01 jun 2020

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Gente corriente

Gerard Pastor: "Este es país de 'unos': un director, un chelista..."

Catalina Gayà

-Es pianista, compositor, director...

-Componiendo, dirigiendo y emprendiendo es como más cómodo me siento. Para acabar dedicándome a la dirección fue decisivo el maestro Jordi Mora. Somos muy afortunados de tenerlo en casa.

-Dirige Furius Music Orchestra, la única orquesta especializada en bandas sonoras. 

-Es la única orquesta que ha nacido con vocación para hacer grabaciones de bandas sonoras de películas, videojuegos o espectáculos, y que solo se limita a hacer eso. No hacemos conciertos.

-¿Y cómo nace esta apuesta?

-La mayoría de estas orquestas se encuentran en los países del Este. Ahí los costes son más baratos y los músicos cobran menos. Nosotros creemos que a nivel económico se puede hacer aquí.  Además, los músicos jóvenes, muy  preparados y buenos, tienen que irse porque aquí no encuentran apoyo.

-Es profesor en el Conservatorio de Sabadell, dirige la Cobla Contemporània, la Agrupació Musical de Cerdanyola del Vallès y la Jove Orquestra d'Universitaris. Tocar tantos palos le da ideas de por dónde emprender.

-Aunque soy un músico joven, todo lo que he hecho de emprendeduría es intentar beneficiar al máximo a la gente de aquí. La idea inicial era hacer una productora de música para audiovisuales. Entre todo el abanico de opciones de Furius Music está nuestra propia orquesta. ¡He probado muchas cosas que no han salido! Pero si no lo pruebo, no me quito la espina.

-¿Cuál es la salud de las bandas sonoras en Catalunya?

-Hay una industria catalana de cine; centros como el ESCAC han contribuido a ello.  Aun así, la música de esta industria aún no brilla, pese a que se han hecho muchos avances. El máster de composición en bandes sonoras de la Esmuc, dirigido por Arnau Bataller, es una cantera de profesionales bien preparados.

-¿Y entonces?

-Uno de los principales problemas son los amiguismos mal entendidos. En el sentido de que muchas veces esta amistad no va acompañada de una calidad profesional. Y esto contribuye al intrusismo laboral.

-Póngame un ejemplo, por favor.

-En el último año he recibido dos proyectos de largometrajes para televisión. Hasta me han enviado el guión.  Al cabo de un tiempo me entero, por Facebook, de que ya están finalizados y con músicos que no son del ámbito, sin formación ni experiencia. Todo porque son compositores «de confianza». Yo no he hecho mi primer cortometraje hasta 10 años después de empezar en este mundo.

-¿Más problemas?

-Este es un país es de unos: un compositor, un chelista… En otros países pueden presumir de un sector, no de una persona.

-Ha puesto música a Barcelona 1714.

-Es un proyecto enorme: 95 minutos de música escritos en un mes, preparados y orquestados con 80 músicos en el Auditori de Sant Cugat. 

-¿De dónde provienen estos 80 músicos?

-La orquesta no tiene una plantilla fija. Tenemos una base de datos de 200 músicos. Lo guapo es que hay gente que ha venido de fuera y a la que, la verdad, no le salía económicamente a cuenta. Es increíble sentir que tú crees en un proyecto pero que el de al lado también lo hace.

-¿Qué espina tiene clavada ahora?

-Importar producciones extranjeras y proponerles la orquesta, el trabajo de edición de sonido y la producción. Nuestra idea es que los editores y productores extranjeros que vengan puedan tener la experiencia de trabajar aquí, pero también de disfrutar de Barcelona.