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Medidas antipolución

Menos velocidad y veto a los coches viejos, las restricciones del futuro

M.V. / Madrid

Restricciones por contaminación en la M-30 madrileña. 

Restricciones por contaminación en la M-30 madrileña.  / JOSÉ LUIS ROCA

Reducción a 70 km/h en la M-30 y los accesos

En la cadencia de medidas contra la contaminación aprobadas por Madrid, tras el cierre del centro a los no residentes se abordará la reducción de 90 a 70 km/h la velocidad máxima permitida en la M-30 y en los accesos al centro desde su intersección con la M-40. Aún no tiene fecha exacta, pero podría implantarse a finales del próximo año.

En la práctica equivaldrá a convertir en permanente la primera medida incluida en el protocolo para hacer frente a los episodios de alta contaminación, que se ha activado ya varias veces desde que su última versión entró en vigor a finales del 2016.

Es una reducción drástica que recuerda la bajada a 80 km/h de los accesos de Barcelona decretada por el ‘tripartito’ que el Govern posterior de Artur Mas hizo saltar por los aires.

Frederic Ximeno, comisionado de Ecología del Ayuntamiento de Barcelona, considera, sin embargo, que esta una medida de este tipo no es necesaria en la capital catalana. “Aquí es suficiente con la velocidad variable que ya funciona en los accesos y las limitaciones establecidas en las rondas desde su construcción, 80 km/h, y 60 km/h en algunos tramos”, sostiene.

Un veto a los vehículos antiguos demasiado lejano

Expertos como Xavier Querol, investigador del CSIC y una de las eminencias españolas en contaminación del aire, consideran que sin la creación de una Zona de Bajas Emisiones (ZBE) “lo más amplia posible” no es fácil reducir de modo significativo la polución. Las ZBE son aquellas que establecen restricciones a la entrada de los vehículos en función de su nivel de emisiones contaminantes.

En Madrid esta medida llegará tarde y a cuentagotas. A partir del 2020 los vehículos sin la etiqueta ambiental de la Dirección General de Tráfico (DGT), los diésel anteriores al 2006 y los gasolina matriculados antes del 2000, no van a poder aparcar en la almendra central (el interior de la M-30), pero no será hasta el 2025 dentro de ocho años que tendrán prohibido circular por la ciudad.

Barcelona aplicará esa medida desde el 2020 pero a Querol le genera desconfiaza el hecho de que no se lleve a cabo durante el actual mandato. “Si estás convencido debes aplicar lo que apruebas durante tu mandato. Luego si vienen otros que no están de acuerdo ya la quitarán pero tienes que aplicar lo que creees necesario”, advierte y recuerda que 280 ciudades europeas, entre la que figuran Roma, Milán o Lisboa, ya tienen su ZBE.

Los vehículos sin etiqueta ambiental representaban en Madrid el 2014 un 30% de los recorridos y un 45% de las emisiones procedentes del tráfico.

Drástico protocolo para episodios de alta contaminación

No fue hasta el final de su mandato que la exalcaldesa de Madrid Ana Botella se tomó algo en serio la salud de sus conciudadanos y aprobó un  protocolo para episodios de alta contaminación que, sin embargo, nunca llegó a aplicar. Tuvo que ser su sucesora Manuela Carmena quien no solo empezó a activar  por vez primera las restricciones sino que endureció sus términos hasta el punto que en el momento más crítico, el 26 de diciembre del año pasado, llegó  a prohibirse la entrada en Madrid del 50% de los vehículos según tuvieran la matrícula par o impar.

Si la polución hubiese seguido en aumento podía haberse llegado a la medida más extrema de prohibir por completo la circulación en la almendra central, la zona interior de la M-30, el equivalente a las rondas de Barcelona.

Los analisis posteriores han demostrado que la prohibición del 50% de los coches según fuera su matrícula fue muy efectiva, reduciendo la contaminación en un 17% en un solo día, pero todos los especialistas coinciden en que está bien tomar medidas puntuales de emergencia, pero no pueden ser la solución definitiva al problema.

Ampliación de aceras y menos carriles para los coches 

Madrid afrontará también en los próximos años una ampliación de las aceras y una reducción de los carriles destinados del vehículo privado en sus principales vías de comunicación como las calles Alcalá, Bravo Murillo, Arturo Soria, Santa Engracia, los bulevares o el paseo de la Castellana. El transporte público, el peatón y la bici ganarán espacio con estas reformas.

¿Les suenan estos enunciados? Son muy parecidos a los planes llevados a cabo por el Ayuntamiento de Barcelona tras la celebración de los Juegos Olímpicos y que afectaron a vías como la calle Aragó o el paseo de la Marina.  Se trata también de una asignatura que la capital catalana también superó hace tiempo, pero que Madrid aún debe afrontar. Como reconoce el Plan de Calidad del Aire “en el área central de Madrid la relación entre modos de transporte y espacio público presenta un claro desequilibrio a favor del coche, favoreciendo el uso masivo del viario central para atravesar la ciudad en viajes con origen y destino en la periferia”.

Aquí Carmena sí pisará el acelerador y prevé tener listas o en marcha la mayoría de las actuaciones previstas en el 2020.   

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