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UN PROYECTO TRANSVERSAL CON MUCHAS INCÓGNITAS

Las dudas no resueltas de la reforma horaria

El plan tiene pendiente resolver cómo se adaptará el comercio o la televisión al cambio de hábitos

El proyecto tendrá poco margen para controlar el compromiso de las empresas con la nueva rutina

Carlos Márquez Daniel

Una familia, ante el televisor de su casa. Las cadenas, según la reforma horaria, deben avanzar su prime time. 

Una familia, ante el televisor de su casa. Las cadenas, según la reforma horaria, deben avanzar su prime time.  / FERRAN NADEU

El Govern se marca el 2025 como fecha para que la reforma horaria eche a andar con garantías. Antes, sin embargo, habrá que dar respuesta a muchas incógnitas que tienen que ver con todos los aspectos de la sociedad. Desde la educación hasta el comercio, pasando por el funcionariado, los medios de comunicación, las actividades extraescolares o el tejido empresarial. 

1. ¿Aceptará la patronal que las plantillas salgan antes de trabajar?

España es uno de los países que más horas pasa en la oficina. ¿Significa eso que el trabajador es más productivo? Ni mucho menos. Más bien todo lo contrario. El pasado 22 se septiembre, los sindicatos CCOO y UGT y las patronales Foment del Treball, Fepime y Pimec firmaron un documento que prevé “promover la inclusión de cláusulas sobre el tiempo de trabajo remunerado en los convenios”, lo que implica reducir las horas extra y apostar por el teletrabajo, entre otras medidas. Sobre el papel, todo estupendo. Bajado al mundo real, nada ni nadie puede garantizar que las empresas abracen la reforma horaria. Aunque si todos los sectores se unen al plan, es más que probable que la economía termine por ceder.

2. ¿Los institutos incluirán la comida?

Esta es una de las cosas que el Govern tiene más claras porque trasciende a la reforma horaria: se trata de la salud de los adolescentes. A día de hoy es habitual que estos chicos que terminan las clases a las tres se sienten a la mesa pasadas las 15.30 horas, algo que, según todos los expertos, es inaceptable a todos los niveles. De entrada subyace un problema logístico, pues será necesario habilitar espacios que funcionen como comedor en todos aquellos centros que no dispongan de línea infantil. También está el problema del dinero. Sobre quién debe pagar el menú, si los padres o la Administración. Aunque otra opción es que los niños se lleven la comida de casa. En cualquier caso, lo más probable es que cada centro se adapte en la medida de sus posibilidades.

3. ¿Es factible que el comercio baje antes la persiana?

Es factible, pero ningún comerciante dará ese paso si antes no se han dado una serie de circunstancias, como que la administración y buena parte del tejido empresarial se haya apuntado a la reforma horaria. El ‘botiguer’ es un reflejo de la sociedad, pues abre y se mueve según la marea de clientes. Si el administrativo sale antes de la oficina, también irá antes a comprar. Si todos esos hábitos se modifican, ellos terminarán por sumarse a la oportunidad. Eso sí, en las ciudades se presenta el reto de convencer a las grandes superficies. Esa será una guerra a parte.

4. ¿Pueden acabar antes las actividades extraescolares?

Cuestión de lógica: todo termina antes si empieza antes. Si la campana del colegio suena a las 16 o a las 16.30 horas, a las cinco de la tarde ya pueden estar los campos de fútbol llenos. Lo mismo con los pabellones de baloncesto o gimnasia deportiva o las aulas de música e inglés. Pero es en el deporte donde se presenta el reto. Esos jóvenes dando patadas al balón hasta las 23 horas son, según los promotores de la reforma horaria, una anomalía,

5. ¿Cómo hacemos para avanzar la hora punta de la tele?

Lo primero sería dar ejemplo, esto es, que la televisión pública catalana, donde el Govern puede meter mano, avance el horario de sus informativos y series y programas estrella. Lo que no entra dentro de los cánones de la reforma horaria es que la producción más seguida de TV3 empiece 20 minutos antes de las 23 horas, como sucedía a finales del año pasado con 'Merlí'. Al igual que el comercio con las grandes superficies, aquí el desafío se presenta con las grandes cadenas privadas con sede en Madrid.

6. ¿El cine y el teatro empezarán antes?

Sucede un poco lo mismo que con el comercio. Si la gente avanza su rutina ya no tendrá sentido sentarse en una sala de cine a las 22.30 horas para que la peli empiece, pasados los anuncios y los tráilers, a las 22.50 horas para llegar a casa pasada la una de la madrugada. Lo mismo con el teatro, donde ya ha habido un cierto avance de la programación. Por ahora no ha habido ninguna prueba piloto en el sector, que suficiente tiene con la bajada de espectadores y el IVA al 21%.

7. ¿Qué papel juega la Administración?

Fundamental. No solo por el poder decisorio, sino por los cerca de 300.000 asalariados púbicos (Generalitat, ayuntamientos, Gobierno central, diputaciones…) a los que se puede ir adaptando, en la medida de lo posible, a los postulados del cambio de hábitos. Algunos consistorios cuyos empleados salen a las tres de la tarde ya han incluido la comida a cambio del largo café de las 11 de la mañana. Toda esa masa laboral va camino de ser la avanzadilla del objetivo 2025 de la reforma horaria.  

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