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La Generalitat quiere abrir los tanatorios a más operadores para rebajar un 30% los entierros

Se propone imponer el acceso a terceros en los 150 públicos, de los que 101 tienen gestión privada

El Govern atribuye el excesivo encarecimiento del servicio a que se dan casos de monopolio

TONI SUST / BARCELONA

Tanatorio de Sancho de Ávila, en Barcelona.

Tanatorio de Sancho de Ávila, en Barcelona. / JOAN CORTADELLAS

Morirse es demasiado caro en Catalunya. Especialmente, en ciudades como Barcelona y Tarragona, donde el precio de media ronda o supera los 6.000 y 5.000 euros, respectivamenteLa Generalitat ha llegado a la conclusión de que tiene que intervenir para combatir esta situación: la capital catalana es ahora la ciudad de España en la que más costoso resulta para una familia despedir a un fallecido. Y el Govern tiene clara la senda que cree que hay que tomar: abrir el mercado a nuevos operadores.

Esencialmente, se propone lograrlo abriendo a terceros el uso de los tanatorios públicos, 150, del total de 294 que hay en Catalunya. A estas alturas, su uso está limitado a un grupo muy reducido de empresas, que los gestionan. Tanto porque estas hacen lo posible para evitar la entrada de nuevos competidores como porque los que lo intentan se ven muy limitados por algunas exigencias desproporcionadas que siguen figurando en la normativa. La Generalitat contempla tanto la posibilidad de una nueva ley como la de modificar la ley catalana sobre servicios funerarios, de 1997. Se espera que el Govern dé luz verde a la regulación después del verano. La aprobación por parte del Parlament podría ir para largo, especialmente, con unas elecciones de por medio.

Los departamentos de Governació, Presidència, Salut, Territori i Sostenibilitat y Vicepresidència i Economia han participado en la elaboración de una memoria preliminar que esta semana entrará en exposición pública durante un mes y que recoge las actuaciones que se consideran necesarias para combatir lo que en la práctica, en algunos municipios, se ha convertido en un monopolio. La redacción ha sido coordinada por la Direcció General de Promoció Econòmica, Competència i Regulació, cuyo responsable, Albert Castellanos, considera que con una norma adecuada que asegure la competencia, los precios se reducirían en un 30%. Recuerda Castellanos que hace años que la gente ha dejado de velar a sus muertos en casa. El tanatorio se ha convertido en un destino unánime.

TENER O NO TANATORIO

Una empresa de servicios funerarios no está obligada ahora a contar con un tanatorio para operar en el sector, salvo en algunos municipios que lo regularon en sus ordenanzas. Pero si no dispone de uno privado o no logra la gestión de uno público, tiene pocas opciones de resultar atractiva para los clientes.

De entrada, esos clientes están en una situación que les debilita: alguien emocionalmente afectado por el deceso de un próximo no se sienta tranquilamente a estudiar cuáles son las posibilidades más económicas de las que dispone para su entierro, así que la mayoría se decanta por el que le ofrece un circuito completo, y ese es el que dispone de tanatorio. Eso, en el caso de que no dispongan de seguro. Los que sí lo tienen acabarán siendo atendidos por alguna de las grandes funerarias. El Govern se plantea que el servicio de tanatorio sea obligatorio para operar pero no su propiedad.

294 TANATORIOS; 150 PÚBLICOS Y 144 PRIVADOS

De los 294 tanatorios, como se ha dicho, 150 son públicos y 144 privados. De los 150 públicos, 101 han delegado su gestión mediante concesión a una empresa privada. El Govern quiere centrar su nueva regulación en asegurar la competencia en los públicos. En el caso de los privados sería complicado. Solo si se demuestra que un tanatorio privado cuenta con una posición de dominio podría considerarse que es una infraestructura básica para la zona en cuestión, lo que abriría la puerta a forzar su apertura a más empresas. Y determinarlo es complejo, según Promoció Econòmica, Competència i Regulació. En el caso de las empresas que gestionen un tanatorio público, los términos de la concesión vigente deberán modificarse para cumplir con la nueva regulación: ahora no especifican la posibilidad de acceso de terceras empresas.

Algunos ayuntamientos cuentan con ordenanzas funerarias que fijan límites. Los que no la tienen se ven regidos por un decreto supletorio que será reformado cuando llegue el momento. Y las ordenanzas deberán adaptarse igualmente si incumplen la nueva regulación.

RECURSOS SUFICIENTES

Entre los 294 tanatorios que hay en Catalunya suman 814 velatorios: a tres por tanatorio de media. Según los datos de los que dispone la Generalitat, en cada comarca hay unos 20 velatorios. Con estas cifras, la ratio es en Catalunya de 75,33 difuntos por velatorio y de 208,57 difuntos por tanatorio, números que según el Govern demuestran que no faltan recursos, sino que están mal repartidos.

Como prueba, la Generalitat esgrime que en la comarca con mayor número de muertos por velatorio, el Barcelonès, la ratio de defunciones por día en cada velatorio no llega al 0,5, es de un 0,43: en el peor de los casos, cada velatorio atiende un cadáver cada dos días.

LA SOLUCIÓN DE BARCELONA

Volviendo al principio, el Govern ha llegado a la misma conclusión que Barcelona: hay que intervenir para rebajar los precios de los entierros. Coincide con el ayuntamiento en el diagnóstico pero no en cuanto al remedio, o no completamente. La decisión del ayuntamiento de intentar abrir una funeraria con tanatorio público es vista como una medida alternativa pero no suficiente: la Generalitat cree que con eso no bastaría para generar una competencia suficiente que contribuya a una mayor oferta y a que morirse no sea tan caro.

Barcelona busca apoyo de la oposición para crear su funeraria pública

El Ayuntamiento de Barcelona anunció en noviembre pasado que tenía intención de crear una funeraria municipal y que para ello construiría un tanatorio público. La previsión era, y sigue siendo, que abra sus puertas en el último año del actual mandato, el 2019.

Los motivos eran los mismos que esgrime la Generalitat: los entierros en Barcelona son muy caros porque el sector carece de competencia. Según el consistorio, el precio medio de un entierro en la ciudad es de 6.400 euros. Al igual que la Administración catalana, la local se propone lograr una reducción del precio de un 30%.

Los principales operadores en la ciudad, Mémora y Áltima pusieron el grito en el cielo: negaron que la cifra media sea la aludida (aseguraron que la media es de unos 3.500 euros) y advirtieron de que el proyecto municipal puede provocar competencia desleal, piratería y despidos.

Para emprender la creación de la funeraria, el consistorio debe vender el 15% de Serveis Funeraris, antigua empresa pública que se ha ido privatizando paulatinamente. El 85% de la firma está en manos de Mémora. La venta reportaría entre 27 y 30 millones a las arcas municipales y evitaría el conflicto de intereses de estar operando en una empresa privada y otra pública. Si no aparece comprador, Mémora está obligada a adquirir la participación.

Por ahora, el plan del gobierno de Ada Colau es construir un nuevo tanatorio, con seis velatorios, 1.500 metros cuadrados y un presupuesto previsto de 3,5 millones. El ayuntamiento sostiene que el precio medio será de 3.500 euros.

Pero falta el consenso político para aprobar la iniciativa en el pleno municipal. Colau, tuvo que retirar el punto del orden del día en la sesión plenaria del pasado 28 de abril. Tanto CiU como ERC y el PP se disponían a votar en contra. Los republicanos reclaman al gobierno municipal que, en lugar de vender el 15% de Serveis Funeraris, compre un 36% más de participación y se convierta así en socio mayoritario de la empresa, y considera que con solo seis velatorios, el nuevo tanatorio público no podrá ampliar la competencia para rebajar el precio. El concejal de Presidencia, Eloi Badia, replicó al grupo de Alfred Bosch que la operación que propone no resulta viable porque Mémora no quiere vender ese 85% y sostiene que es mucho más barato crear una nueva empresa. El gobierno municipal renunció a volver a intentar que el proyecto fuera aprobado en el pleno de mayo y sigue buscando el apoyo político necesario, para lo que es probable que debe hacer alguna concesión a los grupos de la oposicion.

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