26 oct 2020

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RELEVO

El arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, nuevo presidente de la Conferencia Episcopal

El responsable de la Iglesia católica, de perfil moderado, sustuirá a Ricardo Blázquez y estará en el mandato cuatro años

Olga Pereda

Juan José Omella, tras ser elegido presidente de la Conferencia Episcopal Española.

Juan José Omella, tras ser elegido presidente de la Conferencia Episcopal Española. / VÍCTOR LERENA / EFE

Nada más salir victorioso "y algo tembloroso"de la votación a la presidencia de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, pidió ayer a la prensa no tirar de clichés. Lo hizo cuando un periodista le ubicó en el sector moderado de la iglesia católica y le preguntó si su nombramiento se podía entender como un cambio de rumbo. "Aquí todos trabajamos en equipo", sonrió el nuevo mandatario eclesiástico, un hombre de confianza del Papa Francisco, que le nombró cardenal en el Vaticano en 2017. También es fiel al Papa el recién elegido vicepresidente de la CEE, el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro.

En una votación que se intuye reñida en mitad de la asamblea plenaria, Omella salió elegido frente a otro aspirante de perfil bastante más conservador, Antonio Cañizares, arzobispo de València, que ha solido tener encontronazos con el Gobierno socialista, ya sea por el veto parental aprobado en Murcia o por la clase de Religión, que con la reforma educativa de la ministra de Educación, Isabel Celaá, dejará de contar para nota y no tendrá asignatura espejo para los estudiantes que no opten por cursarla.

"Rezaré por el Gobierno"

Cuando Omella fue preguntado por los planes inmediatos del Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos en torno a la Educación y la eutanasia, el presidente de la curia se limitó a decir que "vivimos en una sociedad compleja". Y añadió: "Deseo éxito al Gobierno. Yo rezaré y colaboraré en la medida que pueda". Sus palabras confirmaron que el perfil de Omella dista mucho del de Cañizares, que, en su día, vaticinó que el acuerdo entre las dos formaciones política implicaría la implantación del "pensamiento único".

Sobre la posibilidad de que el Estado aumente los impuestos a la iglesia católica, el máximo responsable de los obispos respondió que ellos no quería privilegios pero sí "dignidad y respeto".

Negociación con el independentismo y Rajoy

En 2018, Omella reconoció que había mediado entre el equipo de Mariano Rajoy y el de Carles Puigdemont durante los días previos a la proclamación de la independencia. Sin nombrar directamente el 'procés', Omella reiteró que su voluntad es la de "buscar fraternidades y puentes" porque "si tenemos la voluntad de caminar juntos, podemos conseguirlo".

Respecto a la memoria histórica, el máximo responsable de la curia en España apostó por la "convivencia y la no confrontación". "Tenemos que saber perdonarnos y avanzar en la reconciliación y la convivencia".

Su mandato acaba de empezar, pero ya tiene claro que lo primero que realizará será seguir los pasos del Papa e insistir en la evangelización. Pero "recuperando el gozo y la alegría dentro de la Iglesia, que tiene que estar en contacto con la sociedad".

"Dolor" por la pederastia

Omella nació en Cretas (Teruel) en 1946. Su madre le enseñó a hablar catalán aunque se desenvuelve mejor en castellano. Obispo en Logroño desde el 2004, anteriormente fue obispo auxiliar de Zaragoza y de Barbastro. En una entrevista concedida en EL PERIÓDICO en 2016 destacó que el "dolor"que le producen los casos de pederastia descubiertos en la congregación de los maristas y admitió que el protocolo de la Iglesia "es desgraciadamente muy reciente".

La despedida de Blázquez

Ricardo Blázquez, el presidente saliente, destacó justo antes de la votación que "las elecciones no son un reparto del poder" sino una "distribución de las colaboraciones para contribuir lo más adecuadamente posible al sentido mismo de la Conferencia Episcopal y la misión que ha recibido en su misma constitución". Y concluyó: "Las elecciones no son oportunidad de acumular prestigio, sino ocasión para mostrar disponibilidad al servicio".

"La sociedad y el mundo actual en buena medida ha dado la espaldas a Dios", explicó Blázquez dejando clara la importancia de la perspectiva misionera. En esta línea, recordó las palabras del papa Francisco en Navidad: "No estamos ya en un régimen de cristianismo porque la fe -especialmente en Europa, pero incluso en gran parte de Occidente- ya no constituye un supuesto obvio de la vida en común. De hecho, frecuentemente es negada, burlada, marginada y ridiculizada".