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La seguridad en el hogar

Los robos en viviendas aumentan el 20% en Catalunya con la recuperación económica

Los investigadores esperan que el 2018 sea peor que los dos anteriores con los datos hasta abril

Vanesa Lozano

Control conjunto de Mossos dEsquadra y Policía Local de Sant Cugat del Vallès, en Valldoreix.

Control conjunto de Mossos dEsquadra y Policía Local de Sant Cugat del Vallès, en Valldoreix. / Robert Ramos

Las cifras dieron un ligero respiro en el 2016 y el 2017 a los investigadores, pero los robos con fuerza en viviendas (los que implican forzar una puerta o una ventana) en Catalunya han vuelto a dispararse este año. Entre enero y abril, aumentaron un 19,70% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, según ha podido saber EL PERIÓDICO de fuentes policiales.

"La previsión que hacemos, haciendo una proyección del primer cuatrimestre del año, es que el 2018 será notablemente peor que los anteriores, dando por acabada la serie de dos años en descenso", señala una fuente policial. En el 2016 los asaltos con fuerza en casas se redujeron en un 3,4% respecto del 2015 y, en el 2017, un 2% comparado con el 2016.

En este primer tercio del 2018 la media de asaltos en casas se sitúa en 2.300 al mes, una cantidad muy superior al compendio mensual de los últimos cinco años, que estaba entre los 2.000 y los 2.200 robos con fuerza. Del total, el 80% de los robos se efectúan en propiedades habitadas como primera residencia y el 20% restante en segunda. En esta misma línea, los Mossos d’Esquadra han detenido a 1.185 personas este año (el pasado se produjeron 990 detenciones) y, contra todo pronóstico, el incremento podría obedecer, entre otros factores, a la recuperación económica, según los datos que manejan los investigadores.

"Aunque a priori podíamos pensar que la recesión contribuía al auge de esta delincuencia, los números nos indican que no solo no es así, sino que ocurre al contrario. Con la crisis bajaron y es ahora cuando se observa un repunte", apuntan las fuentes consultadas por este diario. Los expertos también lo atribuyen al efecto llamada que se produce entre grupos de delincuencia organizada procedentes de Europa del Este.

Por la ventana

El modus operandi  más empleado por los ladrones para entrar a la vivienda sigue siendo el forzamiento de la ventana (utilizado en el 30% de los casos), seguido del forzamiento de puerta (24%) y el escalamiento (20%). Y, aunque los cuerpos de seguridad indican que los grupos que llevan a cabo los robos son cada vez más sofisticados, el método más usado para acceder a las casas o pisos sigue siendo el resbalón. Es la técnica más clásica y artesanal y consiste en introducir entre el marco de la puerta "una lámina fina semirrígida", generalmente de plástico, que puede ser una tarjeta de crédito o una radiografía, pero este truco solo sirve para entrar si el propietario de la vivienda no ha cerrado con llave. 

En cuanto a las nacionalidades de los detenidos por estos delitos, los datos también se mantienen respecto a los de años anteriores. El 30% de los arrestados por los Mossos d’Esquadra son de origen magrebí, mientras que el 20% son nacidos en España. El tercer grupo más numeroso lo integran albaneses, chilenos y georgianos. 

Aunque el mes en que más robos con fuerza en vivienda se producen es diciembre, el verano propicia su aumento. De junio (cuando hay un ligero descenso) a septiembre, estos robos suben entre uno y dos puntos porcentuales, llegando a detectarse unos 200 o 300 robos más en el mes de agosto. Los cacos aprovechan la ausencia de los moradores durante las vacaciones para ir a por su botín. Las zonas de costa acumulan más denuncias por estos delitos, aunque es también cuando los investigadores perciben más denuncias falsas. 

Datos para prevenir

La Divisió d’Investigació Criminal de los Mossos d’Esquadra tiene en marcha más de 200 investigaciones en esta materia. En los últimos años han introducido nuevas tácticas de investigación, abundando en el continuo reciclado y la especialización que cada vez más exige esta delincuencia, convirtiéndose en una de las policías que más ha evolucionado en el área de inteligencia.

"Damos mucha más importancia a los datos derivados del estudio de los hechos y los autores y de esta manera podemos atacar la problemática con más acierto y, en la medida de lo posible, prevenir delitos. Esto nos ha permitido, con menos efectivos, realizar más detenciones. Los datos de arrestos no siempre reflejan más delitos, también es que ahora se trabaja mejor y ese trabajo desemboca en mejores resultados, en más detenciones", explica un mosso.

La ley suaviza la pena si la detención no se produce dentro de la casa

Los investigadores vinculan el aumento de robos con fuerza en Catalunya con el efecto llamada que se produce entre grupos de delincuencia organizada procedentes sobre todo de países de Europa del Este, que cada vez sobresalen más en las estadísticas. Los policías alertan de que la legislación procesal y las penas de prisión que se derivan de sus delitos no contribuyen a reprimirles.

Para acreditar el delito, la policía tiene que que demostrar que se ha consumado y la única manera que reconoce la ley es pillar a los ladrones en la vivienda robada. En estos casos, los menos frecuentes, los responsables pueden ser castigados con entre uno y tres años de cárcel. Lo más habitual es que los cuerpos de seguridad localicen a los cacos durante la huída y entonces el delito solo puede ser calificado como tentativa, que conlleva penas inferiores a dos años de prisión. Un mosso lo explica así: «A veces se producen situaciones ridículas como pillar al ladrón en la puerta de la casa en la que acaba de robar y, como ya está en la calle, dice que se ha encontrado el botín a en la calle y todo queda en nada».

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