POLÉMICA POR LA REFORMA DE LA LEY DEL ABORTO

El Gobierno apoya la tesis de Gallardón de que existe "violencia" contra algunas embarazadas

El PP y el Ministerio de Justicia explican ahora que el ministro se refería a la discriminación laboral y salarial

El PSOE dice que la "presión" es la contraria: de la Iglesia y del machismo cultural para impedir los abortos

El ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, habla con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, este jueves, en el Congreso.

El ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, habla con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, este jueves, en el Congreso. / Emilio Naranjo (EFE)

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PATRICIA MARTÍN / Madrid

Varios ministros han cerrado filas hoy con la estranbótica tesis con la que el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón defendió la ayer la necesidad de restringir las posibilidades de abortar en España. El exalcalde de Madrid afirmó que existe una "violencia de género estructural" contra determinadas mujeres para que interrumpan su embarazo, lo que encendió a la izquierda y las redes sociales. Sin embargo, el Gobierno defiende la polémica teoría de Gallardón. "Comparto las palabras del ministro al cien por cien", ha sostenido el titular del Interior, el catalán Jorge Fernández Díaz. En la misma línea, en el acto central de celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, la ministra de Sanidad, Ana Mato, ha señalado que es hora de que "aquellas mujeres que quieren ser madres, no dejen de serlo por presiones sociales, económicas, familiares o de cualquier otro tipo".

Hasta ahora, Gallardón había defendido la necesidad de derogar la actual ley de plazos para volver a una norma en la que solo se puede interrumpir un embarazo en una serie de supuestos con el argumento de que el Tribunal Constitucional hasta en tres ocasiones ha manifestado la necesidad de proteger los derechos del no nacido. También había anunciado que la nueva norma irá acompañada de la defensa al derecho de la maternidad, se supone que con una serie de medidas y ayudas que aún no ha concretado. Lo que ha descolocado completamente a la oposición y los colectivos proabortistas es que el ministro defienda la necesidad de dar marcha atrás en la legislación sobre el aborto con el argumento de que algunas mujeres sufren "violencia de género estructural por el mero hecho del embarazo", especialmente cuando la expresión "violencia de género" se asocia exclusivamente a los ataques machistas. El PP y el propio ministerio de Justicia han matizado hoy que cuando el ministro habla de "violencia" se refiere al acoso y discriminación laboral y a la brecha salarial que sufren muchas mujeres embarazadas.

La vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, ha reconocido en el Congreso que puede haber ciertos casos, "muy pocos", de presión laboral o económica que obliga a algunas mujeres a abortar. "Pero la única y verdadera presión social que han sufrido las mujeres en España ha sido la de la Iglesia, los sectores más conservadores y el machismo cultural, que han tratado de impedir su derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. A ver si aprende cuál es la realidad social de las mujeres españolas", ha señalado la número dos del PSOE, que ha animado al ministro a que si de verdad le preocupa la presión que padecen las mujeres que quieren ser madres diga qué piensa el Gobierno hacer para ayudarlas. Asimismo Valenciano ha anunciado que solicitará la comparecencia de Gallardón para que explique sus palabras. Minutos después, el propio ministro, en los pasillos de la Cámara alta, se ha mostrado "encantado" de explicar su posición sobre el aborto y de la oportunidad de abrir el debate a raíz de sus manifestaciones.

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La explicación del PP

Desde el PP, a portavoz de Educación e Igualdad del PP, Sandra Moneo, ha defendido que por primera vez un Gobierno plantee alternativas al aborto, y ha aclarado que su partido no tiene ninguna intención de "penalizar" a las mujeres pero sí de defender sus derechos. Moneo ha explicado que Gallardón, cuando usó la expresión "violencia de género", se refería a una existencia de una "violencia en el entorno laboral y a la situación de exclusión social que sufren muchas muejres". Moneo ha calificado además de "absolutamente impresentables" las declaraciones de la vicesecretaria general del PSOE. "Queremos decir a los dirigentes del PSOE y a Valenciano que con que una sola de esas mujeres fuese acosada, este gobierno defendería sus derechos", ha subrayado.