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Carme y Ruth: «Que cada mujer piense cómo haría una huelga»

Lisístratas del siglo XXI. Proponen una versión actualizada de la famosa huelga de mujeres de la heroína de ficción griega.

Carme y Ruth: «Que cada mujer piense cómo haría una huelga»

RICARD CUGAT

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Gemma Tramullas
Gemma Tramullas

Periodista

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Todo empezó cuando un pequeño grupo de mujeres islandesas se preguntaron: «¿Por qué no hacemos todas una huelga?» El 24 de octubre de 1975 el 90% de la población femenina de Islandia dejó de ir al trabajo, de limpiar, de hacer la comida, de cuidar a los niños... Cinco años después, el país elegía a la primera mujer presidenta del mundo. Carme Alemany, con su experiencia de 74 años, y Ruth Martín, con su energía de 23, forman parte del Col.lectiu Vaga de Totes, un grupo de mujeres que invitan a reunirse mañana a las 12.00 horas en la plaza de Catalunya de Barcelona para responder a la pregunta: «¿Te imaginas una huelga de todas?»

-Pese a la distancia histórica y cultural, ¿podría repetirse aquí la historia de Islandia?

-C: Es muy pronto para decirlo. El encuentro de mañana es solo el pistoletazo de salida, pero todo está por ganar. He repartido muchas octavillas en mi vida y la mayoría van directas al bolsillo, pero cuando reparto esta de la huelga de mujeres la gente la mira, sonríe y lo agradece. No sé si irían a la huelga, pero me sorprende la buena acogida.

-R: Se percibe como algo necesario porque, a diferencia de las huelgas laborales, que están muy masculinizadas, esta implica a sectores que no suelen estar representados: mujeres en paro, trabajadoras en precario, madres, cuidadoras... Entre todas sostenemos la vida que hace posible un sistema que hace agua; si dejamos de sostenerlo, caerá y habrá que replantearlo. De ahí el lema: Las mujeres movemos el mundo, ahora lo pararemos.

-¿Y no sirve una huelga general clásica?

-C.: Una huelga general tiene una consigna, una forma de hacer y unas órdenes detrás. Nosotras no queremos eso. Queremos que cada mujer piense si haría una huelga y cómo la haría. Cada una tiene que encontrar su propia manera para que sea una huelga de todas las situaciones de la vida.

-R.: Las mujeres de izquierdas estamos metidas en un montón de grupos, movimientos y proyectos pero nos han inculcado que es mejor estar en segundo plano. Tenemos miedo a dar la cara, pero no debe darnos miedo encaminarnos hacia lo incierto.

-C.: Tenemos que trabajarnos muy a fondo el miedo al ridículo.

-Su reunión coincide con otras luchas, como las marchas de la dignidad que hoy confluyen en Madrid.

-C.: Nosotras pedimos que esta marcha tuviera una mirada feminista y varias mujeres que hoy están en Madrid estarán mañana en la plaza de Catalunya. No me refiero a estas marchas en concreto, pero el discurso de la izquierda es muy intelectual, pasa por la cabeza, no por el corazón. Y yo pienso que el feminismo pasa por la vida, por la vida de cada día. La gente que ha pasado por el feminismo no vuelve nunca atrás, porque te transforma, no puedes continuar siendo la misma.

-R.: Es un camino de no retorno que te atraviesa el cuerpo porque atraviesa tu vida.

-¿Cómo descubrieron el feminismo?

-R.: Mi madre es feminista pero yo lo descubrí a través de las violencias vividas en propia piel, como que te traten distinto por ser mujer o que tu cuerpo sea considerado un objeto sexual y seas diana de abusos verbales. Este sentimiento de injusticia no lo experimento yo sola, es estructural, y las mujeres llevan años luchando contra eso mismo que yo estoy sintiendo.

-C.: Yo no quería casarme, quería tener una carrera y una profesión y eso en mi época era muy extraño para una mujer. Viví Mayo del 68 en persona y allí las mujeres empezaron a decir lo que pensaban.

-¿De qué le sirve a un hombre leer esta entrevista?

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-R.: Por lo menos para plantearse por qué hacemos algo así. La huelga está convocada y protagonizada por mujeres porque somos las más afectadas, pero no es excluyente. Apela a todas y todos los que necesiten decir basta.

-C.: Los únicos que están excluidos son los que no han perdido nada con la crisis.