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Verbena 2017

Moderado optimismo en el sector pirotécnico ante la campaña de Sant Joan

Los vendedores calculan que las familias gastarán una media de 30 euros en petardos este año

Los menores de 12 años no pueden comprar ni usar petardos solos

MARIA GIRONA / BARCELONA

Agradezca no ser perro. Las cocas tradicionales acaparan las ventas. / JULIO CARBÓ / CHRISTIAN MORALES

Agradezca no ser perro. Las cocas tradicionales acaparan las ventas.
Venta de artículos pirotécnicos en una tienda de Petardos CM en la calle de Travessera de Gràcia de Barcelona.

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La tradición manda, y los petardos son un elemento intrínseco de la verbena de Sant Joan. Este año, los catalanes pueden adquirir artículos de pirotecnia en cualquiera de los 1.299 establecimientos, entre casetas y locales que se han autorizado, 166 de ellos en la ciudad de Barcelona.

Portavoces de Petar2M.com, una de las empresas que tiene numerosos establecimientos abiertos, afirman que las previsiones de ventas para el 2017 son aproximadamente las mismas que las del año pasado. No se espera grandes incrementos en caja. “Desde hace varios años y, en gran medida por culpa de la crisis, el sector de los petardos ha experimentado una bajada de ventas”, recuerdan.

Desde entonces, la mayoría de la gente compra los artículos imprescindibles para pasar la verbena, “sobre todo por los niños y porque es una tradición”, añaden. Prueba de ello es que los petardos más vendidos cada año son, con diferencia, las cebolletas y las bengalas.

Más optimista se muestra Sandra Córcoles, propietaria de Petards 4x4 de Sabadell, que en declaraciones a la agencia ACN asegura que este año las ventas “están más animadas” y hay “mejores sensaciones” que en el 2016. Según esta comerciante, la previsión es que las familias gasten una media de 30 euros en artículos pirotécnicos esta verbena.

UNA ESTRICTA NORMATIVA EUROPEA

Desde Europa se obliga a los estados miembros a clasificar los artículos de pirotécnica y, como garantía de seguridad, en las etiquetas de los productos debe figurar la marca CE. Esta etiqueta debe incluir obligatoriamente muchos datos, entre los cuales destacan las categorías en las cuales dividen estos productos y la edad a partir de la cual se pueden usar. 

Los petardos de clase 1 son los menos potentes y solamente pueden ser usados por mayores de 12 años. Los menores de esta edad deben utilizarlos siempre bajo la supervisión de un adulto y tampoco pueden comprarlos. La ley establece también que los petardos que forman parte de la segunda categoría no pueden ser comprados por menores de 16 años. Entre los productos pirotécnicos de clase 3 se encuentran todos los artículos de peligrosidad media que deben ser utilizados en espacios amplios al aire libre. Estos últimos solamente pueden ser vendidos a mayores de 18 años.

En la mayoría de los casos, los establecimiento son casetas temporales, aunque también hay muchos puntos de venta que se alojan en locales comerciales durante todo el año y que tan solo abren durante las semanas previas a San Juan.

Es el caso de la empresa Petar2M.com, que posee dos tiendas fijas abiertas durante todo el año, pero que cuenta también con 7 establecimientos más en Barcelona que solamente abren durante el mes previo a la verbena.

LOS CLIENTES NO CUMPLEN LAS NORMAS

Núria Jané, encargada de una de las tiendas de esta empresa situada en el barrio del Raval de Barcelona, asegura que comprueban el DNI de todos aquellos clientes que sospechan que no tienen la edad permitida para comprar los petardos que pretenden adquirir. Todos los menores de 12 años deben ir acompañados de un adulto que se haga responsable de la compra.

“En ocasiones, nos pasa que vendemos el producto a los padres y, cuando salen de la tienda, automáticamente le dan la bolsa con los petardos a sus hijos”, lamenta Núria.

Algunos niños frecuentan las proximidades de la tienda en la plaza de Terenci Moix del Raval de Barcelona. Están solos y tiran petardos que han comprado acompañados de sus padres. Saben que no pueden usarlos sin la supervisión de un adulto y que la policía puede alertarlos si los ve utilizándolos.

Ahmed, uno de ellos, confiesa que tiene 11 años pero que su primo, mayor que él, compró los petardos para dárselos. No parecían preocupados por incumplir una normativa que conocen de sobra. Apenas media hora antes, un colchón se prendió fuego en la misma calle. No se sabe si por un petardo o por otra cauda, aunque el fuego fue rápidamente sofocado.

La normativa es mucho más incisiva en el caso de las bombas de humo, un artículo que disminuye notablemente la visibilidad. “Cada persona que viene a comprarlas debe facilitarnos su nombre completo, su DNI, su dirección y un teléfono. Lo apuntamos detrás del comprobante de compra”, afirma Núria. “Les da miedo que las utilicen, por ejemplo, para atracar bancos”, explica la encargada. 

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