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Madrid sigue con el 'santa claus'

En la capital no hay un zoco tolerado de 'top manta' y las carreras de vendedores con el fardo al hombro son cada vez más habituales

Manuel Vilaseró

Los manteros en Madrid.

Los manteros en Madrid. / JUAN MANUEL PRATS

En Madrid no hay zoco de manteros. Al menos, de momento. La imagen del subsahariano recogiendo el fardo a toda prisa y cargándolo al hombro cuando se acercan los uniformados es muy habitual. Eso apenas ha cambiado desde que Manuela Carmena, la alcaldesa de una coalición impulsada por Podemos, tomó el relevo de Ana Botella. ¿Quiere esto decir que en la capital de España el 'top manta' no es un problema? Nada más lejos de la realidad.

Las asociaciones de comerciantes del centro de Madrid llevan meses alertando del auge del fenómeno. Florencio Delgado, de la Asociación de Empresarios de la Gran Vía, denunció tras la pasada Navidad una fuerte caída de ventas atribuyéndola a la venta ilegal. "En los últimos meses, se está produciendo un aumento enorme de manteros. Tenemos más que nunca", decía entonces.

REPUNTE VERANIEGO

A las puertas del verano, la situación ha vuelto a un punto crítico, según Paloma de Marco, presidenta de la Asociación de Preciados y Carmen (Apreca). “Llevo 30 años trabajando a un paso de la Puerta del Sol y nunca había visto tanta concentración”, sostiene. A ella no le parece que tenga nada ver con el relevo en la alcaldía, porque “el fenómeno ha ido a más cada verano”. A quien apunta es al Gobierno. “A mí me da igual qué partido mande. Lo que veo es que las administraciones se pasan la pelota unas a otras y nadie lo resuelve”.

Por su experiencia personal, De Marco cree que la solución no es ni local ni social. “El Gobierno debería hacer frente a lo que hay detrás, que son las mafias que les traen y les proporcionan la mercancía. Si no lo hacen por algo será”, señala.

Su opinión no es compartida por algunos de sus compañeros. “Nos tememos que Carmena siga los pasos de Colau”, advertía preventivamente Florencio Delgado el pasado enero.

Un sindicato de policías municipales descontento con la disolución de un cuerpo especializado en actuaciones expeditivas daba por hecho un aumento de la tolerancia. “Hay miedo a intervenir contra los manteros porque los guardias temen que el consistorio se sitúe del lado de ellos en un conflicto judicial”, señalaba su portavoz.

La oposición también se ha apuntado a este argumentario. Begoña Villacís, la jefa de filas de Ciudadanos en el ayuntamiento madrileño, ha denunciado que el equipo de gobierno hace "la vista gorda” con los vendedores ilegales. “Ahora hay que saltar de manta en manta si vas por el centro”, ha llegado a afirmar.

OTRA SUPUESTA 'PILLADA' 

A principios de junio un diario digital publicó una foto en la que supuestamente Carmena adquiría unos clínex y unos mecheros a un vendedor callejero negro. “Carmena no ha dudado en acercarse y comprar a un vendedor, que no paga impuestos y cuya recaudación diaria cae, en buena parte, en los bolsillos de las mafias relacionadas con la venta callejera, en auge desde que llegó a la alcaldía”, acusaba el medio.

No es fácil deslindar el grano de la paja cuando de criticar a Carmena se trata. No hay mes que no se publique algún ataque de este tipo. ‘La Razón’ la cazó en portada con una flor en la mano, supuestamente protegida, durante sus vacaciones. Si alguna vez va en coche oficial también es noticia. Y ahora, los vendedores ilegales. Aunque sea de clínex y mecheros.

“Carmena ni fuma ni usa clínex, sino pañuelos de tela. Estaba paseando y se puso a hablar con el vendedor en un semáforo. Le preguntó por su situación y él le contó que se veía obligado a esto porque no tenía otra cosa. Ella le dio cinco euros pero a cambio de nada. Ni siquiera se identificó”, explica un portavoz de la alcaldía.

CAÍDA DE LAS INTERVENCIONES

La concejalía de Seguridad reconoce que hay menos intervenciones directas de la policía municipal contra el 'top manta'. Durante los primeros cinco meses de este año se hicieron 726, frente a las 1.209 del mismo periodo del 2015. Pero lo atribuye al éxito de los “patrullajes preventivos” y a las “medidas sociales que ya se están tomando”. “El fenómeno está a la baja”, sostiene una portavoz del área.

También avanza que está en elaboración una nueva ordenanza para la convivencia destinada a hacer “compatibles el derecho a la subsistencia de las personas que trabajan ejerciendo el 'top manta', con el derecho de quienes mantienen su actividad de venta de forma reglada”.

“Estamos ante un problema complejo que no se va a poder solucionar única y exclusivamente por la vía policial. Hemos visto claramente que la presión policial lo que consigue es un desplazamiento de los puntos de venta de un lugar a otro pero no la desaparición de la actividad”, sostienen tras recordar que el ayuntamiento no ha dejado por ello de aplicar las medidas policiales.