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MEDIOAMBIENTE

Los purines siguen contaminando las aguas subterráneas de la Plana de Vic

Fracasan los planes para controlar el nitrato producido por el sector porcino

PERE PRATDESABA
VIC

Las aguas subterráneas de Osona aún tienen unos niveles de nitratos superiores  a los permitidos por la ley para el consumo humano. Las iniciativas de los últimos años para controlar los enormes excedentes de purines del sector del porcino, responsable de la contaminación, no han funcionado. Así se desprende de un estudio de la Universitat de Vic que analiza los datos y la evolución de 30 fuentes de nueve municipios.

Osona, con apenas 150.000 habitantes, tiene una cabaña porcina de cerca de un millón de cabezas y aglutina el 15% del censo porcino de toda Catalunya. La Generalitat ha declarado 30 de sus 51 municipios zonas vulnerables para las deyecciones ganaderas. Esta catalogación ha obligado a tomar algunas medidas, como la regulación de las épocas y las cantidades de aplicación de fertilizantes y adobos en los campos.

Osona dispone de agua subterránea abundante y de calidad, pero en los últimos años  sus niveles de nitratos se han incrementado de forma alarmante. El estudio constata «una tendencia al alza» de esta contaminación y que la mayoría de fuentes analizadas tienen una concentración de nitratos superiores a los 50 miligramos por litro (mg/l) que fija la

normativa para consumo humano.

MENOR ALTITUD  También se sostiene que en las zonas de menor altitud, en concreto en la plana de Vic (a unos 400 metros), la contaminación es superior. Así, todas las fuentes seleccionadas de Gurb, Manlleu, Vic y las Masies de Roda presentan niveles de nitratos superiores a los 65 mg/l y, en ocasiones, como en la Font Salada de Gurb, llegan a sobrepasar los 350 mg/l.  «Entre otras razones, este diferencia se debe a que en la plana de Vic hay más superficie de campo cultivada, más industria y más población», explica la doctora Julita Oliveras, co-autora de la investigación. Hace meses otro estudio detectó por primera

vez en esta zona antibióticos (sulfonamides), también por los purines.

Estas fuentes no se usan para consumo humano. Para evitarlo, en algunas ocasiones un cartel advierte de

que el agua no es potable. En otras, se ha conectado la fuente a la red de agua

del núcleo urbano más cercano.

Aun así, existe el riesgo de que los nitratos lleguen a los ríos a través de los acuíferos. El estudio recuerda que, aunque no hay una relación directa entre el cáncer gástrico y el consumo de agua contaminada, hay grupos de población muy sensibles a los nitratos: bebés alimentados con leche artificial, mujeres embarazadas y personas con gastritis crónica.

Los nuevos datos revelados abren otra vez un tedioso debate sobre la gestión del excedente de purines en Osona. En la actualidad, la primera opción de los ganaderos pasa por su utilización como abonos en la agricultura, en campos próximos. En el último año, esta posibilidad se ha ampliado a las comarcas vecinas. «Hemos instalado siete albercas para purines en diferentes puntos del Bages y la Anoia, que facilitan la gestión del ganadero y del agricultor», explica Eudald Sentmartí, de Unió de Pagesos. La segunda opción consiste en llevar los purines a las dos plantas de tratamiento que hay en la comarca, en Santa Maria de Corcó y las Masies de Voltregà.

Temas: Uvic

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