07 abr 2020

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LA EVOLUCIÓN DEL CORONAVIRUS

España supera a China en muertes y no ve aún el final del túnel

El Gobierno espera que el pico máximo llegue en "unos días" y el 11 o el 12 de abril se puedan levantar algunas medidas

Los expertos pornen en duda que el pico esté cerca y creen quelos contagiados son muchos más

Manuel Vilaseró / Beatriz Pérez / Patricia Martín

España supera a China en el número de fallecidos por coronavirus. En la foto, una mujer con mascarilla por la calle, en Barcelona. / FERRAN NADEU / VÍDEO: EUROPA PRESS

Hace tan solo un mes, cuando la España política se enredaba la mesa de diálogo y en Italia aparecían los primeros casos de coronavirus, nadie se lo hubiera hubiera creído. España ha superado ya las muertes por coronavirus de China y no se vislumbra aún la luz al final del túnel. Ésta iba a ser una semana muy dura, muy dramática, y lo está siendo, pero no hay acuerdo sobre si nos esperan otras peores.

A los datos conocidos ayer no es necesario añadirles ningún adjetivo. España contabiliza 3.434 muertes, tras sumar 738 en tan solo un día (un 27% más). Sólo Italia va por delante, con 7.503. China se quedó en 3.287.

La peor marca de casos

En número de nuevos contagios en un solo día, 7.913,  hemos batido incluso las peores marcas de los italianos que nunca han superado la barrera de los 7.000. En total llevamos 47.610.

El Gobierno se mueve en un escenario optimista dentro de la gravedad. Fernando Simón, el portavoz técnico, sostuvo que "si no estamos en el pico" máximo de la epidemia, "estamos muy cerca". "Es muy probable que la cifra (de fallecidos) siga aumentando unos días más, hasta que lleguemos al pico", matizó después su ministro, el titular de Sanidad, Salvador Illa.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, reveló que a partir de los informes de los asesores científicos del Gobierno, éste espera "que para el 11 ó 12  de abril" se puedan "alzar algunas de las medidas". Se empezarían desescalar las restricciones cuando acabe la primera prórroga del estado de alarma y ya hay una comisión trabajando en ello.

Espejo engañoso

Los expertos coinciden en que mirarse en el espejo de China no es muy útil. Demasiadas cosas nos separan. El porcentaje de italianos y españoles mayores de 65 años, la población más vulnerable al covid-19, es el doble de el de China. Eso explicaría el altísimo índice de mortalidad registrado en los dos países del sur de Europa.

Comparación de la evolución del coronavirus en España, Italia y China

Tampoco es posible aplicar el confinamiento hasta el extremo de cerrarlo todo. En la provincia de Hubei (60 millones de habitantes),  la gente no salía ni a comprar el pan, se lo llevaban. No había que producir ningún alimento, se lo proveía el resto de China. ¿Y fuera de Hubei? En Pekín nunca se declaró el confinamiento obligatorio pero sus habitantes tampoco salían a las calles. La mentalidad es muy diferente y donde no llega esta, lo hace el estado policial, como cuenta Adrián Foncillas.

La comparativa con Italia arroja luces y sombras. Nuestros casos y muertes aumentan con más celeridad que Italia en los días equivalentes de la epidemia. De seguir así podríamos superar los 8.000 fallecidos en seis días. Pero a pesar de esta dato tan abultado, Italia lleva cuatro días con las cifras estabilizadas. Sí parece haber llegado al pico máximo aunque no logra bajar la curva.

Difícil de medir

Los especialistas son más escépticos. "Llegar al pico es una hipótesis, este es un escenario difícil de medir", señala Jordi Baroja, presidente de la Societat Catalana de Salut Pública de la Acadèmia de Ciències Mèdiques de Catalunya. Para Baroja es clave la llegada, este viernes, de tests predictivos para detectar a el número real de contagiados. El problema es que España desconoce el porcentaje real de sus ciudadanos positivos en covid-19, porque hasta ahora solo se les hace la prueba a los hospitalizados.

Vamos a ciegas y la prueba es que en la app que el Govern ha puesto en marcha se han diagnósticado más de cien mil posibles ocasos de leves y de riesgo que no requieren hospitalización. Seguir la curva de los casos confirmados por los tests es como observar la realidad a través de espejos deformados. Las muertes es el indicador más fiable por ahora.  

Queda mucha subida

Para Salvador Macip, médico e investigador de la Universidad de Leicester y de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), cree que la situación que vive España es "la consecuencia de no haber actuado con suficiente firmeza desde el principio". "Aunque la subida de contagios se haya ralentizado por el confinamiento, algo que es bueno, no creo que estemos llegando al pico. En China se dio un par de meses tras el confinamiento, pero la curva se aplanó un mes después", dice Macip, quien señala que lo que España está haciendo "empieza a funcionar", pero aún queda una "subida". Él aboga por el confinamiento total.

La Conselleria de Salut trabaja con una horquilla de entre 70.900 contagios y 7.600 muertos por covid-19 (el mejor de los escenarios) y 121.700 contagios y 13.000 muertos (el peor, que también anticipa un confinamiento hasta junio). Ayer se filtró un informe interno que compara la situación de Catalunya e Italia y en el que el departamento trabaja con diferentes escenarios.

Sus peores predicciones, que no significa que vayan a cumplirse, generaron alarma. "Trabajamos con todos los escenarios posibles. Hay muchas herramientas de predicción y muchos modelos. Comparamos lo que ha pasado en otros países. Pero todo esto genera mucha incertidumbre y cambios en la fiabilidad, este modelo hay que actualizarlo diariamente", precisa César Velasco, director de la Agència de Qualitat i Avaluació Sanitàries de Catalunya (AQuAS). "El aislamiento está mejorando y, si la gente se conciencia aún más, el escenario cambia", apunta. Aquas provee de "conocimientos científicos" para que después las autoridades "tomen sus decisiones".

Asia: una mentalidad diferente

Cuando varios vendedores de un mercado de Wuhan enfermaron por una extraña neumonía en diciembre, China se adentró en territorio inexplorado. Impuso una cuarentena sobre 60 millones de habitantes que fue desdeñada como la ineficaz arma de un estado autoritario. Ahora, cuando un mundo aterrorizado aplica su receta, China reabre instalaciones turísticas y recupera su actividad económica. Deprime que el mundo desatendiera las advertencias de Pekín o malgastara los dos meses que le compró con medidas rotundas que ralentizaron el contagio global.

El relato exculpatorio asume que las dictaduras cuentan con ventaja. Pocos países, ciertamente, pueden levantar hospitales en una semana o enviar a miles de médicos de otras provincias hacia las zonas más afectadas. La dicotomía entre dictadura y democracia, sin embargo, no resiste un examen global: en Asia han embridado el coronavirus tanto China y Vietnam como Corea del Sur y Taiwán.

Son gobiernos diligentes y eficaces que se habían esforzado en la prevención tras las traumáticas experiencias del SARS o el MERS. Y, aún más relevante, cuentan con sociedades de raíz confuciana que prioriza el bien común sobre las libertades individuales. La cuarentena sobre los 60 millones de habitantes de Hubei fue obligatoria: sin paseos caninos, sin trabajo que exigiera desplazamientos, sin salidas al supermercado porque acudía el mensajero o el comité vecinal. Pero ninguna normativa impedía pisar la calle en el resto del país y el encierro en Shanghái o Pekín no fue menos estricto. Era la certeza de que la salud del grupo sobrevuela los sacrificios personales la que los confinaba en casa.

China ha transitado en apenas dos meses de zona cero a refugio. Hacia los países más arrasados traslada material médico y doctores. Los llegados hasta Italia se escandalizaron tras comprobar el trasiego en las calles y aleccionaron a las autoridades: el confinamiento es total o no es confinamiento. Y su cumplimiento depende menos del gobierno que de la sociedad.  ADRIÁN FONCILLAS