06 jul 2020

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REIVINDICACIÓN ALTERNATIVA EN BARCELONA

La marcha feminista para aquellas que no han podido hacer huelga

Colectivos de personas migrantes y con trabajos precarios han alzado la voz esta mañana para que sus reivindicaciones sean escuchadas

"Gritamos ahora porque en la manifestación unitaria apenas se nos oirá", claman desde la manifestación organizada por 'Diverses 8M'

Valentina Raffio

Manifestantes del colectivo ’Diverses 8M’ durante su marcha por la Vía Augusta de este domingo por la mañana

Manifestantes del colectivo ’Diverses 8M’ durante su marcha por la Vía Augusta de este domingo por la mañana / JOAN MATEU PARRA

"Estamos aquí, gritando, para que las trabajadoras del hogar que viven internas en estos hogares oigan que estamos a su lado. Este 8 de marzo empezamos nuestra marcha aquí por ellas, que ni pueden salir ni pueden unirse a la huelga", exclamaba decidida Isabel Valle, de la plataforma Mujeres Unidas Entre Tierras, esta mañana. Este domingo, en Barcelona, las reivindicaciones del Día de la mujer han inundado las calles desde primera hora. Apenas eran las ocho y media de la mañana cuando en la estación de ferrocarriles de Sarrià más de cincuenta personas se reunían para 'Descolonizar la ruta' de las manifesitaciones bajo el paraguas de la plataforma 'Diverses 8M'. Su objetivo, visibilizar las voces (y, sobre todo, las reivindicaciones) de mujeres migrantes, racializadas, refugiadas y con trabajos precarios. "Necesitamos que nos escuchen, que se nos valore, que se nos respete", reclamaba una de las manifestantes.

La concentración, los gritos y los cantos de este colectivo empezaban en una de las zonas más pudientes de la ciudad. Porque es ahí donde están muchas de las trabajadoras del hogar contratadas como internas. Y es ahí donde surge el primer foco de solidaridad entre mujeres. "Muchas de las internas trabajan como esclavas. Tienen que estar disponibles 24 horas al día y apenas tienen una tarde libre a la semana. Cobran poco, tienen que pagar los gastos que generan en el hogar y no tienen ninguna seguridad laboral", recalcaba Valle junto a sus compañeras, que sostenían una pancarta en la que se reclamaba la ratificación del artículo 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre trabajadores domésticos. "Pedimos que las trabajadoras del hogar tengan un salario digno, derecho a paro, baja maternal y por enfermedad", recordaba la activista.

Cielo, activista del colectivo Libélulas, se manifiesta alzando una fregona / joan mateu parra

Mientras la voz de estas mujeres se iba levantando, los cánticos de la jornada también iban invadiendo unas calles casi desiertas. "Ea, ea, ea. Mi mocho se cabrea", canturreaba Cielo, mujer trans y activista boliviana, levantando una colorida fregona al aire. "Gritamos ahora porque esta tarde, en la manifestación unitaria, apenas se nos oirá. Algunos se olvidarán de nosotras y otros intentarán hablar de nuestros problemas basándose en estudios y estadísticas. Pero no funciona así, solo nosotras sabemos lo que sufrimos. Queremos tener nuestra voz", añadía contundente mientras la marcha se desplazaba por la Vía Augusta, dirección Plaça Catalunya. "A las mujeres racializadas solo se nos hace caso en fiestas y carnavales, porque aportamos una nota de color. Pero no es justo. Tenemos mucho que decir y una agenda política por la que luchar", recalcaba la asistente a la marcha ante la atónita mirada de unos viandantes que veían pasar frente a sus casas la pequeña pero enérgica marea lila de 'Diverses 8M'.

El grito de las voces ignoradas

A su lado, Awa Ndiaye, Absa Ly, Khoudia Mboye y Mane Mboye, de la Asociación de Senegalesas de Ca Kanam, marchaban por los derechos de las personas migradas. "El feminismo blanco no nos representa", reprochaban al unísono. "No podemos pedir la igualdad si todavía no se están respetando nuestros derechos como seres humanos", añadía Ly. En sus discurso, las activistas reprochaban que la actual ley de extranjería, unida al auge de los movimientos racistas, está poniendo en riesgo la seguridad del colectivo. Tanto para las personas que residen en España, que ven peligrar sus derechos laborales y su acceso a la salud. Pero también para quienes viven las consecuencias de estos conflictos desde las fronteras. "No tiene sentido hablar de inmigración sin que nosotras, como colectivo, estemos presentes", recriminaba Ndiaye.

Las activistas bailaron a ritmo de 'Diversa soy', himno feminista de la jornada / joan mateu parra

"Todas estas voces, estas reivindicaciones, suelen ser ignoradas. Incluso dentro de los feminismos. Los discursos dominantes suelen situar estas luchas como algo accesorio, no como el centro del debate. Y eso es un error", explicaba esta mañana Marta Orsini, portavoz de 'Diverses 8M', plataforma que integra todas estas miradas en una misma protesta. "Ahora más que nunca, ante un auge de la ultraderecha que amenaza a colectivos vulnerables, necesitamos que el movimiento se comprometa con estas luchas. El feminismo será antifascista y antirracista o no será", añadía contundente Orsini durante la marcha. Mientras, a su vera, las activistas cantaban y bailaban al ritmo de 'Diversa soy', un himno feminista compuesto por la cantautora y activista Rosa Sánchez, que también se manifestaba junto a sus compañeras.

Las organizadoras del evento explicaban entusiasmadas a los asistentes que este año, a pesar de que la protesta cayera en domingo y que la concentración se convocara a las 8 de la mañana, la asistencia ha sido sorprendente. Más del doble que el año pasado. Y con la solidaridad de otros colectivos feministas de la ciudad. "No queremos salir a la calle con un manifiesto que solo sirva para hablar de nuestros problemas durante un día. Nuestra lucha tiene que ser constante y activa", exclamaba contundente Sara Cuentas, también representante de la plataforma. Porque la lucha por los derechos de las mujeres no solo es el 8 de marzo. Porque la lucha por la igualdad continúa ahora y siempre.