12 jul 2020

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ENSEÑANZA SUPERIOR EN CATALUNYA

Catalunya pone fin a la sangría de las tasas universitarias: costarán el 30% menos

El Govern aprueba el decreto que se aplicará ya en el próximo curso en estudios de grado y máster

La Generalitat pasará a cubrir el 85% del coste real, el 95% en el caso de estudiantes con beca

El Periódico

Manifestación en Barcelona contra el precio de las tasas universitarias, en marzo del 2017. 

Manifestación en Barcelona contra el precio de las tasas universitarias, en marzo del 2017.  / FERRAN SENDRA

A la presión social por parte de los estudiantes y sus familias se le había sumado en los últimos tiempos la indignación de los rectores de las universidades catalanas. Hasta el punto de que los responsables de los ocho campus, que por separado llevaban tres años poniendo el grito en el cielo, convocaron un acto en Barcelona el 8 de octubre del 2019 en el que advertían de la "caída del sistema" si no se incrementaba la financiación de la enseñanza superior en Catalunya. Eso incluía todos los aspectos vinculados a la universidad, desde el mero mantenimiento de los edificios hasta la contratación de más profesores o la apuesta por la investigación, pasando, por supuesto, por la rebaja de las tasas. Todo, en aras de mantener, o como mínimo, no perder, competitividad. La reducción de la matrícula se ha materializado este martes con la aprobación por parte del Govern del decreto que reduce un 30% el coste de la matrícula. Aunque para ser justos, debería hablarse de recuperar el precio anterior a la progresiva subida de hasta el 66% –la mayor del Estado– perpetrada durante la década anterior y que quedó congelada en el 2012.  

La medida se aplicará para todos los grados y másters a partir del próximo curso 2020-2021. La consellera de Presidència y portavoz del Govern, Meritxell Budó, ha explicado este martes en rueda de prensa que con esta medida, la Generalitat pasará a asumir el 85% del coste de las tasas de un grado universitario, un porcentaje que ascenderá hasta el 95% en el caso de los alumnos con rentas bajas, que recibirán una ayuda extra para poder seguir con sus estudios más allá del bachillerato. Es, sin duda, uno de los obstáculos que le quedan por sortear a la enseñanza superior, esto es, el acceso a la universidad de jóvenes procedentes de familias desfavorecidas. Con la aprobación definitiva de este decreto, un curso estándar de 60 créditos pasará a costar entre 1.060 y 1.660 euros al año. En el caso de los matriculados que dispongan de una beca pública, la factura será de entre 212,4 y 498 euros. 

Pacto nacional

Este decreto de precios se enmarca dentro de las acciones acordadas en el seno del Pacto Nacional por el Conocimiento-Estrategia 2024, aprobado por unanimidad en mayo y que tiene como uno de los ejes centrales «la gestión, la retención y la atracción del talento». Este pacto nacional, además,  según señala el Govern en un comunicado, "debe ser uno de los instrumentos fundamentales en la elaboración de las estrategias para hacer frente a la nueva situación generada por la pandemia de la covid-19".  

La crisis de talento era uno de los problemas que habían identificado los rectores, esto es, la huida de cerebros hacia campus internacionales en los que había más oportunidades, y la caída de peticiones del resto de Europa para venir a cursar estudios a Catalunya. "Una prioridad social", reclamaron los rectores. Lo resumió de maravilla Margarita Arboix, la titular de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB): "El país que se niega a potenciar la enseñanza superior se niega al progreso". Tanta queja protocolaria, sumada a años de protestas en las calles, dieron por fin su fruto en forma de acuerdo presupuestario que generó una inesperada pareja de baile formada por el Govern de Quim Torra y los 'comuns'. 

Segundas matrículas

La rebaja del 30% se hace extensiva a las sucesivas matrículas y se ha acordado que las universidades puedan desplegar una política propia de segundas y sucesivas tasas para que, en los casos debidamente justificados, los estudiantes puedan pagar a precio de primera vez cuando la nueva matriculación esté vinculada a las condiciones generadas por el Covid-19. Según ha detallado la consellera de Presidència, los beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital (IMV) a los que se les haya denegado una beca general de estudio no pagarán los precios académicos de los servicios universitarios teniendo en cuenta las situaciones de "empobrecimiento sobrevenido a causa de la covid-19".

A través de su cuenta de Twitter, el vicepresidente económico Pere Aragonés ha celebrado que el Govern haya dado este último impulso a la rebaja del 30% de las tasas universitarias. "Ahora, más que nunca, es el momento de apoyar a los jóvenes universitarios que están sufriendo los efectos económicos y sociales del coronavirus".  El Sindicato de Estudiantes de los Països Catalans, también aplaude la medida, pero recuerda que todo puede ser un espejismo, pues su mantenimiento depende de las sucesivas aprobaciones del presupuesto anual.