07 ago 2020

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CRISIS SANITARIA

La lección de sus vidas: Estudiantes de Medicina crean una red de voluntariado

3.000 universitarios colaboran llamando por teléfono a los aislados o haciendo canguros a los sanitarios

"Me da rabia no estar ya graduada para poder ayudar más", repite Carla Ferrer Cadenet, estudiante de cuarto

Helena López

Carla Ferrer Cadenet, estudiante de cuarto de Medicina del Clínic.

Carla Ferrer Cadenet, estudiante de cuarto de Medicina del Clínic. / JORDI COTRINA

Hay ocasiones, no muchas, para qué nos vamos a engañar, en las que "hacer lo que haga falta" no es una mera forma de hablar sino una expresión sincera y, lo más importante, literal. Llamar por teléfono a una lista de 30 o 40 contactos para preguntarles simplemente cómo lo llevan. O contactar con toda la base de datos del banco de sangre del Hospital Clínic para pedirles que no dejen de acudir al hospital a donar, que las reservas han bajado y es imprescindible llenarlas; y agendar las horas de las donaciones en una suerte de tetris para que se hagan de forma ordenada; segura para todos. O hacer canguros a los hijos de enfermeros, auxiliares, médicos o celadores que están haciendo turnos larguísimos, con las escuelas cerradas y con las personas a las que normalmente recurren para cuidar de ellos aisladas o confinadas. Algunos ejemplos de ese "lo que haga falta" protagonizados por un numeroso grupo de chavales jovencísimos, la mayoría estudiantes de Medicina, organizados en una cada día más grande red de voluntariado.

"Me da rabia no estar ya graduada para poder ayudar más", explica Carla Ferrer Cadenet, estudiante de cuarto de Medicina en el Clínic. "Solo los alumnos de de los últimos años, de sexto de Medicina y de cuarto de enfermería pueden hacer tareas asistenciales", añade esta joven de 21 años, una de las primeras que se apuntó para hacer "lo que hiciera falta" al recibir un formulario de la facultad. Trabajo hay para todos. 

En solo un par de días había 3.000 alumnos inscritos. "Yo empecé con las peticiones de los CAP. Irlas tramitando", tareas administrativas para las que a Carla no se le caen en absoluto los anillos. "La crisis del Covid-19 me ha servido para confirmar que no me equivoqué, que a lo que yo quiero dedicar mi vida es a la Medicina", prosigue. Esta crisis ha servido también para poner en valor todas las piezas del engranaje de la sanidad pública. Del celador al cirujano. Del camillero al telefonista.

Desde el servicio de preventiva del Clínic necesitaban a gente para llamar a los contactos de los positivos, a las personas en aislamiento, y se apuntó. A eso dedica ahora los sábados. "El primer contacto lo hacen los residentes, a partir del segundo ya podemos hacer el seguimiento nosotros. Se trata de entrar en la base de datos e ir haciendo un seguimiento", detalla. 

Agradecimiento desbordante

La estudiante de Medicina Carla Ferrer Cadenet en Barcelona / JORDI COTRINA

Tenemos tiempo para ayudar porque nuestros estudios ahora mismo está en el limbo", relata. "Los profesores son médicos y, obviamente, ahora no les podemos pedir que nos hagan clases por internet ni por ningún lado; pero dónde se aprende realmente en Medicina es en las prácticas y no las estamos pudiendo hacer, y sabemos que ese ahora es el menor de los problemas y lo que nos sabe mal es no poder estar en el hospital ayudando, pero somos una fuente de contagio y seríamos un estorbo, porque nos tienen que enseñar", reflexiona. 

Por eso han buscado la vía del voluntariado. Necesitan ayudar. "Somos muchísimo apuntados, no solo de Catalunya, de todas partes. De hecho ahora tenemos un trabajazo gestionando el voluntariado. La Medicina es una vocación y estos días lo estamos viendo más claro que nunca", añade Carla, emocionada del cariño que recibe cuando llama a los aislados. "Les preguntamos cómo están, anímicamente también y lo valoran muchísimo.  Hablas con ellos entre cinco y diez minutos y todos te repiten lo agradecidos que están y tú solo piensas en cómo te gustaría poder ayudar mas", repite.

400 voluntarios

Iris Kucinic fue una de las impulsoras de la red de canguros. Tiene 20 años y estudia segundo de Medicina en la UAB. La contactaron desde el Colegio de Médicos con el objetivo de tejer una red para cuidar a los que cuidan. "Nos mostraron sus necesidades y montamos el voluntariado en un día. Por whatsapp enviarmos el formulario y recibimos 400 voluntarios. Estudiantes de Medicina, la gran mayoría, porque lo hemos movido entre la gente de nuestro entorno, pero también de otras carreras, como de Educación", cuenta al teléfono la joven, dificíl de contactar estos días, ya que anda muy liada gestionando el correo en el que les llegan las peticiones de todos los CAP y asignando los canguros según el código postal y las necesidades de los distintos sanitarios.