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La población española vuelve a crecer, gracias a la inmigración

Los extranjeros empadronados aumentan el doble que en el 2017, según el INE

La edad media de los residentes asciende a los 43,4 años, muestra de una pirámide envejecida

Patricia Martín

Población de origen extranjero en el mercado semanal de Granollers.

Población de origen extranjero en el mercado semanal de Granollers. / JOSEP GARCIA

España ha rebasado, por primera vez desde 2013, la cifra de 47 millones de habitantes, pero no gracias a que haya más nacimientos que defunciones, sino a la llegada de extranjeros. Según las personas inscritas en el padrón a 1 de enero del 2019, el número neto de españoles sufrió el año pasado un descenso leve de 6.186 personas, un 0,01%, mientras que la cifra de inmigrantes creció, por segundo año consecutivo. En concreto, un 6,1%, 290.573 personas.

Los datos del padrón continuo publicados por el INE indican por tanto que España “se encuentra en una fase de cambio demográfico” en la que la diferencia entre fallecimientos y partos está “en equilibrio” y la vía de crecimiento es la inmigración. Y así “va a seguir siendo durante los próximos años, salvo que vuelva una crisis económica similar a la última”, según Julio Pérez, investigador del CSIC en el Instituto de Economía, Geografía y Demografía.

El aumento poblacional de la mano de los extranjeros es un fenómeno que se da en todos los países industrializados y que en España tuvo un parón debido precisamente a la recesión, que castigó especialmente a los recién llegados y que no tenían un sustento familiar como los españoles. Así, la cifra de empadronados creció inexorablemente desde, al menos 1998, año en el que se comenzaron a publicar las cifras oficiales provenientes de la revisión padronal a 1 de enero, pero en el 2012 comenzó a disminuir con la salida hacia otros países de los inmigrantes, una tendencia que se rompió en el segundo semestre del 2015, cuando las condiciones económicas comenzaron a mejorar y volvieron a aumentar las entradas de extranjeros.

El 'efecto llamada'

“Y según salgamos más de la crisis, vamos a tener más inmigrantes y hay que hacerse a la idea”, reitera Pérez, quien desliga el incremento de extranjeros al 'efecto llamada' que el PP y Vox achacan a las políticas más flexibles con los irregulares de Pedro Sánchez o al aumento de llegadas de pateras debido al cierre de las fronteras italianas. Según el demógrafo, la inmigración irregular supone “una parte pequeña” de las llegadas y apenas tiene importancia estadística.

En concreto, la cifra de extranjeros creció casi el doble que en el 2017, hasta situarse por encima de los cinco millones de personas, un dato que no se superaba desde el 2014. Por procedencia, aumentaron un 8,6% los originarios de países no comunitarios y un 2% los naturales de la Unión Europea.

De esta forma, el 89,3% de la población tiene nacionalidad española (41,9 millones de personas) y el 10,7% extranjera, que vive sobre todo en Baleares (17,8%), Catalunya (15,1%) y Murcia (14,1%). Catalunya fue de hecho la comunidad que registró el mayor incremento de población inmigrante en el 2018, con 75.425 empadronados más.

Aumento de venezolanos

Atendiendo a las nacionalidades, la mayoría de inscritos en toda España y procedentes del exterior son marroquíes, seguidos de rumanos y de británicos. Pero el año pasado se produjo un incremento destacable de llegadas de venezolanos (41.956 personas más), que se puede achacar a los huidos de la crisis que sufre el país latinoamericano.

La estadística del INE ratifica además que la población española está envejeciendo. La edad media de los españoles supera por primera vez los 44 años y la edad global, gracias a que los expatriados suavizan la madurez poblacional, es de 43,4 años. Y es que España sigue la tendencia universal de aumento de la esperanza de vida, situada en 82 años, de las más altas del mundo, y de descenso de nacimientos, un fenómeno motivado, entre otras muchas razones, porque la población en edad fértil cada vez es menor.

Así, de los empadronados, el 15,7% tiene menos de 16 años, el 36,3% entre 16 y 44, el 28,7% entre 45 y 64 y el 19,3% 65 o más años.