01 jun 2020

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Vuelven las picaduras

Las fuertes lluvias de abril aceleran la aparición de mosquitos

Los técnicos fumigan los campos del Baix Llobregat para reducir las molestias

La OMS sostiene que estos antrópodos no transmiten el coronavirus

Carme Escales

Tratamiento con producto biológico contra larvas de mosquito sobre zonas inundables con nebulizadora, en el Prat de Llobregat.

Tratamiento con producto biológico contra larvas de mosquito sobre zonas inundables con nebulizadora, en el Prat de Llobregat. / CARLES ARANDA

Los primeros mosquitos de la temporada ya ha aparecido gracias, entre otras causas, a las recientes e intensas lluvias del mes de abril. Los diminutos y molestos tigre, por ejemplo, ya han hecho aparición estos días en Sant Cugat del Vallès (Vallès Occidental), primera localidad catalana que los detectó hace 15 años, aunque más intensa ha sido la aparición estos días de otra variedad, también molesta, en el Baix Llobregat, donde se ha empezado a fumigar.

En plena pandemia de la covid-19, a muchos les viene en mente la duda sobre una posible transmisión del nuevo coronavirus a bordo del mosquito. “Ni del tigre, ni de ningún mosquito que conozcamos tenemos evidencia de transmisión de ningún coronavirus”, precisa el director del Servei de l’Àrea Rural i Natural del Baix Llobregat e investigador del CReSA-IRTA, Carles Aranda.

Sí se ha descrito que el mosquito tigre tiene la capacidad de actuar como transmisor de otras enfermedades, como las producidas por el virus Chikungunya, el dengue y el Zika. “Ni gripe, ni sida ni tuberculosis se transmiten por artrópodos”, señala Aranda.

“El de la covid-19 es un virus nuevo y siempre se toma una precaución, es normal, pero no es lo que se espera. La OMS ya ha emitido un comunicado diciendo que los mosquitos no transmiten este nuevo virus”, añade Aranda.

Proliferación de larvas

Algo que sí ha preocupado estos días a quienes controlan las poblaciones de artrópodos ha sido la proliferación de larvas del mosquito Aedes Caspius, una especie autóctona y muy común en zonas agrícolas inundables del Baix Llobregat, el Delta de l’Ebre o el Baix Empordà.

La excepcionalidad de este mes de abril que ha dejado más de 200 litros de lluvia en tan solo tres días y las inundaciones que han provocado en las fincas rurales del Baix Llobregat han obligado a los técnicos a fumigar toda la zona para evitar picaduras a la población.

Protección en la fumigación

Durante seis días seguidos han tratado el área, especialmente en las periferias más próximas a las poblaciones de El Prat de Llobregat, Viladecans y en Begues, en concreto en los alrededores de la riera. Y lo han hecho en condiciones también excepcionales para ellos por la crisis de la pandemia, con menos personal y la necesidad de la debida protección, una sola persona o máximo dos por vehículo y sin poder aplicar el tratamiento aéreo, solo a nivel terrestre. Pero tenían que apresurarse a hacerlo.

“Nuestro tratamiento consiste en aplicar un producto biológico que actúa sobre las larvas. Estas tardan entre cinco o diez días, dependiendo de la temperatura, en desarrollarse en el agua hasta ser el adultas –mosquito-, después ya no podemos hacer nada”, explica Aranda. Según explica el experto, “la eclosión de las larvas va por olas. Ahora hasta unas nuevas inundaciones no volverá a haber otra”.           

Alta agresividad

Los tratamientos son clave puesto que estos mosquitos son muy agresivos. “Pican de día y de noche, aunque difícilmente entran en las casas. La mayoría de focos crían en zonas naturales cuya visita estos días está cerrada al público, pero si no hiciéramos los tratamientos afectarían a los operarios, la gente de mantenimiento, a los payeses del entorno y a los vecinos de las zonas habitadas más próximas”, detalla Aranda. Además, la proliferación de mosquitos afecta en el Baix Llobregat a la zona de playas, parques y al aeropuerto.

Los primeros indicios de actividad reproductora del mosquito tigre, que ya se están registrando esta primavera, “no van tan vinculados a las lluvias, sino a menores concentraciones de agua en recipientes, depósitos de cinco o seis días, o algo más, en el exterior, es donde se encuentran a gusto”, puntualiza el codirector del Servei de Control de Mosquits del Consell Comarcal del Baix Llobregat, Roger Eritja.

Eritja es, además, responsable de Entomología en el proyecto de ciencia ciudadana Mosquito Alert creado y dirigido desde el CEAB/CSIC, CREAF, con el apoyo de la Obra Social “la Caixa”. Mosquito Alert es una herramienta que permite a toda la ciudadanía aportar imágenes y localización de mosquitos tigre sobre el terreno, mediante una aplicación en el teléfono móvil. Esta primavera ya se han hecho 100 observaciones de mosquito, de las cuales 11 son de mosquito tigre.

Tal como explica Eritja, “el mosquito tigre todavía se encuentra en fase de expansión en la península Ibérica y en todo el mundo”. Desde su descubrimiento, en el 2004, en Sant Cugat –de la mano de Carles Aranda-, la reacción en las personas, que al inicio eran muy importantes, han bajado mucho, por la progresiva inmunización de la población frente a esta picada”, afirma Eritja. En la curva de presencia del mosquito tigre se espera la máxima actividad a mediados de agosto.

Cómo prevenir las picadas del tigre

Puesto que las larvas de mosquito tigre se encuentran a gusto en pequeños depósitos de agua, estancada durante varios días, la primera recomendación para evitar su aparición es asegurar que no tengamos esos depósitos en balcones, terrazas, patios y jardines a nuestro alcance. Se aconseja vaciar platos que retengan sobrantes de agua bajo las macetas o restos de agua en cubos u otros recipientes. Aunque dentro de las casas no suelen criar, también se aconseja renovar el agua de jarrones, por ejemplo, y se pueden colocar mosquiteras para evitar su entrada.

El repelente es el otro gran aliado. En crema o espray, aunque hay que consultar siempre al farmacéutico o pediatra en caso de los niños sobre el más apropiado para cada piel y edad. Vestir con mangas y pantalones largos protegerá también de picadas de este mosquito que llegó del sureste asiático.

“Por las características de la piel de los niños, la picada del mosquito tigre puede causar lesiones más rojas, voluminosas y molestas en ellos, aunque en adultos también son importantes”, apunta el pediatra del Consorci Sanitari de Terrassa, Abel Martínez. “Los menores suelan vestir más pantalón corto y tirantes en verano y juegan más a la intemperie y eso los hace más vulnerables a ser picados”.

El tratamiento de las picaduras contempla la administración de “corticoides en crema y/o antihistamínicos orales, siempre bajo prescripción facultativa –equipo médico o farmacéutico-“, según Martínez. Como la picada puede causar mucho picor, “es importante la higiene de manos y lesiones para evitar infecciones sobreañadidas, y para calmar dolor y picor ayuda aplicar frío local, durante uno o dos minutos, pero nunca hielo directo”.