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Deep Blue contra Kasparov

El campeón mundial de ajedrez fue derrotado en el segundo combate contra un superordenador en 1997

Gari Kasparov, en una partida contra el ordenador Deep Blue, en el 2003.

Gari Kasparov, en una partida contra el ordenador Deep Blue, en el 2003. / AP / SHAWN BALDWIN

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CARMEN JANÉ / BARCELONA

Convertir un duelo entre un hombre y una máquina en un espectáculo no es algo nuevo. IBM estuvo años empeñada en lograr un superordenador que fuera capaz de batir a un humano y lo logró en el ajedrez. Su Deep Blue, un ingenio de 1,2 toneladas y muchos circuitos en paralelo entrenados en parte por el campeón español Miguel Illescas y concebido solo para jugar al ajedrez, logró vencer al entonces campeón mundial y considerado el mejor jugador de la historia, Gari Kasparov, en 1997, al segundo intento.  

Ajedrecista y máquina se enfrentaron por primera vez en 1996. Entonces Deep Blue tenía la mitad de circuitos y Kasparov estaba en la cima de su carrera. Ambos se enfrentaron en varias partidas en el Convention Center de Filiadelfia. Ganó el maestro ruso por 4–2, sin contar otras dos ocasiones en que quedaron en tablas. Y Kasparov evidenció que había sudado más que frente a Anatoli Karpov, su histórico rival, porque la máquina ni desfallecía ni pestañeaba.

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Un año después, el duelo se reeditó. Los dos grandes egos, el de la multinacional IBM y el del campeón mundial, volvieron a medirse en mayo de 1997 en Nueva York. Y Deep Blue demostró no solo que había crecido en circuitos sino que había aprendido, y mucho. Tanto que Kasparov, habitualmente mal perdedor, llegó a cuestionar si no había tenido ayuda humana. Por primera vez, Deep Blue hacía algo más que calcular posibilidades y desbancar a su rival por potencia: llegó a rozar las artes de la estrategia. Eso sí, según los maestros, jugó como lo hubiera hecho Karpov, y Kasparov cometió errores de bulto en la última partida, que ganó la máquina en apenas 19 movimientos.

Kasparov se quedó pidiendo una revancha que nunca se celebró. A IBM dejó de interesarle seguir invirtiendo en ajedrez y puso anuncios en la prensa en plan búsqueda de trabajo ofreciendo el superordenador para otros usos. Pero todo lo que aprendió IBM entonces fue el germen del actual Watson, un 'software' de aprendizaje mecánico en el que se basa toda la estrategia actual de la compañía. Entonces ya lo sabían, solo les llevó 20 años culminarlo tras varias tentativas de negocio fallidas. Deep Blue seguro que se lo hubiera dicho antes.

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