¿Por qué no tienen éxito los partidos verdes en España?

El escaso interés por el medioambiente o la absorción del espacio por parte de la izquierda, entre los principales motivos

A medio plazo podría surgir una fuerza ecologista si las formaciones tradicionales decepcionan a la generación de Greta Thunberg

Juantxo López de Uralde, exlíder de Equo, e Inés Sabanés, dirigente del partido verde español.

Juantxo López de Uralde, exlíder de Equo, e Inés Sabanés, dirigente del partido verde español. / EFE / JUAN C. HIDALGO

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Patricia Martín

¿Por qué el país que se ofrece a montar una Cumbre del Clima en tres semanas o que presenta el mejor plan para la transición energética de la UE no cuenta con un partido verde, con amplio respaldo en las urnas, como sí sucede en el norte de Europa o en la Eurocámara? ‘Spain is different’, se podría contestar, por diversos motivos. En primer lugar, argumenta David Howell, responsable de gobernanza de SeoBirdlife, ante la pregunta de por qué en España los partidos verdes no han llegado a cuajar, porque la democracia española es joven y el movimiento político verde hunde sus raíces, en muchos Estados, en las protestas callejeras, impensables durante el franquismo. Además, “durante casi medio siglo el país estuvo aislado y cerrado a otras corrientes de pensamiento”, rememora Howell. 

Echando la vista atrás, en la transición surgieron Los Verdes, al calor del partido similar alemán. Pero la competencia con múltiples partidos que también se colgaban la etiqueta de ecologistas les hizo naufragar en las urnas. Su mayor éxito fueron dos diputados, en el 2004, en coalición con el PSOE. Años después, se aliaron con IU y en el 2011 surgió Equo, capitaneado por el entonces director ejecutivo de Greenpeace en España, Juantxo López de Uralde, al que la mayoría de partidos integrantes de la llamada Confederación de Los Verdes dieron su apoyo. Equo logró tres diputados en el 2015 en confluencia con Podemos, mientras que en la actual legislatura, de la mano de Más País y sin Uralde, que sigue con Pablo Iglesias, no tienen representación en las Cortes. También fueron discretos los resultados de Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), aunque formó parte del Gobierno tripartito catalán, hasta su integración en En Comú Podem.

La ley electoral

Ante este panorama, Uralde reconoce que el “voto verde, a día de hoy, es cuantitativamente pequeño” en España y achaca esta situación a que la preocupación por los temas medioambientales “es baja”, como se demuestra en los sondeos del CIS. Asimismo, culpa a la “carrera de obstáculos” que supone la ley electoral para los partidos pequeños y sin recursos. La norma española, al igual que a Equo, penaliza al Pacma, el partido animalista, que en las generales de abril obtuvo su mejor resultado, 326.045 votos, por encima de Bildu o Coalición Canaria, pero al estar repartidos por todo el territorio, se quedó sin escaño.

Otro de los motivos de su escaso músculo es que, tradicionalmente, la izquierda ha asumido en España la bandera verde. “La alta fragmentación de estos grupos, articulados como oenegés, y su extrema dependencia de la izquierda ha hecho extraordinariamente débil a estos movimientos”, opina el politólogo Ismael Crespo. Por su parte, el director actual de GreenpeaceMario Rodríguez, señala que en los momentos históricos, como fue el 15-m, el espacio verde “ha sido ocupado” por otros, en este caso Podemos.

Por último, la profesora de Ciencia Política Ruth Ferrero apunta a que en los países del sur de Europa "prevalecen valores vinculados a la economía productivista", mientras que en el centro y norte, donde sí triunfan los partidos verdes, "ha habido un creciente empuje de los valores más postmodernos vinculados al ecologismo que hunden sus raíces en los movimientos sociales de los 70".

El empuje de los jóvenes

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Si bien, la situación puede cambiar en el medio plazo, cuando la generación de Greta Tunberg, que se manifiesta los viernes a favor del clima, recoja el testigo y sea decisiva en las urnas. “Ahí se puede abrir una ventana, como se abrió el 15-M”, señala Mario Rodríguez, mientras que David Howell precisa que “todo dependerá” de si los partidos tradicionales apuestan realmente o no por “la sostenibilidad ambiental” y satisfacen el despertar de los jóvenes.

Si bien, Uralde apunta que, dado precisamente el creciente interés por la ecología de la sociedad española, ve “difícil que los partidos de izquierda dejen ese espacio”, al igual que es complicado que este bloque haya hueco para un tercer partido no minoritario, como se ha demostrado con Más País. Si bien, también comparte que todo dependerá de las políticas que desarrollen el PSOE y Podemos, si logran gobernar.