Barcelona y su entorno, "muy atrasadas" en cuanto a movilidad sostenible

El ayuntamiento califica el distintivo de "herramienta muy potente" para combatir la contaminación

El área metropolitana considera que las etiquetas "deberían ser obligatorias y no voluntarias"

Retención de vehículos en la Ronda de Dalt.

Retención de vehículos en la Ronda de Dalt. / FERRAN NADEU

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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La solución será conjunta o no será. Los 3,2 millones de personas que viven en los 36 municipios del área metropolitana de Barcelona (AMB) están destinados a comprometerse por una movilidad más sostenible. Comparten espacio, carreteras, pero también el cielo sobre el que se vierte la contaminación. "Estamos muy retrasados en comparación con muchas grandes ciudades de Europa", admite el vicepresidente del (AMB), Antonio Poveda

A través de un comunicado, este organismo, junto al Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Catalunya, se congratulan del sistema de etiquetaje ambiental impulsado por la DGT, ya que servirán de "base para ejecutar las políticas y las medidas que las distintas administraciones, a escala local y autonómica, decidan en el marco de sus competencias en materia de calidad del aire". ¿Cuáles serán esas medidas? Primero, la voluntad política; con el tiempo, las propuestas. Lo que sí está previsto, aunque sin calendario, es que las motos eléctricas, como ya sucede con los coches, no paguen los peajes que sean titularidad de la Generalitat. Los de bajas emisiones también disponen de un descuento del 30%.

Una de las medidas que podrían verse beneficiadas por el sistema de etiquetaje es la implantación de las tres zonas de bajas emisiones propuestas por el AMB; una para todo el territorio (los 36 municipios), una urbana, para el ámbito delimitado por las rondas de Barcelona, y una tercera de zonas urbanas de atmósfera protegida (escuelas, hospitales...).

"DAR UN PASO MÁS"

Un portavoz del consistorio barcelonés concreta que estas pegatinas son una "herramienta muy potente" para poder avanzar en materia de movilidad sostenible. "A partir de aquí se verá cómo se discrimina", señala la misma voz. Para Poveda, sin embargo, el sistema de etiquetaje debería "dar un paso más" y ser "obligatorio y no voluntario", aunque espera que, con el tiempo y los beneficios que comporte, todos los conductores agraciados opten por colocar el distintivo en la luna del vehículo. 

Sobre las opciones que abre el indicativo, Poveda pone el acento en la restricción de acceso al centro de la capital catalana a determinados vehículos, los más contaminantes, los que no dispongan de las pegatinas menos contaminantes. Pero no como medida fija, sino en episodios en los que el aire sea irrespirable. "Son medidas que se aplican en 220 ciudades europeas, por eso considero que vamos muy atrasados", detalla el también alcalde de Sant Joan Despí.

UNIFICAR CRITERIOS

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A principios de septiembre, el pleno del AMB aprobó una tabla de beneficios e incentivos para los coches eléctricos y los de bajas emisiones, con la intención de que los 36 municipios los incluyan en sus ordenanzas fiscales. Entre otras cosas, estima que el impuesto de circulación tenga una bonificación del 75% en el caso de los eléctricos y los híbridos -y del 50% para los de gas y biogás- y estacionamiento gratuito en la zona azul y verde para los 100% enchufables y 50% de descuento para las otras dos categorías. Barcelona, por ejemplo, ya aplica estos criterios. En la capital catalana, los eléctricos tienen media hora adicional en la zona de carga y descarga.

En marzo empezó a entregarse la primera pegatina, la de cero emisiones, de color azul. Se envió a 3.200 titulares de vehículos eléctricos del área metropolitana. Durante el mes de julio, la recibieron los 9.700 propietarios de vehículos ECO, en este caso, de color azul y verde. Este mes se culminará el proceso con la tramitación de las identificadas como B -cerca de 500.000, de color amarillo- y C -unos 260.000 indicativos verdes-. Los titulares de vehículos más antiguos, y por lo tanto, más contaminantes, no recibirán distintivo ambiental.