21 sep 2020

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La segunda jornada de una enfermera

Pilar Esteras, madre de una alumna de 5º de primaria, dedica un buen tiempo cada tarde a ayudar a su hija

MARÍA G. SAN NARCISO / BARCELONA

Cristina llega con su madre a la una y veinte de la tarde a casa. Tiene alrededor de dos horas para adelantar algo de deberes y comer. A las tres y media tendrá que volver al colegio y no saldrá de allí hasta dos horas más tarde. Después irá a las actividades extraescolares. Una jornada intensa que deja el tiempo justo para hacer las tareas. Exactamente hasta las nueve y media. «A partir de esa hora, si no ha terminado le digo que ya vale», explica su madre, Pilar Esteras.

Hoy los deberes son algo singulares. Cristina debe hacer un vídeo en el que salga haciendo una receta y explicándola en inglés. Ha elegido la pizza. Su madre la ayudará con la ejecución. Es el primer vídeo que hace desde que empezó la escuela, pero desde los cinco años lleva manejando el ordenador para hacer deberes de clase, como presentaciones de Power Point o búsquedas para trabajos. Ahora tiene diez años y cada vez maneja mejor las nuevas tecnologías.

Pronto se pone manos a la obra. En la cocina prepara un plato con la harina, los huevos, la levadura y todo lo necesario para hacer la pizza. Parece que la tarea de hoy la ha cogido con ganas, algo que no sucede siempre. Normalmente es la madre la que le tiene que decir que se ponga a ello. Y «¡qué rollo!» es la respuesta. «Hay días de protesta y días de follón», explica Esteras. «Menos para hacer plástica y música», puntualiza Cristina.

Esteras cuenta que hasta este curso se ponía con ella a hacer los debreres. Ahora que está en 5º de primaria la va dejando que vaya haciendo las tareas más sola. Hasta este curso sí que le tomaba la lección o se ponía más con ella. «Ahora la ayudo a organizarse», comenta. También le pone algún dictado para practicar ortografía, hacen problemas de matemáticas que no entiende bien o buscan por internet ejercicios de inglés. Queda claro que Esteras, enfermera de profesión, dedica tiempo al apoyo escolar de su hija.

Esteras defiende tajantemente las clases extraescolares, a pesar de que quiten tiempo para los deberes. «Tenemos un sistema muy cuadriculado. Cada niño es un mundo y no tienen todos los mismo intereses ni las mismas habilidades». Es por eso que Cristina va a teatro y hace deporte todas las tardes antes de la tarea.

Con su hermano Diego, que ahora estudia 3º de ESO, la batalla es distinta. A sus casi 15 años ya no le preguntan la lección ni le ayudan a organizarse. Pero que tenga que utilizar el ordenador para hacer los trabajos le puede llevar a más de una distracciones. Pros y contras de las nuevas teconologías.