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COLECTIVO EN LUCHA

Cara o cruz para el taxi

El Govern decide el viernes si tumba el negocio de Uber y Cabify o si les permite competir con los taxistas

Fomento habilita a la Generalitat para que imponga la precontratación a las VTC pero evita mojarse

Carlos Márquez Daniel

Huelga de taxistas en la Gran Via de Barcelona, el pasado julio.

Huelga de taxistas en la Gran Via de Barcelona, el pasado julio. / ELISENDA PONS

Con el taxi ya surge el mismo problema que la prensa deportiva tiene con Messi. Salvando las distancias, claro. El caso es que ya se han agotado los titulares para definir el conflicto entre los taxistas y Uber y Cabify. Porque la Administración no lo ha sabido cerrar -es más, lo ha alimentado gracias a los tremebundos vacíos legales- y porque el gremio afectado tampoco es un interlocutor fácil. Ahora toca hablar de cara y cruz para el taxi, pero es un llamamiento que puede quedar en nada en solos unas horas. Se supone que el Govern anunciará este viernes al sector si impone a las denominadas VTC que la contratación de sus servicios se haga con horas de antelación, lo que supondría la práctica desaparición de este negocio. Pero aunque parezca el desenlace, esto no ha hecho más que empezar. Y no solo en Catalunya; también en Madrid, Valencia, Sevilla…

Una treintena de taxistas han empezado a calentar motores este jueves con un escrache en la sede de la Autoritat Catalana de la Competència (ACCO), que la semana pasada anunció, sin que todavía hubiera nada concreto, que intentaría tumbar cualquier decreto que imponga la precontratación a Uber y Cabify, medida que califican de “discriminatoria y restrictiva”. La acción ha consistido, o esa era la intención, en ocupar el inmueble y lanzar billetes ficticios de 500 por valor de tres millones de euros. Alberto Álvarez, portavoz de Elite Taxi, ha negado la acusación de monopolio vertida por la patronal de las VTC, Unauto, y ha recordado que el 90% de los taxistas son autónomos que ya compiten entre sí día a día”. “Bajo nuestro punto de vista, la ACCO es el brazo armado de los lobis”, ha sentenciado.

No hay decisión buena

También es la cara o la cruz para Uber y Cabify, por lo mucho que se juegan. Pero si alguien parece destinado a quedarse con la tostada en el suelo y boca abajo es el Departament de Territori i Sostenibilitat. Si le da la razón a las VTC, el taxi, que ya cortó Gran Via un par de días de julio, iniciará una revuelta de imprevisibles consecuencias. Si regula la precontratación y da vía libre al reglamento del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) que empezaría a poner coto a estas aplicaciones, Unauto ya ha avanzado que reclamará al Govern la friolera de 1.100 millones en materia de indemnizaciones, al considerar que prevalece el decreto aprobado por el Gobierno de Pedro Sánchez que da un plazo de cuatro años a estas empresas antes de poder tocarles un pelo. 

Decida lo que decida, se viene una marea de demandas. Porque además de Unauto, el gremio del taxi tiene tres frentes judiciales a la vista. Dos contra Uber y Cabify y uno contra el Estado por todo el dinero que consideran que han dejado de ganar durante estos años: 50.000 por licencia. Presiones por ambas partes para que el Govern, el AMB, el Ministerio de Fomento, las agencias públicas de defensa de la competencia o la propia sociedad se den cuenta de que hay mucho en juego. Y no solo un nuevo negocio o la supervivencia de uno que ya es centenario, sino también el modelo de movilidad del futuro. Territori parece contar con el favor de Fomento. En una reunión celebrada este jueves en Madrid con los responsables territoriales de Transporte, el ministerio ha dado carta blanca a la Generalitat en el tema de la precontratación, según avanza El Confidencial. El debate estaría en cuántas horas se imponen. Y en cualquier caso, el marrón, para el Govern de Quim Torra

Mientras, en la capital

En Madrid la cosa no está mejor. Se diría que está incluso peor, porque los taxistas tienen previsto iniciar el lunes una huelga indefinida para exigir a la Comunidad de Madrid una regulación de las licencias VTC. El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, ha entrado en juego al pedir al sector que la protesta no afecte a la "convivencia" y que no "perjudiquen a terceros". Una manera sutil de implorar que no le corten las calles, o el aeropuerto, o Atocha. O lo que sea. El cargo le obliga a lanzar este mensaje, pero sabe bien de qué manera suele quejarse el taxi. Los taxistas de Madrid, que aprobaron la movilización en un referéndum, tienen intención de mantener la huelga hasta que el Gobierno de la Comunidad de Madrid no tome medidas "contundentes" y "tranquilizadoras" para regular las VTC. El presidente de la Comunidad, Ángel Garrido ha compartido este jueves su voluntad de "legislar y dar una solución definitiva en este asunto". La idea es convocar a las asociaciones del taxi este mismo lunes.  

Ábalos ha invitado a vivir el conflicto "como parte de la normalidad". A su juicio, todo lo que está pasando no tiene por qué ser negativo, ya que "muchas veces, este tipo de situaciones permiten progresar". En cualquier caso, ha reclamado que la resolución esté "sujeta a la legalidad" y que se preserve la "convivencia democrática". El paro de los taxistas en Madrid coincide con Fitur, la feria más importante de España en materia de turismo. En Barcelona, el Mobile World Congress se celebra a finales de febrero. A nadie se le escapa que ese será el objetivo de los chóferes catalanes si en esas fechas todavía no se les ha tranquilizado con la precontratación. Han quedado el viernes mismo tras la reunión en Territori. Una vez conocida la decisión del Govern, asamblea y plan de acción