29 may 2020

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VUELTA AL COLE

Los riesgos de la innovación

Una escuela de Lleida reconduce su avanzada metodología tras el pinchazo de la primera promoción en las pruebas de competencia de primaria

LAURA BIELA / LLEIDA

Un grupo de alumnas en las escuela Ciutat Jardí de Lleida, a la hora del recreo.

Un grupo de alumnas en las escuela Ciutat Jardí de Lleida, a la hora del recreo. / RAMON GABRIEL

Aplicar nuevas metodologías en los centros escolares siempre trae consigo halagos y críticas. Actualmente son muchos los padres que apuestan por la enseñanza por proyectos, que se decantan por potenciar la autogestión y autonomía del niño antes que por los exámenes tradicionales. Pero, ¿qué ocurre cuando los niños realizan una prueba de competencias básicas de educación primaria y los resultados no son los esperados? ¿Y cuando dan el salto a secundaria y tienen que cambiar radicalmente el método de aprendizaje?

En Lleida, la escuela Ciutat Jardí trabaja desde hace diez años con ambientes y laboratorios, fomentando el aprendizaje y el crecimiento autónomo de los niños, sin exámenes ni libros ni deberes. Este centro apuesta por un aprendizaje vivencial, a través del diálogo con los pequeños y la participación activa de la comunidad educativa.

RESULTADOS MEJORABLES

La primera promoción salió del centro el curso 2014-2015. Y tras examinarse de las pruebas de competencias básicas de educación primaria que realiza la Conselleria d’Ensenyament, los resultados no fueron los esperados. El director de los servicios territoriales del departamento en Lleida, Miquel Àngel Cullerés, reconoce que son "ciertamente mejorables". Aunque para algunas familias lo importante no es el resultado. Begoña, por ejemplo, madre de dos pequeños que cursan este año P3 y 6º de primaria, está "encantada" con el centro y no le preocupa este dato. Su hija acabará este año y considera que llegará al instituto con la base que necesita.

Uno de los cambios de este curso es que los alumnos ya no decidirán la hora de salir al patio

Por el contrario, sí hay quienes estiman que los alumnos no salen con "una formación suficiente". Una madre de 5º de primaria asegura que educar sin libros ni exámenes “no puede ser muy positivo para los pequeños el día de mañana". Ella está intentando cambiar a la pequeña de centro, para evitar que siga con este tipo de educación, pero su hija se niega porque tiene a todos sus amigos allí. Además, no encuentra ningún colegio que le convenza. Por este motivo, y mientras la niña continua allí, cuando termina la escuela, 'trabaja" con ella "para intentar que tenga la formación necesaria para cuando tenga que ir al instituto". Tiene miedo que cuando llegue el día no esté a la altura del resto de niños. Y es que en la mayoría de los institutos de Lleida, a pesar de que algunos centros ya trabajan en secundaria por proyectos, las metodologías son distintas.

PEQUEÑOS CAMBIOS

La dirección del centro cambió el curso pasado, después de la dimisión de la anterior directora, por motivos personales. Algunos de los padres consideran que con este cambio también se han modificado ciertos aspectos de la metodología inicial. Uno de ellos, la hora del patio. Hasta ahora los pequeños decidían por sí solos cuándo salir. Desde el curso anterior, tiene un horario fijado. La propia directora asegura que el cambio se debe a "una adaptación a la normativa que marcan desde la Conselleria d’Ensenyament".

No obstante, los profesores del centro aseguran que en ningún caso quieren cambiar el proyecto inicial: "No queremos romper con la filosofía de la escuela y la forma de enseñar con la que se trabaja". Un objetivo al que se suma también la junta de la ampa –cuyos miembros todavía están pendientes de ratificación-, que en los próximos días se pondrá a trabajar para que la esencia inicial de la escuela Ciutat Jardí siga viva diez años después.