29 oct 2020

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descontrol fronterizo

El mayor asalto masivo a la frontera de Melilla registra heridos graves

Divulgada en Twitter la foto de las espeluznantes heridas causadas por las cuchillas de la valla

Vallas cortantes, alambradas asesinas. Las murallas metálicas de Melilla están ensangrentadas. La ciudad del norte de África registró este martes el mayor asalto masivo por parte de inmigrantes registrado en la ciudad. Las espeluznantes heridas de un inmigrante, divulgadas a través de Twitter, son la incuestionable muestra de los efectos de una valla antipersonas en la pugna por ser la frontera más peligrosa del planeta. El protagonista de la foto se quedó enganchado con el brazo a esas denominadas concertinas, cuya única música que son capaces de causar son los gritos de dolor de aquellos contra los que fueron instaladas. Fuentes del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla aseguraron que el inmigrante cuyo brazo quedó hecho girones tuvo que hacer cola en los pasilos para acceder a la enfermería. Había otros 70 heridos.

Operación quirúrgica

Los médicos que le atendieron comprobaron que la herida abierta no podía ser tratada con una sutura de urgencia debido a que presentaba daños musculares y ruptura de vasos sanguíneos menores. Tras proceder a una desinfección y cobertura básicas, fue derivado al Hospital Comarcal, donde tuvo que ser operado. No fue el único herido de gravedad. Otro inmigrante se fracturó la pelvis. Al menos 30 de los heridos acabaron en el hospital.

Ministro equivocado

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, aseguró el pasado mes de noviembre que las concertinas eran una medida "no agresiva", de efecto disuasorio y que solo provocaba heridas "superficiales". El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, declaró entonces que no sabía si podían "afectar a las personas".

Emergencia en el CETI

La mayor entrada de inmigrantes en la historia de Melilla, superior incluso a las del 2005, ha agravado la difícil situación que vive desde hace semanas el CETI, que alberga a unas 1.900 personas, casi el cuádruple de su capacidad. El Ejército y la Cruz Roja han tenido que instalar nuevas tiendas de campaña, algunas de ellas en la parte exterior del centro, ya que no había espacio dentro.

Refuerzos

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha telefoneado al delegado del Gobierno en Melilla para trasmitirle su apoyo y para anunciarle el envío a la ciudad de 120 efectivos de refuerzo, 100 agentes del Cuerpo Nacional de Policía y 20 guardias civiles, que se suman a los 110 que ya están en ella y que complementan las plantillas habituales.

Fernández Díaz ha reprochado la actitud de aquellos que "cuestionaban" la magnitud del fenómeno en un momento en el que el Gobierno de Mariano Rajoy pedía que se abordara el problema con altura de miras y sentido de Estado. En esta línea, el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, ha pedido que se tomen "decisiones importantes y drásticas" para frenar la inmigración clandestina que llega hasta la ciudad autónoma y ha abogado por "pasar por encima de las minorías" que cuestionan la actuación del Gobierno y de la Guardia Civil.