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INICIATIVA PIONERA

El fiscal investiga si la Generalitat protege la posidonia

Pérez de Gregorio advierte de que la destrucción de esta planta marina pueden ser constitutivo de delito

La proliferación en verano de las embarcaciones de recreo en las calas supone un peligro para esta especie

J. G. Albalat

Una bañista buceando en un bosque de posidoneas en Eivissa.

Una bañista buceando en un bosque de posidoneas en Eivissa. / ORIOL GARROTE

La posidonia oceánica es una planta acuática endémica del Mediterráneo. Tiene características similares a las plantas terrestres y sus hojas cintiformes pueden llegar hasta el metro de largo. Forman verdaderas praderas submarinas en las que viven muchos organismos animales y vegetales. Esta especie está protegida por la legislación catalana, estatal y europea. Este verano, como cada año, han habido quejas sobre los “excesos” causados por las embarcaciones de recreo que tiran el ancla en determinadas calas y al subirla arrancan de cuajo estas plantas. El fiscal de Medio Ambiento de Barcelona, Miguel Ángel Pérez de Gregorio, ha abierto una investigación para aclarar si la Generalitat aplica las medidas necesarias para proteger esta especie y ha advertido que las acciones que produzcan su destrucción pueden ser constitutivas de delito.

En las costas catalanas es habitual que los bañistas se encuentren con este tipo de plantas. No son dañinas, sino todo lo cotrario, pues son buen bioindicador de la calidad de las aguas marinas. El problema surge en verano con las embarcaciones de recreo que se acercan a la costa para fondear. En algunas playas existen boyas para impedirlo, pero en otras, como en las calas de difícil acceso, no hay esa medida de protección.

Según el fiscal Pérez de Gregorio, cada año cuando comienza la época estival se producen quejas en el sector medioambiental, pero también entre los ciudadanos, sobre los excesos que se producen en algunas calas. Esas denuncias acaban, normalmente, en nada. La fiscalía decidió el pasado mes de junio iniciar una investigación y requirió a la Direcció de Pesca de la Generalitat un informe sobre las medidas acordadas por la Administración para la protección de la posidonia y su hábitat. A los Agentes Rurales también les solicitó datos sobre la destrucción de estas plantas marinas. 

Los Agentes Rurales contestaron a la fiscalía hace unos días. A su entender, las actividades que pueden llegar a destruir esas plantas son muy variadas: desde las anclas de los barcos deportivos y el drenaje para la extracción de arena, hasta algunas modalidades de pesca, como el arrastre. Al listado agregan la regeneración de las playas, ampliaciones de puertos, diques o espigones, y los vertidos de aguas residuales no controlados que impidan el paso de la luz.

Las necesidades

El dictamen de los Agentes Rurales, al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, destaca que se realizan controles de la actividad pesquera sobre las colonias de posidonias, principalmente de la flota de arrastre, así como el control de los campos de boyas de fondeo, la extracción de arena y regeneración del litoral y la ampliación de puertos deportivos. El informe detalla las medidas que serían necesarias para una “efectiva” conservación de la especie. Entre ellas, resaltan la regulación de algunas actividades, como el fondeo de embarcaciones de recreo (únicamente está reglamentado en espacios marítimos protegidos, como el Cap de Creus o las islas Medes) y la delimitación de las zonas donde crece la posidonia.

La Direcció General de Pesca de la Generalitat, por su parte, argumenta que desde los años 90 Catalunya cuenta con una normativa sectorial propia que protege las colonias de posidonia y plantas similares por un importancia en el hábitat pesquero, a la vez que concreta que participa en acciones de carácter preventivo para la protección de la posidonia mediante “la realización de informas preceptivos sobre proyectos en medio marino y “ejecuta” labores de vigilancia y control de las actividades en el mar.

El Gobierno balear ya ha tomado cartas en el asunto. En julio aprobó un decreto de conservación para proteger los 650 kilómetros cuadrados de posidonia marina que hay en las aguas de las islas, por lo que esta comunidad se han convertido en pionera en Europa en salvaguardar esta planta. Allí se encuentranj el 50% de ejemplares de esta especie. Esta normativa autonómica prevé sanciones que van de los 100 euros a los dos millones de euros. Además, prohíbe la retirada, posesión y transporte y la utilización de restos de posidonia muerta, a excepción de las prácticas destinadas a usos tradicionales y con métodos manuales 

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