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AMENAZAS A LA CONVIVENCIA EN INTERNET

Redes de linchamiento social

Twitter, Facebook, Youtube e Instagram dedican esfuerzos hasta ahora insuficientes a frenar los insultos 'on line'

Detenciones y las primeras sentencias quieren poner coto al oprobio

Carmen Jané

El símbolo de Twitter en la bolsa de Nueva York.

El símbolo de Twitter en la bolsa de Nueva York. / AP / Richard Drew

Las redes sociales se han convertido en las nuevas plazas públicas donde parece estar permitido vilipendiar, encarnizarse y burlarse de cualquiera. En muchas ocasiones no pasa de exhibir sentido del humor pero en otras la educación se deja de lado y se convierte en un auténtico linchamiento donde lo de menos ya es el motivo inicial. 

Ha ocurrido con famosos que han realizado comentarios o acciones desafortunadas dentro y fuera de las redes, pero también con personas de ideas distintas a las de los opinadores 'oficiales' (futbol, toros, política), o en las polémicas de siempre con trasfondo de nacionalismo, machismo, racismo y homofobia. Ya tiene hasta nombre: linchamiento digital, y va más allá del 'troll' (gamberro) o 'hater' (odiador) y congrega multitudes que se animan entre ellas. Pero las redes están diciendo basta y van poniendo filtros que algunos creen que deberían ser más severos.

El asunto ha llegado tan lejos que la revista 'Time', que en el 2006 hizo personaje del año a los internautas, una década después -el pasado agosto- dedicó la portada a preguntarse si estamos perdiendo internet por la cultura del odio con el sangrante ejemplo de los insultos a una de sus periodistas. 

Este pasado verano, sin ir más lejos, no han faltado los casos también en España. La muerte del torero Victor Barrio en la plaza, la novia de El Rubius, la periodista Ana Pastor, la activista transexual Mar Cambrollé o el alcalde de Terrassa, Jordi Ballart, han recibido auténticos baños de insultos de todo tipo de los que alguno ha acabado en fiscalía. 

CASOS RECIENTES

  • Víctor Barrio Antitaurinos y taurinos se enzarzaron en una auténtica batalla virtual de insultos tras la muerte de Barrio. La viuda del torero y una asociación taurina llevaron el caso a la fiscalía, que sigue adelante con las denuncias.
  • 'Youtubers' @Irimatic, la instagramera novia de El Rubius, el youtuber más famoso del momento, y Miare, otra 'youtuber' expareja de Dalas Review, han vivido en sus carnes los odios de las fans de ellos, con amenazas de muerte incluidas.
  • Televisivas Las periodistas Lara Siscar y Ana Pastor, o la actriz Eva Hache han recibido insultos y amenazas de muerte en varias ocasiones. Los acosadores de Siscar fueron condenados. Pastor y Hache denunciaron.
  • Tiziana Cantone La joven italiana jaleó que su novio estuviera grabando un vídeo erótico sin saber que lo colgaría después y que en toda Italia se harían eco de ello. Se suicidó este verano víctima de la depresión y la vergüenza.

Los motivos para tanto odio se concentran en temáticas fijas: política, fútbol, famoseo, escritores, toros, sexo o errores. Y denotan racismo, homofobia, machismo e intolerancia general. En ocasiones, las burlas derivan hacia insultos, amenazas e intimidaciones tan fuertes que llegan a ser denunciadas ante la policía. Y ya ha habido las primeras sentencias por ellas. Desde las multas por insultos que ha conseguido la periodista Almudena Ariza contra un bloguero a la condena a dos años de prisión para una fotógrafa valenciana por chistes y comentarios sangrantes sobre víctimas de ETA como Irene Villa o Miguel Ángel Blanco.  

Pero ha sido un caso en Estados Unidos, el de la actriz afroamericana Leslie Jones, que recibió insultos racistas por su papel en la nueva versión de 'Los cazafantasmas', el que ha hecho que Twitter, una de las redes sociales donde más se produce este linchamiento, asuma el compromiso de tomar medidas de una vez.

PROMESAS DE DORSEY

Por el momento, el efecto del golpe de mano de Jack Dorsey, el cofundador y actual director general de Twitter, ha sido un anuncio que aún ha de concretarse pero que se basa en el llamado 'filtro de calidad', una herramienta lanzada el año pasado que bloquea palabras ofensivas que pueden llegar a ser 'trending topic' (sobre todo insultos racistas) y evita los duplicados y el tráfico que considera que es automatizado. La red puede dar de baja un perfil y no volverlo a admitir incluso de por vida, pero como Twitter permite el anonimato, muchos 'community managers' se quejan de que se vuelven a dar de alta con otro nombre, aunque hayan perdido sus seguidores en el trasvase. Precisamente la opción del anonimato, unida al hecho de que todo el contenido es público y a que permite llegar a grandes audiencias, ha hecho de Twitter el territorio favorito de 'haters' y 'trolls'.

La actualización del 'filtro de calidad' aún no funciona completamente fuera de EEUU. El nuevo mecanismo hará que sea el usuario quien seleccione las palabras que no quiere ver, pero no quedarán censuradas para todos a excepción de unas claramente fijadas. Se añadirá así a las opciones de informar sobre contenido inapropiado, bloquear a un usuario o silenciarlo que ofrece actualmente la plataforma y que se revelan insuficientes cuando son muchos los usuarios que insultan.

Twitter esgrime que ahora es más fácil denunciar que hace unos años, pero admite que aún han de mejorar muchas cosas, entre otras, la difusión de cómo han de actuar los usuarios que se sientan afectados. "A veces un 'hashtag' nacido con intención de insultar se acaba convirtiendo en algo positivo", se disculpan, en referencia a la creciente autorregulación de la comunidad.

Pero los esfuerzos de Dorsey no son los únicos. El sistema de bloquear palabras ya lo usan Facebook e Instagram. "Facebook elimina el lenguaje que incita al odio, es decir, todo contenido que ataca directamente a personas en función de raza, etnia, nacionalidad, religión, orientación sexual, sexo, género o identidad sexual, discapacidades o enfermedades graves", aseguran fuentes de la empresa. 

La compañía de Mark Zuckerberg, sin embargo, confía en que sean los usuarios quienes denuncien los contenidos que consideran ofensivos y luego los somete a moderación de un grupo de empleados sobre los que la compañía -como tampoco Twitter- quiere comentar nada y que según publicó un consorcio de periodistas revisan demasiados comentarios. 

IRONÍAS EXPLICADAS 

"Los usuarios de Facebook pueden cuestionar ideas, instituciones y prácticas. E incluso compartir contenido con lenguaje que incita al odio hacia otra persona con la intención de educar a otros sobre este tipo de lenguaje", dicen, pero advierten: "En ese caso, esperamos que se indique claramente el fin para que podamos entender mejor por qué se ha compartido".

Youtube también ha optado por implantar filtros y sistemas para intentar minimizar los linchamientos colectivos, como reforzar los sistemas de denuncias y los de identificación de usuarios, pero la edad de los fans de los 'youtubers', uno de los últimos filones de acoso, influye y mantienen sus alias. En Periscope es posible denunciar a un usuario que comente el vídeo que se está emitiendo, pero si comienzan a insultar varios a la vez, puede llegar a ser imposible hacerlo por la velocidad a la que aparecen los comentarios.

"Twitter desprotege bastante al usuario. Facebook ya suprime comentarios que llegan duplicados o que están escritos en mayúsculas, o que contengan palabras que señales. Y Periscope y Tumblr son paraísos de 'trolls' porque es libre insultar", advierte Keka Sánchez, responsable de redes sociales de la organización de consumidores Facua y bloguera.