CORONAVIRUS

El régimen de visitas de los menores copa la mediación durante la pandemia

El servicio gratuito puesto en marcha durante la cuarentena registra 250 peticiones de ayuda en dos semanas

Solo cinco de ellas obligan a buscar la búsqueda de un acuerdo a través de una mediación formal

Josep Fité, técnico del Centre de Mediació de Dret Privet de Catalunya, en su ordenador atendiendo una consulta. 

Josep Fité, técnico del Centre de Mediació de Dret Privet de Catalunya, en su ordenador atendiendo una consulta.  / El Periódico

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Ángeles Vázquez

El coronavirus nos ha hecho replantearnos las prioridades y el estado de alarma decretado para rebajar los contagios ha modificado nuestra forma de vida tanto en el trabajo como en las relaciones sociales. En las familiares, donde ya de por sí no siempre son raras las fricciones, especialmente en situación de separación y divorcio, los conflictos se han multiplicado. De ahí que sean las que copan el servicio gratuito de mediación puesto en marcha por el Departament de Justícia para resolver a distancia los problemas que puedan surgir durante la emergencia sanitaria.

En un intento de hacer de la necesidad virtud, el pasado día 1 el departamento que dirige Ester Capella, siempre con la prioridad de tratar de resolver los conflictos mediante el diálogo, lanzó esta opción, que se realiza por medios telemáticos, para resolver dudas y conflictos que puedan surgir durante la pandemia y el obligatorio confinamiento en nuestros domicilios. Está pensada para solventar todo tipo de problemas familiares, vecinales o entre empresas, pero no laborales.

Tras dos semanas de funcionamiento se ha comprobado que el motivo de conflicto prioritario ha resultado ser el régimen de visitas y la custodia de los menores en procesos de separación y divorcio. Un total de 250 consultas están relacionadas con los hijos y la dificultad para cumplir la sentencia o el acuerdo de divorcio con el estado de alarma y el riesgo de contagio.

Prácticamente todas se han podido resolver con la guía de pautas que se facilita en el primer contacto que se mantiene con el servicio. Solo en cinco casos no ha sido suficiente con eso y se abrirá una mediación propiamente dicha, durante la que el mediador en un máximo de seis sesiones, que se realizarán con todas las partes a través de una plataforma de videollamada, como Skype o Zoom, se tratará de lograr un acuerdo que ponga fin al conflicto.

Por correo electrónico

Iniciar el procedimiento es sencillo: solo hay que mandar un correo electrónico al Centre de Mediació de Catalunya, cuya dirección es centremediacio.dj@gencat.cat, con el nombre completo de quien solicita el servicio, la localidad donde reside y el motivo de la consulta.

Josep Fité, técnico del Centre de Mediació de Dret Privat de Catalunya y mediador, asegura que una vez enviado el mail, esa misma tarde o a lo sumo a la mañana siguiente, se pondrán en contacto con la persona que les ha consultado para tratar de ayudarle, lo que casi siempre pasa por "tranquilizarle".

En estas semanas, ha constatado que muchas de las consultas reflejan la preocupación de uno de los dos progenitores por sus hijos, tanto por estar con ellos y ser el otro un profesional de los que prestan servicios esenciales, como médicos, policías o bomberos, pero también cajeros de supermercado o periodistas, como por no poder estarlo. "Una mayoría abrumadora son personas en las que choca el deseo de contactar con sus hijos y la preocupación por no exponerlos al virus", explica.

El objetivo es que a través del diálogo las dos partes encuentren una solución a su conflicto, para lo que las posibilidades son casi infinitas, aunque una opción práctica es acordar "una compensación" en tiempo con los niños para cuando termine el estado de alarma.

Fité recuerda el caso de una madre, "muy angustiada", que antes de acudir a la mediación ha llamado a los mossos y al juzgado para consultar cómo debe actuar ante la petición de su ex de ver a los niños. Las sentencias son de obligado cumplimiento, aunque, como ha demostrado la pandemia, no siempre sea posible hacerlo.

"Hay que trabajar en la generosidad y buscar soluciones desde la comprensión. Muchas veces nuestras recomendaciones concretas ayudan, porque la gente te llama perdida", añade. Para que no haya confusión precisa que la función de los mediadores "tampoco es la ser asesores jurídicos o policías, sino trasladar tranquilidad".

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Eso, cuenta, ocurrió en otro caso en el que los dos excónyuges estaban de acuerdo en que él fuera a casa de ella a pasar el fin de semana con sus hijos. Esos días ella se iría a otro domicilio, pero, consultados los mossos, vieron que debía tener un certificado que justificara el desplazamiento. Lo hizo el servicio de mediación dejando constancia del acuerdo y se "desbloqueó" la situación, remarca.

Muchas veces el conflicto era previo y con el estado de alarma se agudiza. Ahí Fité es categórico: la mediación "ofrece una solución rápida, gratuita y telemática a las partes" durante el estado de alarma y los seis meses posteriores a su levantamiento. Es más ágil que la que pueda proporcionar un juez y la adoptan las partes sin que nadie se la imponga.

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