19 feb 2020

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Los padres de Julen y el dueño de la finca llegan a un acuerdo para evitar el juicio

David Serrano se reconoce autor de un homicidio por imprudencia grave y pide perdón a los padres del niño

El pacto, que deberá ser ratificado por el juez, supone aceptar un año de cárcel y el pago de una indemnización

Julia Camacho / Sevilla

Los padres de Julen, José Roselló y Victoria García.

Los padres de Julen, José Roselló y Victoria García. / EFE / DANIEL PÉREZ

Las negociaciones que David Serrano, dueño de la finca donde murió el pequeño Julen Roselló, emprendió para lograr un acuerdo que evitase llegar a juicio han prosperado apenas un día antes de que comience la vista oral. Fuentes judiciales han confirmado el acuerdo alcanzado por el único acusado del homicidio imprudente del menor, que aceptaría una condena de cárcel inferior a los tres años y medio de prisión solicitados inicialmente y el pago de una indemnización. Falta no obstante por concretarse cómo se resuelve el pago del coste en el que se estimó el dispostivo de rescate, que movilizó hasta Totalán a casi 300 efectivos de varias administraciones y que se fijó en unos 700.000 euros.

Tras el visto bueno de la Fiscalía, ahora será el juez encargado de enjuiciar el caso quien deba dictar sentencia de conformidad durante la primera sesión de la vista oral este mismo martes, en la que el único acusado por la muerte del niño se reconocerá autor de una imprudencia grave.  Serrano se enfrentaba a penas de entre tres años y tres años y medio como único acusado por la muerte del niño el 13 de enero de 2019 en calidad de dueño de la parcela donde estaba el pozo, que según desveló la investigación no contaba con los permisos. También había dudas de si estaba o no tapado.

Un año sin Julen / JOSE LUIS ROCA

Ha sido un encuentro privado con los padres de Julen, en el que Serrano ha pedido perdón a estos, lo que ha allanado el camino para evitar el juicio, que se empezó a tantear el pasado otoño. En virtud de este principio de acuerdo, Serrano se declara culpable del delito de homicidio imprudente, pero se reduce la pena a un año de cárcel. Dada la ausencia de antecedentes penales, no tendrá que pisar la prisión, aunque todo queda a expensas del pago de la indemnización a los padres en concepto de responsabilidad civil, dado que Serrano se había declarado insolvente e incluso la finca de Totalán estaba embargada.

Fuentes judiciales explicaron en este sentido que en el transcurso de la reunión celebrada este lunes entre las partes el acusado mostró su intención de responder a esta indemnización, "no porque los padres reclamaran ese dinero por su hijo, sino porque es la justicia así lo determina", señaló uno de los letrados de Serrano. La indemnización final a los progenitores ascendería a 180.000 euros, de los que 25.000 se abonarían de forma inmediata. Mientras, Serrano haría frente al resto de la indemnización con pequeños pagos mensuales, en torno a unos 50 euros, en función de su situación económica. La defensa del único acusado por la muerte de Julen indicó además a los medios de comunicación que ese dinero ha sido adelantado por un empresario aún no identificado. El pago de esta indemnización es, además, la puerta a que se reduzca la pena de cárcel.

"Celebrar el juicio supondría para los padres ver de nuevo todos esos videos del rescate, el famoso informe de la piqueta, tener que oir todos los testimonios y tener que soportar todas las preguntas de la defensa y la acusación", señaló a las puertas del juzgado la abogada de los progenitores de Julen, que defendió el "poder cerrar un acuerdo y evitar les esta experiencia". "Si hay reconocimiento de esos hechos, aunque sea tardío, y una voluntad de reparar el daño, nadie tiene intención de que David Serrano vaya a la cárcel", apostilló. En la misma medida, la defensa de Serrano justificaba el acuerdo en su voluntad de que el acusado "deje de estar sometido a escarnio y examen público".

Desde aquel aciago mes de enero, Serrano defendió su inocencia e intentó desviar cualquier responsabilidad sobre la muerte de Julen Roselló. Primero apuntó hacia el pocero que realizó la perforación en busca de agua, al que acusó de no taparlo de forma correcta, y más tarde señalaría al propio dispositivo de rescate, presentando un informe según el cual el pequeño habría podido morir a causa de los golpes ocasionados por la piqueta que se introdujo en el pozo en un primer momento para intentar salvar el tapón de tierra que quedó justo encima del cuerpo del niño. Por último, llegó a cuestionar a los padres por no haber vigilado a su hijo y no decir la verdad al asegurar que no fueron advertidos del peligro.

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