PRECIOS CONCERTADOS

Las tasas universitarias bajarán en un plazo de tres años

Castells decreta volver a los índices de 2011, año en el que comenzó la subida

Catalunya ya anunció en 2019 un 30% de reducción en el precio

El ministro de Universidades, Manuel Castells, en el Congreso de los Diputados.

El ministro de Universidades, Manuel Castells, en el Congreso de los Diputados. / DAVID CASTRO

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Olga Pereda

El ministro de Universidades, Manuel Castells, propuso a principios de mayo una rebaja de las tasas universitarias para el próximo curso para armonizar los precios entre las autonomías (Catalunya, Madrid y Castilla y León tienen los más elevados). Hoy, por ejemplo, un estudiante gallego o canario abona de media 720 euros por curso —las tasas más baratas— frente a los 1.980 de Cataluya o los 1.440 de Madrid. El miércoles, en la reunión telemática que Castells mantuvo con los responsables autonómicos de Universidades, se decidió llevar a cabo esa bajada y volver -poco a poco- a los índices de 2011 (a partir de este año empezaron a encarecerse). Euskadi, Madrid, Murcia, Castilla y León y Andalucía se mostraron contrarios. Catalunya, mientras, se mostró favorable. De hecho, el Govern ya anunció en noviembre del año pasado algo que parecía impensable tiempo atrás: la intención de rebajar un 30% las tasas. Aunque más que rebajar debería hablarse de empezar a recuperar los precios previos a los recortes, de cuando esa factura subió un 67%. 

La directriz del ministerio que dirige Castells marca un precio máximo de las tasas de grado en toda España: 18,46 euros el precio del crédito de primera matrícula en toda España. La rebaja, sin embargo, no será de un día para otro porque se establece un plazo de tres años para aplicarla en su totalidad.

La propuesta ministerial obliga a diez comunidades a rebajar sus precios el próximo curso, sobre todo Madrid y Catalunya, que actualmente superan esos 18,46 euros por crédito. Andalucía, Asturias, Canarias, Cantabria, Castilla La Mancha, Galicia y Murcia no tendrían que reducir los precios de la primera matrícula, porque actualmente ya son más bajos que en el curso 2011-2012.

Rebaja del objetivo

Lo acordado el miércoles en la conferencia de Política Universitaria rebaja el objetivo inicial de Castells: devolver los precios de las primeras matrículas universitarias a los niveles del curso 2011-2012. Con ese objetivo, el pasado 5 de mayo el Consejo de Ministros eliminó el sistema de horquillas para precios públicos de matriculación en las enseñanzas universitarias que introdujo en 2012 el Gobierno de Mariano Rajoy (PP). "Se trata de corregir las subidas excesivas de precios públicos que se produjeron en algunas comunidades mediante la utilización del sistema de horquillas decertado por el Gobierno de entonces, a partir del curso 2011-12, sin consulta con las universidades ni con las organizaciones estudiantiles", explicaron fuentes de Universidades al término de la reunión.

"Los datos sobre abandono de estudios demuestran que se concentra en los estudiantes con menos recursos. El modelo de precios aprobado complementa el incremento de becas efectuado recientemente para garantizar que los universitarios que se enfrentan a dificultades económicas no vean vulnerado su derecho a la educación", explican fuentes del departamento de Castells.

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Ese sistema de horquillas provocó, según el Ejecutivo socialista, un incremento medio del 17% del precio del crédito universitario, con mucha disparidad entre comunidades autónomas. Con su derogación, Castells pretendía consensuar con todas las comunidades un precio máximo de la primera matrícula universitaria para el próximo curso. El 7 de mayo, de hecho, pidió a los gobiernos autonómicos que calculasen el impacto económico que supondría devolver los precios a los niveles de 2011. "Al trato que hemos llegado con las comunidades es que me dan un numerito y yo hablo con Hacienda para ver hasta dónde podemos llegar", explicó Castells aquel 7 de mayo en el Congreso.

En Catalunya, el propio Parlament votó tres veces a favor de la rebaja de las tasas. Pero no eran más que resoluciones, o lo que es lo mismo, una manera política y para nada vinculante de regañar al Govern. Cuando realizó el anuncio real de las bajadas, la Generalitat explicó que la medida iba "en línea con lo que pedían los estudiantes en las calles y los rectores".