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política lingüística

Sin casilla para el castellano y sin 'cheque Wert'

Un padre al que el Constitucional ha retirado la ayuda de 6.000 euros denuncia que la protección del catalán ha "ido demasiado lejos"

Las familias en su situación reclaman una educación bilingüe culpan al Estado de crear "incendios lingüísticos"

María Jesús Ibáñez

Mercè Vilarrubias y Ángel Puertas, defensores de la educación bilingüe en Catalunya, este martes.

Mercè Vilarrubias y Ángel Puertas, defensores de la educación bilingüe en Catalunya, este martes. / DANNY CAMINAL

Todo apunta, al paso que van las cosas, que pese a las intenciones iniciales del Ministerio de Educación, la preinscripción escolar para el próximo curso en Catalunya no tendrá ninguna casilla para que las familias elijan la lengua en la que quieren que sus hijos sean escolarizados. No habrá casilla lingüística, porque para ello se tendría que haber modificado antes el decreto que regula el proceso de preinscripción, y tampoco existirá el cheque de 6.000 euros que la LOMCE preveía para financiar a esas familias, porque ha sido derogado por el Tribunal Constitucional. Para Ángel Puertas, padre de dos niños que han recibido los dos últimos años la ayuda del exministro de Educación José Ignacio Wert, la protección del catalán ha llegado "demasiado lejos".

"Solo reclamo que reciban una educación bilingüe... O trilingüe, si tenemos en cuenta el inglés", exclama. "No entiendo por qué pueden estudiar cualquier asignatura en inglés, por ejemplo 'Sciences', y en cambio es tan difícil que les impartan una materia no lingüística en castellano", protesta este madrileño, funcionario del Ministerio de Justicia, que reside desde hace años en una localidad del Vallès Occidental.

La suya ha sido una del medio centenar de familias catalanas que se han beneficiado del 'cheque Wert', porque han llevado a sus hijos a colegio privado para asegurarse de que recibían "un porcentaje razonable de clases en castellano". Ahora, con el curso ya empezado, se ha encontrado con que, tras la sentencia del Constitucional, este año no va a recibirlo.

A él no le valen los argumentos de quienes apoyan el modelo de inmersión lingüística, vigente en las escuelas catalanas desde hace más de 30 años y que ha servido para cohesionar al alumnado. Y aunque sus defensores representan a una gran mayoría social (este mismo miércoles están convocadas concentraciones de apoyo a la escuela catalana ante decenas de ayuntamientos), las familias como la de Puertas reivindican su derecho a elegir cómo educar a sus hijos "sin miedos y sin presiones".

¿Modelo cuestionado? 

"Quizás la inmersión lingüística fue un modelo válido cuando el catalán era una lengua que estaba realmente en peligro, pero ahora las cosas son muy distintas y es un idioma que goza de un buen estado de salud, según sostienen distintos organismos internacionales", argumenta Mercè Vilarrubias, lingüista y defensora del modelo de educación bilingüe, "que funciona con éxito en muchos países europeos y, sin ir más lejos, en comunidades como el País Vasco".

En su opinión, el sistema actual ya no se rige "por el afán de promover el catalán, sino por el de ignorar o arrinconar el castellano, que casi desaparecido de las aulas escolares, salvo en las asignaturas de lengua española", agrega Vilarrubias, que acompaña a Puertas. "Los defensores del catalán se han basado en argumentos que no son como exactamente dicen y han incumplido sistemáticamente sentencias judiciales, desde el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya hasta el Supremo y el propio Constitucional", prosigue la lingüista.

Los responsables de la situación, opina, son a partes iguales tanto la Generalitat como el Estado, "que nunca ha realizado políticas activas para fomentar el plurilingüismo y ahora se encuentra con que hay incendios lingüísticos en varias comunidades autónomas, en Baleares, en Asturias y aquí en Catalunya".

"Solo queremos que se nos escuche y que se vaya perdiendo el miedo", interviene Ángel Puertas. Está convencido, pese a que las cosas han cambiado bastante de un tiempo a esta parte, de que todavía hay familias que prefieren callar y aceptar el modelo de inmersión lingüística para evitar que sus hijos queden señalados ante el resto de alumnos. Solo así se explica que nadie cuestione el sistema actual, opina, cuando hay encuestas que dicen que "tres de cada cuatro catalanes son favorables a una enseñanza trilingüe", asegura citando una encuesta realizada por el Gesop para Societat Civil Catalana. 

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