CRISIS SANITARIA

Las clases 'on line' por el coronavirus lastran a los más pobres

Más de la mitad de los hogares de España con ingresos de menos de 900 euros al mes no tienen internet

Save the Children facilita conexiones a las familias sin recursos ante la falta de respuesta política

Suyapa Velázquez (con jersey de rayas), con su familia, en el piso donde viven en Trinitat Vella, en Barcelona.

Suyapa Velázquez (con jersey de rayas), con su familia, en el piso donde viven en Trinitat Vella, en Barcelona. / MANU MITRU

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Elisenda Colell
Elisenda Colell

Redactora

Especialista en pobreza, migraciones, dependencia, infancia vulnerable, feminismos y LGTBI

Escribe desde Barcelona

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Mariami, de 8 años, iba a la escuela todos los días y asistía a clases de repaso tres veces por semana, pero la crisis del coronavirus la ha dejado sin una cosa ni la otra porque los centros han cerrado. También lo ha hecho el ciberlocutorio donde suele ir a hacer los deberes que le mandan en clase. "Me da miedo que no pueda seguir la lección como el resto de niños del aula", relata su madre, Suyapa Velázquez. Su hogar es uno de los muchos que no pueden permitirse pagar una conexión a internet, ni tampoco tener un ordenador, y en los que la brecha digital agrandará aún más el sesgo que la pobreza marca en el aprendizaje en pleno confinamiento. Los expertos, además, subrayan que la falta de un estímulo educativo en casa se puede traducir en un aumento del fracaso y del abandono escolar, y piden medidas a los políticos.

Suyapa vive con su marido, sus dos hijas, su madre, su hermana y sus dos sobrinos: en total, ocho personas en un pequeño piso de Trinitat Vella, en Barcelona. Quienes aportan ingresos y pagan el alquiler son, de momento, ella y su marido. Ella, como limpiadora del hogar y él, como trabajador en la construcción, dos sectores afectados por la vuelta de tuerca del confinamiento. Y así viven sus hijas: "Están agobiadas, en casa no tienen ninguna rutina, estan encerradas en cuatro paredes. Me duele que pierdan un año de clase, que no salgan adelante", resalta.

El gesto de Save The Children

Su hija mayor, la de 8 años, ya ha recibido deberes de la escuela, pero no los ha podido entregar. "La única pantalla que tenemos en casa es la tele", zanja la madre. Mientras sus compañeros de clase sí pueden conectarse a la red y hacer las tareas que les piden en el cole, Mariami no tiene esa suerte. O, mejor dicho, no la tenía, porque Save the Children va a instalarle un ordenador y le dará conectividad a internet para que pueda enviar todos los deberes y también participar de las clases de refuerzo escolar, impartidas por videoconferencia. "La brecha digital agrava la desigualdad en estas circunstancias, hay un factor de exclusión digital que debemos abordar", señala Andrés Conde, director general de Save The Children en España. Esta entidad va a brindar portátiles, tabletas y conexión a internet a 3.390 niños en España que se encuentran en un alto riesgo de exclusión social.

"La brecha digital agrava la desigualdad en estas circunstancias. Debemos abordar este factor de exclusión"

Andrés Conde

Save The Children

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, el 66% de los hogares españoles que no llegan a los 900 euros al mes no tienen internet en casa, y el 42% no tienen ordenador. En Catalunya, el 15% de los hogares no tienen computadora, un porcentaje que entre las familias con rentas más bajas se eleva hasta el 34,8%. Se trata de unos datos que, avisan los expertos, convierten la brecha digital en una brecha social. Según los datos de Save the Children, estas miles de familias que ellos están atendiendo viven "hacinadas" y en su gran mayoría se han quedado sin ingresos. El miedo al desahucio, a no poder comer, a no saber cómo afrontar los recibos pasa, en muchas ocasiones, por encima de la necesidad de que los niños estén conectados para que no se pierdan nada de lo que les dice su profesor.

En Catalunya, el 15% de los hogares no tienen ni ordenador

"Los periodos no lectivos aumentan las desigualdades entre los alumnos. Se calcula que solo sumando los veranos, las diferencias pueden llegar ser de dos cursos y medio", explica el director de la Fundació Bofill, Ismael Palacín. "Mientras los niños de familias instruidas tienen estímulos culturales, hay otros que pierden muchos aprendizajes porque la escuela es su único lugar de aprendizaje", argumenta. Por ello pide a políticos, maestros y escuelas que "trabajen rápido" para acercar las escuelas a estos niños. "Estos meses tienen consecuencias muy demostradas", advierte. ¿Cuales? "Más abandono prematuro de los estudios, mayor fracaso escolar y desvinculación educativa", aclara. 

La situación de las familias vulnerables preocupa también a la Federació d'Associacions de Mares i Pares de Catalunya (FAPAC). "Pongan el foco en las familias más vulnerables, hagan que estos niños no se queden aislados de las clases", pide a los responsables del Departament d'Educació la presidenta de la entidad, Belén Tascón. En su opinión, el problema en estos hogares no es tan solo que no haya ordenadores ni internet, sino que muchas familias no saben usarlo ni tampoco pueden ayudar a sus hijos con los deberes porque o bien no conocen el idioma o bien no están formados. "Ahora más que nunca hay que fortalecer la enseñanza pública, que es donde están estas familias, y no agrandar las desigualdades", lamenta.

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Alargar el curso

Palacín propone varias recomendaciones que se podrían aplicar. En primer lugar, usar el móvil, un dispositivo más habitual, para hacer llamadas, videollamadas y entablar contacto con los alumnos. También sugiere corregir tareas como "si fueran fotos", para que el envío de los deberes no sea tan "complicado". Y en tercer lugar recomienda que, una vez pasado el confinamiento, se "alargue el curso hasta el julio" creando una red de escuelas de verano de alta calidad. "No podemos permitirnos tener esta secuela en nuestros alumnos", sentencia.