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SORTEO DE EL NIÑO

Solidaridad y cosas de pijos

Una administración de Barcelona vende íntegramente el primer premio del sorteo, entre los agraciados hay un niño de 15 años y una pareja que dedica tiempo a la cooperación

Natàlia Farré

Hasta el establecimiento se han acercado algunos de los afortunados. / ALBERT BERTRAN (EFE VÍDEO)

Àngela Rafols afirma que iba camino de África cuando "Dios, la cigüeña o quien sea" la dejó en Barcelona. Lo afirma porque su corazón es africano y su amor por el continente negro infinito. Allí se escapa siempre que puede, a Gambia sobre todo, de vacaciones y por solidaridad. "Para ayudar". Pero Àngela es de aquellas personas que el mundo les queda pequeño, así que su cooperación no solo la vierte en África, también en los campos de refugiados saharauis acogiendo niños. Y en la India.

En el subcontinente asiático compró el año pasado dos casas con unas amigas. "Los precios no son ni mucho menos los de aquí", puntualiza. No se trata de segundas residencias. Ni siquiera son viviendas a su nombre. Las propietarias son mujeres indias. ¿Por qué? "Así cuando el marido las repudie no se quedarán sin casa". El motivo de explicar esto es porque Àngela es una de las agraciadas con el número 37.142, el que se llevó ayer el premio gordo del sorteo del Niño. Y, obviamente, "una parte la dedicaremos a la solidaridad", apunta.

Àngela se pasa al plural porque no está sola en esto, su marido, José Antonio González, la apoya incondicionalmente. Y el premio es de los dos. No en vano llevan toda la vida juntos. Décadas en las que han compartido de todo, incluso otro premio de lotería. Hace mucho años, tantos que solo recuerdan que era en pesetas. Fue también con el 37.142. Y es que el restaurante Xamfrà Gaudí, del que son propietarios y cuyo rabo de toro es más que bueno, llevan 20 años abonados al número.

En pantuflas a la calle

Siempre el mismo y siempre comprado en la misma administración: La Sort, en Travessera de Gràcia, 244. Allí vendieron todas las series del  gordo de ayer (2 millones de euros a la serie, 200.000 al décimo), pues tienen el número en exclusiva y lo tienen siempre. Es el primer gordo que reparten, pero el de Navidad que agració a Àngela y José Antonio años ha, también lo vendieron Ángeles Manzanares y Jordi Vicente, los propietarios de la administración.

La salida del premio los pilló desprevenidos, o no. Pues Ángeles lo seguía delante de la tele pero en zapatillas. Vamos, sin esperanzas de que tuviera que salir corriendo. Y cuando oyó el número, la alegría y los nervios fueron tantos, que salió, cómo no, en pantuflas. Así se presentó a  subir la persiana de la administración para celebrarlo con los agraciados. ¿El más excitado? Cosmin Rotariu. Quince años y 200.000 euros inesperados en el bolsillo dan para muchas alegrías. "Lo compré ayer [por el sábado] con los 20 euros que gané en la lotería de Navidad, escogí este, y ¡bingo¡", lo contaba blandiendo el décimo con entusiasmo desbordado mientras saltaba, lo besaba y bromeaba. Cosas de la inocencia e inconsciencia de la edad.

Un menor de edad no puede cobrar

Rotariu no sabe en qué lo invertirá, pero tiene claras dos cosas: lo repartirá con su familia (por amor o por obligación, pues lo tendrá que cobrar su padre, él es menor y no puede jugar) y quiere comprarse "un móvil nuevo y esas cosas que hace la gente pija". Tuvo suerte. Más que la que cosecharon Toni y Rafa: "Pasamos cada día por aquí y fuimos a comprar la lotería a La Rambla".  El azar es así, caprichoso.

Tampoco llevaban premio los administradores. Pero estaban felices. "Alegría, muchísima. Ha tocado a muchos vecinos, gente que juega siempre este número, gente para la que comprar lotería es un esfuerzo. Sé que les va ir muy bien", afirmaba Manzanares entre abrazo y abrazo de los agraciados. La lotera y su marido llevan toda la vida regentando una administración que ya va por la cuarta generación. Y llevan toda una vida esperando este momento: Sabía que este año nos tenía que pasar algo bueno porque hemos tenido seis meses muy duros por la lesión de mi marido". La lesión en cuestión es una prótesis de cadera por culpa de una caída. Así que los loteros apelan a lo que apelamos todos los que no hemos sido agraciados: a la salud. 

Catalunya se lleva 212,5 millones

El sorteo de Reyes suele ser más generoso con Catalunya que el de Navidad, y así ha sido también este año. Además del primer premio vendido íntegramente en Barcelona, el tercero (20.148) se repartió entero en Sabadell, en la administración número 1. Doce millones de euros, a 250.000 euros la serie y 25.000 euros el boleto.  Ambos números son números a los que las dos administraciones están abonadas. Setecientos cincuenta mil euros por serie y 75.000 por boleto es lo que repartió el segundo premio (61.776), parte del cual también salpicó a algunos municipios catalanes: Barcelona, El Prat de Llobregat, Esplugues de Llobregat, Les Franqueses del Vallès, El Vendrell, Girona y Mataró.

De esta manera, el sorteo de Reyes ha dejado en Catalunya un total de 212,5  millones de euros, dos veces y media más de lo jugado: 83,21 millones de euros. Un año de ganancias en el que las ventas han crecido un 8,78% y el gasto por habitante ha rozado los 11 euros (10,95). En España, el aumento de ventas se ha quedado en un 6,63% y lo jugado por habitante ha alcanzado los 15,64 euros.Con la lluvia de millones, Catalunya se sitúa en la cabeza de las comunidades más agraciadas por el sorteo de este año, y Barcelona suma con esta 35 ocasiones en las que se ha llevado el primer premio del Niño.