Laura y Marina fueron golpeadas y después asfixiadas

Morate se declara inocente en Rumanía y el juez decreta prisión provisional

Las autopsias revelan que el asesino usó una brida de plástico en uno de los casos

Ex sultum se nentem Romneque viriam ingulto rumus, Catarib

Ex sultum se nentem Romneque viriam ingulto rumus, Catarib / FIRMA DE FOTO

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MANUEL VILASERÓ / CUENCA

Las autopsias practicadas a las jóvenes asesinadas en Cuenca dibujan un escenario de terror para sus últimos momentos. Sufrieron fuertes contusiones antes de morir por asfixia. El homicida golpeó, como mínimo, en la cabeza a Marina y luego estranguló a ambas, en un caso con una brida de plástico, hasta dejarlas sin vida, según han confirmado fuentes de la investigación.

Las quemaduras producidas por la cal viva y la descomposición de los cadávares debido a los días transcurridos desde su muerte han dificultado el trabajo de los forenses, que esperan el resultado de otras pruebas adicionales para precisar más los hechos.

Aunque muchos de sus vecinos dudan de que tuviera la fuerza suficiente para enfrentarse sin armas a dos chicas de 24 y 26 años, los datos de la autopsia apuntan a que Sergio Morate habría actuado en solitario, probablemente en el piso de la urbanización Ars Natura de Cuenca donde esperaba a su exnovia Marina Okarynska, que se presentó acompañada de su amiga Laura del Hoyo.

VEHÍCULO INCAUTADO

Luego trasladaría los cadáveres hasta una fosa cavada cerca del nacimiento del río Huéscar. Los investigadores creen que lo hizo en el mismo Seat Ibiza de color verde que utilizó para cubrir los 2.800 kilómetros que separan Cuenca de la población rumana de Lugoj, donde fue detenido. No será difícil certificarlo. El automóvil ha sido incautado por la policía rumana.

Los agentes españoles le seguían los pasos desde que cometió la imprudencia de encender un móvil recién adquirido cuando se acercaba a la frontera de Portbou. Pero esa no fue la pista definitiva. El análisis de las amistades que Sergio trabó en la cárcel de Cuenca donde cumplía un año de cárcel por agredir y secuestrar durante tres días a otra novia fue la clave. Una vez descartado que hubiera echado mano de su relación con un preso colombiano, la policía se centró en otro de nacionalidad rumana, llamado Isban, con el que había trabado una gran amistad. No fue difícil dar con ambos. Se encontraban en el domicilio de este con el Ibiza verde aparcado en la puerta pese a que los medios de comunicación españoles llevaban horas aireando hasta la matrícula.

En su primera declaración ante el juez en Rumanía, Morate sostuvo que no es culpable de los hechos, según la letrada Claudia Candea que se ocupa de su defensa. El tribunal dictó una orden de arresto provisional de 15 días a la espera de que llegue la solicitud de extradición que prepara el juzgado de Cuenca. La vuelta a España puede producirse con relativa rapidez gracias a que el arresto se ha llevado a cabo en el marco de los acuerdos de la orden de detención europea.

Si el reo está de acuerdo en ser extraditado podría llegar a España antes de 10 días y si lo rechaza serían un máximo de 60, el tiempo de que dispondrá el tribunal para examinar el recurso.

LIBERTAD PARA EL AMIGO RUMANO

El juez dejó en libertad con cargos al amigo de Morate detenido también en la operación. Se le acusa de complicidad al darle cobijo pero la «investigación seguirá» con él en libertad, según precisó la policía rumana. El tercer detenido, hermano de Isban, quedó en libertad al «no tener ninguna relación con los hechos».

Aunque el asesinato fue presuntamente premeditado (Morate compró la cal viva con que cubrió los cadáveres unos días antes de la desaparición), los investigadores están convencidos de que el presunto autor ha dejado pruebas más que suficientes para lograr una condena.

La madre de Laura, María, se encontraba en la cafetería del tanatorio cuando se enteró el jueves por la tarde de la detención. «Que le cuelguen de un pino en vez de darle comida en la cárcel», fue lo primero que exclamó a quien quería escucharle.

JUNTAS EN EL CEMENTERIO

Cuenca despidió a Laura y a Marina con dos funerales llevados a cabo la mañana de este viernes por separado en las parroquias de San Francisco y San Esteban. Centenares de vecinos, familiares y amigos desbordaron el aforo de las iglesias prorrumpiendo en aplausos ante la aparición de los féretros.

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María tuvo que abandonar unos momentos la ceremonia porque «no aguantaba más». La celebración fue oficiada por el mismo párroco que administró el bautismo y la primera comunión a su hija, lo que la hizo aún más emotiva.

Aunque por deseo de la familia de Laura, las ceremonias fueron por separado, las chicas fueron enterradas en fosas contiguas en el cementerio que acabaron uniéndose en un sola montaña de flores.