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El Ayuntamiento de Valencia demuestra que el manual de la fallera ya existía con el PP

El documento, considerado machista y retrógrado, advertía de cómo deben vestir las protagonistas de la fiesta

NACHO HERRERO / VALENCIA

Un grupo de falleras en el balcón del Ayuntamiento de València, en el 2008.

Un grupo de falleras en el balcón del Ayuntamiento de València, en el 2008. / PERE TARRACH

La polémica sobre el machista manual de comportamiento y vestimenta de las falleras no se apaga pero el foco se extiende pues los actuales dirigentes de la Junta Central Fallera, que depende del Ayuntamiento de València, han logrado demostrar que esas criticadas normas de comportamiento ya existían en la etapa en la que gobernaba el Partido Popular. Lo han hecho haciendo público cuatro de esos documentos. En el de 2013, por ejemplo, ya se prohiben expresamente las faldas cortas, las transparencias, los escotes “excesivos” y los vaqueros.

Incluso había fotografías para ilustrar esas normas. La publicación desmonta el comunicado que realizaron el pasado domingo los cinco anteriores presidentes de la JCF, tres de ellos ex concejales populares, negando cualquier tipo de manual y, en parte, también la carta que hicieron más de una treintena de falleras mayores de los últimos años, auNque ellas se limitaban a decir que no tenían constancia de esos documentos y que nunca se les obligó a firmarlo. Fuentes conocedoras de la elaboración de ambos comunicados creen que al explotar la situación, se intentó aprovechar para hacer daño políticamente a Pere Fuset, concejal de fiestas y presidente de la JCF, sin pararse a pensar que esos documentos antiguos podían estar en sus manos.

De hecho, el concejal explicó que habían podido recuperarlos pese a que con el cambio de gobierno hace un año y medio se borraron los archivos de los ordenadores de la Junta. Dos de las Falleras Mayores no quisieron rubricar la carta de sus compañeras y se da la circunstancia de que uno de los documentos hechos públicos lleva abajo el nombre, como vicepresidenta de la Junta, de Begoña de la Concepción, una de las antiguas falleras mayores que aseguraron desconocer esa normativa. Eso sí, en ninguno de los documentos hechos públicos aparece el controvertido punto que da potestad al acompañante de las falleras para exigirle que cambie su atuendo si no lo considera necesario, uno de los que fue más duramente criticado. De hecho Mónica Oltra, vicepresidenta de la Generalitat, dijo que le ponía "los pelos de punta".

APOYO PESE AL ERROR

Fuset admitió el error que ha supuesto hacerles firmar el documento a las falleras y dijo que estudian cómo asumir la responsabilidad. Mucho más contundente aún fue el alcalde, Joan Ribó, de Compromís igual que Fuset y Oltra, que dijo que dar a firmar esas normas fue “un error garrafal”. Además, subrayó que de haber conocido el documento “lo hubiera eliminado”. “Cuando lo leí, vi que estaba en profunda contradicción con lo que hubiera hecho yo como alcalde”, apuntó. Eso sí, tras una primera comparecencia algo más dubitativa, Ribó mostró su “apoyo total” a Fuset. La polémica podría saltar a les Corts porque Ciudadanos ha pedido la comparecencia del concejal en el pleno para explicar toda la situación.

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