Respirar silencio en el Delta del Llobregat

El periodo de confinamiento ha llenado este espacio natural de "más pájaros y más tranquilos"

Vista general de uno de los prados del Delta del Llobregat.

Vista general de uno de los prados del Delta del Llobregat. / ACN

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El periodo de confinamiento por el coronavirus ha hecho que el medio ambiente recupere terreno. Un ejemplo de ello y una buena ocasión para reencontrarse con la naturaleza lo tenemos en los Espais Naturals del Delta del Llobregat, una zona ya de por sí muy atractiva para los amantes de las aves. La ausencia de visitantes y de vuelos del cercano aeropuerto de Barcelona ha hecho que en este lugar se respire un silencio total que la fauna agradece.

Lo corrobora Xavier Santaeufemia, técnico del Consorci Delta del Llobregat, que destaca que, por un lado, ese silencio ha comportado un cambio de hábitos en muchas especies, que ya no se esconden durante el día, y por otro, ha provocado que las aves migratorias sean más numerosas y se queden más tiempo. "El confinamiento ha demostrado que la reserva tiene una fauna por debajo de sus posibilidades debido a las presiones a las que está sometida",  concluye Santaeufemia, en alusión a la proximidad de grandes núcleos urbanos, industrias e infraestructuras como el aeropuerto.

Espacios naturales del Delta del Llobregat. / ACN

Pese a que es el segundo sistema deltaico más importante de Catalunya, los Espais Naturals del Delta del Llobregat tienen unas dimensiones reducidas (926 hectàrees). Eso hace que su fauna "sufra" más que otras la presencia humana. "Los visitantes pasan muy cerca de las aves y por eso muchas especies optan por esconderse en los lugares más protegidas de las lagunas y salen en busca de alimento por la noche o ha primera hora de la mañana" Santaeufemia.

Aumento de especies

Estos días, el silencio y la ausencia de humanos ha hecho que los pájaros, tanto los que viven todo el año como las aves migratorias que hacen parada en sus rutas hacia el norte de Europa, "campen" tranquilamente por toda la extensión del parque. 

En algunas zonas como la de las marismas de cal Nani o de cal Tet se aprecia un importante aumento de especies como el andarríos bastardo (Tringa glareola) con grupos de más de 170 ejemplares, el archibebe común (Tringa totanus) con casi 80 individuos, el archibebe claro (Tringa nebularia) con 85 exemplars o los combatientes (Philomachus pugnax), con 63 ejemplares.

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Un grupo de ocas, en uno de los espacios del parque. / ACN

El hecho que la ausencia de visitantes haya comportado estos cambios en positivo en el hábitat del parque lleva a sus responsables a plantearse que, con la vuelta a la actividad, se puedan aislar con pantallas visuales los espacios más utilizados por las aves y que se limite el número de visitantes para que la afluencia de público esté más controlada. Y así poder seguir respirando silencio y naturaleza.