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LA LUCHA CONTRA LA EPIDEMIA

"Por primera vez en mi vida practico sexo sin miedo"

Un usuario explica por qué toma Truvada, la medicación empleada para evitar el VIH en gais con actividad sexual de riesgo

Víctor Vargas Llamas

Un profesional sanitario de BCN Checkpoint atiende a Joseph Candeloro, usuario que toma la Truvada.

Un profesional sanitario de BCN Checkpoint atiende a Joseph Candeloro, usuario que toma la Truvada. / FERRAN NADEU

“Por primera vez tras casi 3 décadas siento la inmensa liberación de practicar sexo sin miedo. El miedo que me ha acompañado incluso cuando tenía pareja estable, porque tú eres consciente de lo que haces, ¿pero puedes confiar plenamente en la otra persona, en que la fidelidad que te asegura es real?”. Las palabras de Joseph Candeloro reflejan el antes y el después en su vida una vez conocida la Truvada, una medicación antirretroviral empleada para la prevención del VIH, especialmente indicada para aquellas personas que tienen una actividad sexual de riesgo elevado.

Él es uno de los usuarios que siguen el tratamiento en el BCN Checkpoint, el centro comunitario de detección del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual dirigido a hombres homosexuales y transexuales que opera en Barcelona y que hoy ha inaugurado una unidad centrada en esta pastilla preventiva. Es uno de los escasos referentes que pueden encontrar quienes deciden tomar la profilaxis preexposición (Prep) en España, donde el Ministerio de Sanidad aún no ha dado el visto bueno para su implementación.

BCN Chekpoint estima en unas 1.500 las personas que toman la pastilla en España

“Debe negociar con el fabricante el precio antes de dar vía libre para su administración y correspondería a las comunidades autónomas financiar el coste”, destaca el director de BCN CheckPoint, Ferran Pujol. La oenegé calcula que el coste en España podría ser de entre 400 y 500 euros mensuales, entre 50 y 100 en el caso de genéricos. Candeloro es uno de los 250 integrantes de un estudio científico que se vehiculiza en el centro, la coartada necesaria para distribuir la Truvada ante el vacío legal existente. Algo menos de un centenar de usuarios obtienen el medicamento o un genérico y el centro se encarga del seguimiento sanitario. La oenegé estima unas 1.500 personas en esta situación en España.

Dudas

Cifras que se elevan notablemente en otros países, como Francia, Noruega o Portugal, que han incorporado el producto en su sistema sanitario. EEUU fue el país pionero, al dar el visto bueno a la medida en el 2012, pero Candeloro ya conocía de su existencia antes, puesto que su entonces pareja fue uno de los voluntarios de las pruebas piloto que se desarrollaron antes de su implementación. “En San Francisco se hablaba mucho del tema, pero al principio muy pocos podían creer que una simple pastilla protegiera de forma tan solvente”, recuerda.

Él se decide a tomarla en el 2013, tras constatar su eficacia y ante grandes cambios en su vida. “Me encontré en un momento difícil: mi pareja y yo lo dejamos tras 5 años y me quedo sin trabajo. Estaba en crisis, tuve problemas emocionales que al poco se combinaron con la excitación de verme ante nuevas oportunidades: empecé una etapa en la que el riesgo de contraer el virus era muy alto y convine con el doctor comenzar a tomar la pastilla”, expone.

Estigma

En estos cuatro años, con “apenas un par de cortas relaciones estables”, ha encontrado la calma de relacionarse con personas con quienes compartir intimidad sin “tener que pensar en si tiene VIH o no”. “Si tomas la pastilla a diario tienes la certeza de que la cobertura es casi del 100%. Y encima controles cada 3 meses para detectar con precocidad un positivo o cualquier enfermedad de transmisión sexual”, detalla Candeloro.

Pujol avala esas impresiones con datos sobre el terreno: “Algunos países han visto reducirse los nuevos casos positivos en torno a un 90% en menos de 2 años; y lo más importante, no se ha reportado ni un solo positivo documentado de personas en tratamiento”. El director de BCN Check Point añade argumentos apelando a las 800 nuevas infecciones anuales en España, “por encima de la media europea”, y al ratio de incidencia del VIH de la población en general, cifrado en un 0,02%, frente al 2,3% del colectivo de hombres gais transexuales.

"No se ha dado ningún positivo de personas en tratamiento", dicen desde la oenegé

La medicación forma parte del combinado de fármacos que toman las personas con VIH, de manera que su solvencia está contrastada y apenas hay efectos secundarios, más allá de malas reacciones renales, muy residuales, explica Pujol. Sin embargo, Joseph reporta otras consecuencias adversas. “El único efecto secundario que he vivido es de tipo social, el estigma de confesar a alguien que tomas esa pastilla y puedes practicar sexo sin preservativo; muchos ven en ti a alguien que se comporta mal y te acusa de prácticas inseguras, cuando tomo una pastilla que ronda el 100% de efectividad y me someto a control médico. Deberían saber que el condón no evita todas las enfermedades de transmisión sexual y que la única vez que he tenido gonorrea me la transmitió precisamente el que era mi novio”. 

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