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MERCADO NEGRO

El último fraude académico: webs que te hacen el trabajo de la universidad

La proliferación de páginas webs dedicadas a la realización de trabajos por encargo pone en guardia a las universidades españolas

Luis Benavides

No hagas nada es una de las páginas que vende trabajos académicos a medida

No hagas nada es una de las páginas que vende trabajos académicos a medida

El Plan Bolonia, la precariedad laboral e internet. La combinación de estos tres elementos está detrás de la proliferación de páginas web dedicadas a la realización de trabajos académicos por encargo. Este tipo de fraude en el sector educativo, cuyo alcance es difícil de determinar, inquieta a unas universidades españolas preparadas tecnológicamente para combatir el plagio pero con serias dificultades para erradicar este nuevo fenómeno.

No es necesario bucear en la ‘deep web’ para hacer un encargo. Aunque su actividad principal persigue defraudar a las universidades –y al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, que será el que emitirá finalmente un título si es un grado o máster oficial-, estas páginas operan con total impunidad, al menos hasta el momento. Basta con ‘googlear’ las palabras adecuadas para encontrar numerosas páginas web especializadas en la realización de Trabajo Final de Grado (TFG) o Fin de Máster (TFM). Algunas de las empresas mejor posicionadas en los buscadores son Aprueba TodoNo Hagas Nada y Pacsolver, pero existen muchas más. Las tres páginas mencionadas han declinado participar en este reportaje haciendo caso omiso a los correos electrónicos de EL PERIÓDICO.

Expertos penalistas consultados por este diario reconocen que es difícil incardinar este fenómeno en un hecho delictivo concreto aunque se puede hablar de falsedad documental desde el momento que los documentos elaborados por estas páginas sirven para la obtención de un título de una administración pública.

Incitación al delito

Las páginas que ofrecen trabajos universitarios no solo cometen un delito que puede tener como consecuencia el inicio de expedientes disciplinarios y de procedimientos judiciales, sino que alientan a los estudiantes a cometerlo.  “¿Estás cansado de hacer los trabajos que te exige la Universidad? ¿Quieres tener más tiempo libre?”. Así se presenta No Hagas Nada en la portada de su web. “Pruébalo una vez y seguro que repetirás”, apostillan en el apartado ‘Preguntas más frecuentes’.

Una de las máximas de su competidor Aprueba Todo es la siguiente: “Invertir en formación es una de las mejores cosas en las que puedes emplear tu dinero”. Eso sí, justo debajo, con un tamaño de letra bastante más pequeño, asoma la picaresca: “Consíguelo mientras disfrutas de tu tiempo libre, tu familia y amigos”.

Algunas páginas se presentan como webs de formación a distancia, aunque parece evidente que sus clientes aprenden más bien poco cuando hacen pasar por suyo un ejercicio en el que solo han invertido dinero.  Un buen ejemplo es Pacsolutor, la empresa que hay detrás de Aprueba Todo, que aparece en el directorio de empresas del @Sant Cugat Business Park de Barcelona como una empresa de “formación online”. Allí solo tienen una oficina virtual.  

Pacsolver, con oficina en Londres según indica su página web, ofrece entre sus servicios “ayuda” para la resolución de prácticas. “Resolvemos cualquier ejercicio que nos propongas, ya sea práctico o teórico, de ciencias o de letras”, aseguran en su página web. También ofrecen resúmenes para estudiar solo aquello “esencial y relevante”, dicen, “sin tener que invertir más tiempo del necesario”. Esta empresa, con más de 85 colaboradores, tiene actualmente varias vacantes. Pacsolver busca en el momento de la preparación de este reportaje cinco “profesores colaboradores” para ayudar a los alumnos de diferentes estudios UOC. Piden que sean graduados o licenciados con un “excelente expediente académico” y ofrecen a cambio obtener una remuneración variable, “de acuerdo con el rendimiento y los resultados generales”, puntualizan en las ofertas.

Plan Bolonia

El Plan de Bolonia es uno de los ingredientes del fenómeno, responsable indirecto de la aparición de esta rentable estafa. Estas webs encontraron hace unos cinco años un nicho de mercado en la implantación de un modelo educativo que más allá de unificar criterios educativos en todos los centros europeos también se caracteriza por incluir multitud de prácticas en las asignaturas y un horario normalmente extensivo. Ya no basta con estudiar solo para el examen. “Con el Plan Bolonia es muy complicado estudiar y trabajar; y conozco gente que necesita trabajar y encarga algunos trabajos para centrarse únicamente en los exámenes porque suelen ser tipo test”, explica Ángela, una joven que prefiere no revelar su verdadero nombre para evitar represalias.

Ángela, movida por una mezcla de curiosidad e indignación, envió un currículo a una de estas páginas. “Únete a nuestro equipo de expertos para realizar trabajos a estudiantes y ganar dinero desde casa”, reza una de estas webs. Cuando hablan de “equipo de expertos” se refieren principalmente licenciados o graduados sin trabajo, pero también a estudiantes que encuentran en estos trabajos extras una manera de sacarse algo de dinero.

Negocio lucrativo

Ángela se dio de alta en una de estas webs, donde los candidatos deben detallar su área de conocimiento, y adjuntó su currículo. Solo 24 horas después era admitida y comenzó a recibir encargos. Si quería optar por alguno, tenía que poner un precio a sus servicios y entraba en una especie de puja a la baja. En otras palabras, el que trabajaba por menos dinero, se lo llevaba. Ángela nunca realizó ningún trabajo, asegura, pero ha enviado a EL PERIÓDICO los correos electrónicos que intercambió con uno de los responsables o coordinadores para desvelar el funcionamiento interno de este lucrativo negocio.

Iván sí colabora con una de las tres webs mencionadas anteriormente. El año pasado ganó unos 5.000 euros trabajando como 'escritor fantasma' de otros alumnos y no tiene mala conciencia por ello. "Entiendo que el fraude lo realiza el que presenta el trabajo como suyo, y quizá también la página web", puntualiza este joven con dos carreras universitarias que sobrevive económicamente gracias a estos curiosos encargos. Aunque precario, Iván disfruta su trabajo. "Es la primera vez que me pagan por escribir, y me suelo postular para trabajos que me interesan. Si el tema no me motiva pongo el precio muy alto, para que me compense de alguna manera", añade.

El mercadeo entre colaboradores y los responsables de las webs se produce de espaldas a los clientes finales. Para estos últimos, el precio depende principalmente del número de páginas o palabras, pero también del proyecto que se encargue. Son precios cerrados. Pueden ser textos académicos, presentaciones de Power Point, TFG o TFM. En páginas como No hagas nada es posible pedir presupuesto con unos pocos ‘clics’ en el apartado ‘tarifas’. Por poner un ejemplo, recibir en la bandeja del correo electrónico un trabajo sobre ‘La guerra de los Mundos’ para la asignatura Historia de la Radio y la Televisión de 10 páginas cuesta 72,50 euros. Por algo más extenso, unas 30 páginas, se paga 217,50 euros. El tope están en las 100 páginas, y son 725 euros. Si el estudiante tiene alguna duda, siempre puede llamar de lunes a viernes a un teléfono 807, una línea de pago que no es precisamente barata. 

Temas: UOC Universidad