27 oct 2020

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VISTA ORAL EN BARCELONA

Juicio a un fisioterapeuta del Barça por abuso sexual a una trabajadora del club

El fiscal reclama siete años de cárcel para el imputado por tocamientos a la empleada

Los hechos se produjeron, según el ministerio público, en las instalaciones del Camp Nou

J. G. Albalat

Imágen aérea del Camp Nou.

Imágen aérea del Camp Nou.

La fiscalía solicita siete años de prisión para el que en el 2016 era fisioterapeuta y osteópata del FC Barcelona, Jaume J. LL., al que le atribuye presuntamente haber abusado sexualmente de una empleada del club en las  instalaciones del Camp Nou. La compañía aseguradora de la entidad azulgrana figura como responsable civil directo (se haría cargo de la eventual indemnización) y el Barça como subsidiario.

Además de la petición de cárcel, la acusación pública reclama la prohibición al imputado de acercarse a la afectada, seis años de libertad vigilada y el pago de a la mujer de una indemnización de 10.000 euros. El juicio está señalado para la próxima semana en Barcelona, aunque es posible que se suspenda por el coronavirus. Fuentes del Barça han asegurado que tras la denuncia, el club rescindió la vinculación con Jaume J. LL., que había ejercido su labor el varias secciones de la entidad. El acusado, por su parte, declinó opinar sobre el asunto.

El escrito de acusación señala que en diciembre del 2016 Jaume. J. LL trabajaba como fiseoterapeúta y osteópata en el FC Barcelona, desempeñando su actividad profesional en las instalaciones ubicadas en el Camp Nou. La fiscalía sostiene que una trabajadora de la entidad que padecía una contractura en el cuello, acudió a su consulta derivada por el médico del club. El objetivo era someterse a unas sesiones de masajes terapeútico con el fin de aliviar sus molestias.

Ánimo libidinoso

La empleada fue a varias visitas. La última el 19 de diciembre del 2016. En esta, según la acusación, el procesado le indicó a la paciente que trabajaría la zona de la ingle para tratar una posible desviación de cadera, de modo que empezó a masajearle en ese lugar, aunque “poco a poco” fue avanzando con sus manos hasta los genitales de la mujer. El fiscal subraya que “actuando con evidente ánimo libidinoso, carente de cualquier propósito curativo”, el acusado apartó las bragas de la empleada y abusó de ella.

Tras esta acción, el procesado, al entender de fiscalía, volvió de nuevo a masajear la zona cervical de la paciente, para, posteriormente, “manteniendo el ánimo lúbrico”, palparle los pechos, agarrando sus pezones y estirando de ellos. La mujer, incide, “no fue capaz de reaccionar de inicio”, pero le preguntó si esos masajes eran necesarios. El inculpado cesó en ese momento sus tocamientos. La empleada abandonó la consulta “sumamente afectada” por el episodio vivido, concluye el escrito de acusación. Para el fiscal, estos hechos son constitutivos de un delito de abuso sexual.