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30 años de baja fecundidad

La economía y la conciliación lastran la maternidad

El 40% de quienes no tienen hijos lo achacan a razones materiales, familiares y laborales

María G. San Narciso

La fecundidad, en España, se mantiene en el mismo nivel desde hace 30 años.

La fecundidad, en España, se mantiene en el mismo nivel desde hace 30 años.

Hay más mujeres teniendo hijos a los 40 años que a los 25 en España, un país donde ellas retrasan la maternidad un lustro más de lo que les gustaría. Porque, tal y como señalan los expertos consultados, no se trata de que no se quiera, sino de que no se puede. 

En el primer semestre del 2018 se registró el menor número de bebés nacidos (178.794) desde 1941. La baja natalidad preocupa a la política. A los demógrafos, sin embargo, les inquieta más la fecundidad, como explica Albert Esteve, director del Centre d’Estudis Demogràfics (CED), responsable del informe 'La infecundidad en España: tic-tac, tic-tac, tic-tac!!!'. 

"La fecundidad es cuántos hijos promedio tienen las mujeres. Y en España es muy baja, por debajo de 1,5 hijos por mujer desde hace 30 años", explica. "Es triste que un país occidental y moderno deje frustrado todo su potencial reproductivo", añade.

Cambios de actitud 

Además, la última encuesta de fertilidad del Instituto Nacional de Estadística (INE) revela que este nivel –en mujeres y hombres- está por debajo del deseado. "Los datos muestran que ellas son madres un promedio de 5 años más tarde de su edad ideal (de 27 a 32 años). También vemos que un poco más de la mitad de quienes no van a ser madres hubieran querido serlo. Es decir, vivimos en una sociedad donde se quiere, pero no se puede", señala Esteve. 

Para el director del CED, erran quienes consideran que el retraso es fruto de cambios de tipo cultural o de valores con respecto a generaciones anteriores. Sí señala cambios de actitud antes de los 27 años, cuando muy pocas se plantean ser madres. En el primer semestre del 2018, 2.051 mujeres de 25 años tuvieron un hijo frente a las más de 3.000 con 40. El problema está en la treintena. Entre los 30 y 34 años, solo un 9,4 % dicen no querer serlo. 

"Hay un 25 % de personas que no son madres y padres porque no tienen pareja. Más de un 40% alude a aspectos de tipo material: a dificultades económicas o para conciliar trabajo y familia", explica. 

Maternidad responsable 

Y a partir de los 38-40 aparece un tercer grupo con estabilidad económica, pero también con problemas de fecundidad. Con ellas trabaja Marisa López Teijón, directora del Institut Marquès y miembro de la Junta de la Sección de Esterilidad e Infertilidad de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). 

López Teijón señala que a los 35 años la reserva ovárica está en torno al 10 %. La calidad es peor. El sistema de separación de los cromosomas no funciona igual que a los 25, lo que lleva a más dificultad para formar el embrión y un mayor número de abortos. Eso sí, cada vez hay menos problemas en el embarazo. 

"El 15 % de las parejas y el 18 % de las mujeres necesitan ayuda, pero solo el 22 % de las pacientes estériles llegan a consultar con un médico. Esto es muy triste. Hay un problema de información importante. Por eso, muchas hacen terapias alternativas: recurren a la homeopatía o a dietas. Otras no vienen por falta de recursos económicos, porque no cuentan con apoyo del entorno o por temas morales", explica.

"Con todo –prosigue la doctora- no creo que debamos incitar a que se tengan hijos antes. Es un discurso ineficaz y anticuado por incompatibilidad con la preparación profesional. Por suerte, en España tenemos una maternidad muy responsable". El precio a pagar, afirma, es tener un hijo con donación de óvulos o con técnicas de reproducción asistida.

Del plano privado al público 

Esteve considera que hay pocas ayudas para las personas de 30 a 34 años, edades que deberían estar "blindadas". Coincide la profesora de Ciencias Políticas de la Universidad Carlos III de Madrid Silvia Clavería, quien piensa que se debe ayudar a los jóvenes a la emancipación con medidas como el aumento del dinero para viviendas de protección oficial, guarderías gratuitas, permisos para madres y padres iguales e intransferibles y prestaciones familiares por hijo a cargo. También contratos que permitan la estabilidad laboral.   

"El estado de bienestar ha sido ciego al género. Se tendría que considerar el trabajo reproductivo que hacen las mujeres no como una cuestión que se queda en el ámbito privado, sino que se deben establecer políticas donde realmente lo asuma el Estado", explica. Solo así, señalan los expertos, las mujeres en España podrán ser madres. Si quieren.