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Esto piden los niños a los Reyes Magos

Carme Escales

El rey Melchor, en una cabalgata.

El rey Melchor, en una cabalgata. / JOSEP GARCIA

En aquel pequeño pueblo del Pirineo de Lleida donde crecieron Manel y sus ocho hermanos, ni la posguerra más dura les robó a las criaturas el secreto de los Reyes Magos. Eso sí, los presentes que sus majestades dejaban en aquella casa eran útiles, austeros y, en cierto modo, efímeros. Sobre todo los destinados a las edades más tempranas. 

El día de la Epifanía bien pronto por la mañana, una hilera de niños y niñas de diferentes alturas bajaba las escaleras de la casa desde el piso de las habitaciones hasta la cocina. Junto a la chimenea encontraban paquetes y paquetitos. De uno de ellos salían unas pelotitas de trapo con las que alguno de los más pequeños se emocionaba y se entretendría durante unas semanas. Pasado un tiempo, las pelotitas desaparecían sin que nadie supiera dar razón de su paradero. Y algo más de 300 días después, la llegada de los Reyes Magos volvía a revolucionar hogares como aquel. Tanta era la emoción que los últimos en llegar a la familia volvían a alegrarse al descubrir bajo el papel de regalo pelotitas de trapo, como nuevas, con las que volverían a jugar  felices otras cuantas semanas.

Ahora, la mayoría de cartas a los tres Reyes Magos o a alguno de ellos en concreto están listas o a punto de finalizarse. Laia Masferrer la quería escribir de una tirada pero se dio cuenta de que podía ser que se olvidase de alguna cosa. Así que la dejará reposar a ratos, para ir rellenándola. Hasta el viernes tiene tiempo de darla por acabada. Ese día por la tarde tiene pensado entregarla personalmente a Sus Majestades cuando lleguen a Arenys de Mar para realizar la cabalgata. De momento, esta niña de 9 años quisiera: «Nancy un día en su habitación mágica; Top Model, diario con código secreto y una casa de muñecas», dice. Sabe que no siempre le traen todo lo que pide, «pero algunos años me han traído cosas que no había pedido y me han gustado todavía más», añade la pequeña. Ahora ya piensa también en los preparativos de la noche de Reyes. «Tenemos que poner comida en el comedor, al lado del balcón. Vamos variando cada año, a veces ponemos fruta o yogur», cuenta. 

Mauro de 5 años este año quiere: «La camiseta del Barça, la del Madrid y la del Borrusia Dortmund, además de motos Playmobil», cuenta. Escribe sus peticiones en un folio en blanco que tunea con dibujos, dejando una carta superartística. No quisiera carbón pero su madre sospecha que también lo tendrá. Su hermano Víctor de 9 años pide: «La equipación del Barça, los juegos Cluedo, Cara Splash y cartas y un Ipod».

A punto de entrar en La Ciutat dels Somnis, en la Fira de Montjuïc, Ona Alavedra y su hermana Lía, de 9 y 5 años, explican que quieren: «El Trivial Familia, el barco del Pon; juegos de mesa, smartswatch, patines de cuatro ruedas como los de Luna (de la serie de Disney Soy Luna)», la mayor. Lía prefiere: «Juguetes de Pinypon y un peluche». Martí Sánchez ha venido desde Pallejà, tiene 10 años y este año pide: «Playmobil, la pistola de espuma Nerf y juegos de la Play4». A su lado, Mar García, de 5 años quiere «un disfraz de pirata, una tablet de juegos y el vestidor de la Minnie de Disney». Su amiga Raquel Hidalgo, de Castelldefels, con 5 años también quiere «el Pony con plastilina, la furgoneta de Peppa Pig y el coche de Shimmer y Shine». Aaron Roque de 11 años dice «Yo con mi Play soy feliz», y se pide «la Nintendo 3DS nueva, los Sims y una funda para el mando». Su amigo Jua Gil prefiere «un juego de magia, un móvil que no me traerán –dice– y una camiseta de la serie Stranger Things».
 

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