CONTROVERTIDO 'SHOW' EN EL BAIX EBRE

¿Han vuelto los toros a Catalunya?

Admitida a trámite una demanda contra un consistorio que permite espectáculos taurinos sin matar al astado

El denunciante asegura que una ganadería se lucra con los rusos que disfrutan de "exhibiciones clandestinas"

Espectáculo taurino en la finca de Alfara de Carles, en agosto del 2018.

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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Se suben a un autobús en alguna localidad de la Costa Daurada y los trasladan hasta una ganadería en la que hay un pequeño ruedo con palcos. Primero, el aperitivo, que hace mucho calor. Luego, el espectáculo taurino. Sucedió durante el verano del año pasado a pesar de que estos acontecimientos en los que no se da muerte al astado están en principio prohibidos en Catalunya. Los hechos los denunció en su momento el torero tarraconense Rubén Marín, que acumula ya medio año de batalla con el Ayuntamiento de Alfara de Carles (Baix Ebre) y con la ganadería Mur, la que presuntamente organiza estas "exhibiciones clandestinas". Un juzgado acaba de admitir a trámite su denuncia contra el consistorio por una licencia que considera ilegal. Acompaña su demanda de un video que deja poco lugar a la duda sobre lo que ahí acontece.

Marín consiguió las imágenes del ‘show’ gracias al video que grabaron dos turistas rusas. Pagaron 164 euros por la excursión (en el tíquet se puede leer la palabra "corrida"), celebrada en este caso el 10 de agosto del 2018. Cuenta este matador que él fue el inventor de estos espectáculos en el 2012, un año después de que se celebrara la última corrida de toros en Catalunya, en las Ventas de Barcelona, con un José Tomás que casi tumba la plaza. Sin infligir daño alguno al animal, Rubén pensó que no habría problema para cumplir con la ley catalana antitaurina, aprobada por el Parlament a mediados del 2010. Pero una oenegé le puso una demanda y en el 2015 un juez creó jurisprudencia al declarar también “ilegales las pruebas de bravura o tientas realizadas con público”. Tuvo que marcharse a trabajar a Castellón.

Todo legal

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Todo seguía dentro de un orden hasta que el año pasado le llegó la noticia de que en algunos hoteles de la Costa Daurada, los turoperadores rusos ofrecían a sus compatriotas algo muy parecido a lo que él asegura que creó años atrás, pero con publicidad que reproducía corridas de toros. Toreo y recortes, todo lo que le habían arrebatado. Lo denunció repetidamente pero al ser una propiedad privada, relata, era muy difícil cogerles con las manos en la masa. Cuando consiguió las imágenes, todo cambió. Denunció los hechos ante el ayuntamiento, que en una sesuda resolución dictada el pasado 4 de septiembre, decidió desestimar la denuncia interpuesta por Marín.

Según la autoridad municipal, la actividad que se desarrollaba en el recinto no atenta contra la legalidad vigente, ya que, a su modo de ver, eso es un tentadero, esto es, la prueba en la que se calibra la bravura de los animales. Según Marín, ese es un trabajo que se realiza solo ante escuelas taurinas, jamás como espectáculo. Entre otras cosas, porque requiere de un silencio absoluto que, como se puede apreciar en el video, brilla por su ausencia porque la guía de los turistas rusos alienta los cortes entre los ‘olé’ de los visitantes. Dejando de lado que la sentencia del 2015 también prohibe la tienta con público. En cualquier caso, ahora un juez deberá lidiar si permite el espectáculo o si por el contrario le da la estocada.