SUCESOS

La madre del niño hallado en la maleta dice que lo ahogó al sentirse «agobiada»

Admite que sumergió al chico en la bañera y que hizo ver que había regresado a Galicia

Afirma que la llegada del menor la angustió porque su pareja no sabía que tenía un hijo

Dos policías acompañan a la presunta parricida al juzgado, ayer.

Dos policías acompañan a la presunta parricida al juzgado, ayer. / DAVID ARQUIMBAU

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EL PERIÓDICO
MAÓ

La madre del niño de 9 años cuyo cadáver fue hallado la semana pasada en una maleta en Menorca confesó ayer que ahogó a su hijo en la bañera porque se sintió «agobiada» cuando los abuelos se lo enviaron desde Galicia, ya que había ocultado su existencia a su actual pareja. Mónica J. F., de 30 años, reconoció ante el titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Maó que, «en caliente», sumergió al menor en la bañera, metió el cuerpo en una maleta, lo abandonó en el campo y, cuando su compañero sentimental volvió a casa, le dijo que su «sobrino» (ese era el parentesco con que ella lo identificaba) había regresado a Galicia. La presunta autora del crimen, que después de aquello «siguió haciendo una vida normal» durante más de dos años, según la policía, está acusada de homicidio doloso y ayer el juez decretó prisión provisional para ella.

Mónica J. F. conoció a su actual novio en el 2007 por internet y decidió irse a vivir con él a Maó. Entonces, dejó al niño en casa de los abuelos porque no quería hacerse cargo de él. Sin embargo, tras unos meses, los padres de la presunta homicida -con quien no tenía buena relación- le dijeron que se tenía que llevar al niño y se lo enviaron en avión a Menorca el 1 de julio del 2008. A su llegada a la isla, la madre le dijo a su hijo que le llamara «tía» y que ella iba a decir que era su sobrino. De hecho, a su novio le explicó que el chico iba a estar con ellos solo 10 días.

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UNA GOMA DE BORRAR DELATORA / Pasados esos 10 días, Mónica J. F. le dijo a su pareja que el niño ya se había ido. Se supone que la detenida ahogó a su hijo el mismo 10 de julio, metió su cadáver en una maleta roja y la abandonó en un monte de Binidalí.

La mujer intentó no meter nada en la maleta que identificara a su hijo, pero se olvidó del estuche escolar y de la delatora inscripción César J. F. que el niño hizo en la goma de borrar. Nadie echó de menos al pequeño. Los abuelos seguían enviándole regalos a Maó y ninguno les fue devuelto. Ahora han volado a la isla para hacerse cargo de los restos de su nieto y enterrarlos en Noia (La Coruña).