CRISIS SANITARIA INTERNACIONAL

Fin del viaje: los cruceristas del 'Costa Deliziosa' desembarcan en Barcelona

El resto de pasajeros y los casi 900 tripulantes terminarán su viaje en Génova, donde el barco planea atracar el próximo miércoles

La embarcación no ha podido acercarse durante este fin de semana a Marsella

FERRAN NADEU. VIDEO: EFE

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EL PERIÓDICO

Los 168 turistas españoles que viajan en el crucero de lujo 'Costa Deliziosa' han podido desembarcar este lunes en Barcelona. El crucero, que ha atracado en la capital catalana a las seis de la mañana de este lunes, pone fin así a cinco semanas en alta mar sin pisar tierra desde el 14 de marzo, debido al estallido de las crisis sanitaria del coronavirus, que les ha tenido confinados en la embarcación. Costa Cruceros ha asegurado que no hay ningún caso de covid-19 entre los cruceristas.

"Según lo acordado con las autoridades del Gobierno local, el 'Costa Deliziosa' ha llegado al Puerto de Barcelona esta mañana con 1.814 pasajeros y 898 miembros de la tripulación a bordo. La situación sanitaria a bordo del barco no presenta un riesgo para la salud pública y no hay casos de covid-19", ha expuesto en un comunicado. La compañía ha detallado que el crucero tiene previsto salir de Barcelona la noche de este lunes para dirigirse a Génova, en Italia, su destino final.

Se espera que llegue al puerto italiano la tarde del martes y, a partir del miércoles, empezará el desembarco del resto de pasajeros de otras nacionalidades, incluidos italianos, para los que se ha organizado el transporte desde Génova a sus países de residencia. Costa Cruceros ha expuesto que, "tras la negativa" de las autoridades francesas, no fue posible realizar una escala en Francia para desembarcar a los pasajeros de este país y países vecinos, a los que se dio la opción de desembarcar en Barcelona o Génova.

Vuelta al mundo

 El barco zarpó de Venecia el pasado 5 de enero para dar la vuelta al mundo y debía acabar su periplo el 26 de abril. El resto de pasajeros europeos también han podido desembarcar, y el resto, terminará su viaje en Italia.

Según ha podido saber EL PERIÓDICO, la naviera solicitó formalmente a principios de la pasada semana poder desembarcar en el puerto barcelonés al más de un centenar de nacionales de España que lleva a bordo. El Gobierno de Pedro Sánchez, este fin de semana, levantó la prohibición para que el buque pueda entrar en la Ciudad condal, pero únicamente para que pise tierra ese grupo de turistas,  y los de nacionalidad francesa,  y el barco pueda hacerse con provisiones y entregar residuos. 

En la nave viajaban 1.831 pasajeros de diferentes nacionalidades y casi 900 tripulantes. Entre ellos no ha habido ninguno caso de Covid-19, según la compañía. Solo un viajero desembarcó en Sicilia al presentar síntomas, pero dio negativo en la prueba del coronavirus. Tras llegar a Barcelona, el crucero se dirigirá a Génova , según  el diario 'La Repubblica'. En el puerto italiano desembarcarán los 453 pasajeros del esa nacionalidad y de las restantes para viajar a sus países de origen.

"El barco ha llegado. Todos los españoles han desembarcado y ya están camino de su casa", ha comunicado un portavoz de la compañía Costa Cruceros.

Los otros pasajeros europeos también han podido bajar "y se han puesto a disposición medios de transporte para llegar a sus respectivos países", ha explicado la prefectura de Barcelona.

El resto de pasajeros y la tripulación, 898 personas, terminará su periplo en Génova, al noreste de Italia, donde el crucero tiene previsto atracar el miércoles, 22, según informa Costa Cruceros.

Cólera de los franceses

El barco no ha recibido este fin de semana autorización para desembarcar en Marsella, lo que ha sido recibido con "cólera" por los pasajeros franceses. "Las autoridades francesas rechazan el desembarco de más de 400 franceses en Marsella", se exclamaba a la agencia France Presse Michèle Cotini, de 72 años.

"Llegamos a Barcelona esta mañana y a las diez nos convocaron y nos dijeron: 'El gobierno francés ofrece venir aquí, él se encargará del viaje a Montpellier (suroeste)", un comentado a AFP Patrick Contini, pasajero francés de 70 años.

"Estamos muy aliviados. Porque si hubiéramos llegado a Génova habría sido mucho más complicado regresar a nuestro hogar en Bayona", aseguraba el turista, mientras recogía su maleta.

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A finales de febrero, se informó a los pasajeros que las escalas planificadas en Asia habían sido canceladas. Luego, desde el 14 de marzo, mientras estaban en Australia, no pudieron desembarcar en ninguna de las paradas.

Desde el 17 de marzo, nadie ha subido ni ha bajado del barco, que ha mantenido sin embargo todos sus espacios abiertos y su actividad crucerista. "Los bares y los restaurantes están abiertos, también los espectáculos. No hay coronavirus a bordo", ha contado esta mujer.