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REFORMA LEGISLATIVA

La nueva FP de Catalunya echa (por fin) a andar

El Govern desencalla la ley de formación profesional cuatro años después de que el Parlament la aprobara

Se integrarán cursos de jóvenes y adultos y se dará más peso a la certificación de trabajadores sin titulación

Carlos Márquez Daniel

Prácticas de formación profesional dual en Seat.

Prácticas de formación profesional dual en Seat. / EL PERIÓDICO

En los últimos cuatro años han pasado muchas cosas en Catalunya. Lo que no se ha movido en absoluto, hasta ahora, es la ley de la formación y cualificación profesional que el Parlament aprobó con el voto favorable del 89% de la cámara. Artur Mas era el ‘president’ e Irene Rigau ocupaba la Conselleria d’Ensenyament. Hubo foto en la escalinata del magno edificio y vítores por un acuerdo que permitía muscular una rama fundamental de la educación. Este viernes se pone fin al barbecho involuntario de esta reforma legislativa que busca dotar a la FP de más y mejores recursos con la creación de una agencia que integre todos los estudios profesionales, desde la etapa inicial de los jóvenes que terminan la ESO hasta la formación continuada de adultos.

El desacuerdo sobre quién debía controlar la futura Agencia Pública de Formación y Cualificación Profesionales de Catalunya parece ser el origen de la demora, ya que están implicados los departamentos de Educació, Treball y Presidència. Este órgano finalmente dependerá de este último, que está en manos del PDeCAT (los otros dos están bajo control de ERC). Por encima de este ente estará la comisión rectora, presidida por delegación del 'president' Quim Torra por el 'conseller' de Educació, Josep Bargalló, y en la que estarán representados tanto los sindicatos como las patronales Pimec y Foment del Treball. Fabian Mohedano, presidente del Consell Català de Formació Professional, dirigirá la agencia.

Cerca del mercado laboral 

La nueva formación profesional busca fusionar la enseñanza más académica que se gestiona desde Educació (los grados medios de la FP, por ejemplo) y los cursos ocupacionales que dispensa Treball. Para ello, la ley prevé crear centros integrados (Catalunya es la única autonomía sin tenerlos reconocidos), y la idea, según avanza Mohedano a este diario, es que para el próximo curso puedan estar operativos más de 20 equipamientos. Como primer objetivo, la reforma busca que los estudios que se impartan respondan más y mejor a las necesidades reales del mercado laboral, una de las principales reivindicaciones de las empresas, de las que también se espera más implicación a partir de ahora. 

También se trabajará intensamente en la acreditación profesional, puesto que el 46% de los trabajadores no disponen de ninguna titulación. "La gente debe saber que puede complementar sus conocimientos con un título", detalla Mohedano. Para que se entienda: cualquier persona que pueda demostrar una experiencia determinada podrá convertirla en una suerte de créditos que le acercarán a conseguir ese diploma que tenga que ver con su ramo. ¿Y para qué sirve? Primero, para dar cumplimiento a lo que requiere la Unión Europea, puesto que para el 2025 estima que el porcentaje de profesionales sin titulación debería ser del 14%. Y segundo, porque las personas beneficiadas podrían disponer de un documento que acredite sus conocimientos. "Les servirá para mejorar sus condiciones de trabajo, para fortalecer su autoestima y para que cambiar de trabajo sea más fácil". 

La ley también dará mayor impulso al FP dual (fusión entre estudios y estancias en empresas) e introducirá estrategias para corregir la desviación de género en según qué familias profesionales. En definitiva, el proyecto busca dotar de más prestigio a la formación profesional para que siga siendo una salida tan válida como cualquier otra para entrar en el mundo real