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'Buzz' Aldrin, el segundo hombre que pisó la Luna, presenta un videojuego en Madrid

El tripulante americano se obsesionó con su papel de secundario

JUAN RUIZ SIERRA / MADRID

Aunque nadie se acuerda de los que llegan en segundo lugar, Buzz Aldrin, quien viene a ser a los viajes espaciales lo que Raymond Poulidor es al ciclismo, estuvo décadas tratando de ser la excepción a este lugar común. La elocuencia de Aldrin, el segundo hombre en pisar la Luna (pero el primero y único en tomar la comunión en el satélite), siempre ha resaltado sobre la inexpresividad de Neil Armstrong, su compañero en el Apollo 11. "Una magnífica desolación", dijo nada más pisar la Tierra, un comentario mucho más descriptivo sobre la realidad lunar que el famoso pero carente de sentido "un pequeño paso para el hombre..." pronunciado por Armstrong. Y, sin embargo, Aldrin presentó ayer un nuevo videojuego de Nintendo, el Super Mario Galaxy, publicitado por la casa nipona con estas conocidas palabras: "Un pequeño paso para la humanidad, un salto gigantesco para los videojuegos".

Al eterno segundo astronauta, un devoto presbiteriano, no pareció importarle, a pesar de que él mismo ha reconocido que llegó a estar mórbidamente obsesionado con su estatus accesorio. Aldrin --77 años, levita de cuero negro, corbata estrellada y alguna estancia en el quirófano para rejuvenecer su rostro-- se dedicó primero a posar con su nuevo colega, Super Mario, el fontanero más famoso del mundo. Lo primero que dijo al tomar la palabra sonó bastante raro: "Yo fui buceador".

Fan de Flash Gordon

Entonces explicó que él, y no Armstrong, fue "el primero" en ponerse un traje espacial bajo el agua. "Bucear te ayuda a flotar --continuó Aldrin--. Y eso es lo que te permite este nuevo videojuego: flotar en el espacio. Nunca hubiera imaginado cuando era un niño y estaba obsesionado con los cómics de Flash Gordon y las películas de ciencia ficción en blanco y negro que algún día existirían este tipo de maravillosos inventos". Fue una de sus escasas menciones al asunto que le trajo hasta Madrid, la presentación del Super Mario Galaxy, que se pondrá a la venta el próximo viernes. El resto de su intervención basculó entre las posibilidades de colonizar Marte --"y dejar de ser una sociedad de un solo planeta", dijo--, la suerte que tuvo en el Apollo 11 --"estuve en el momento idóneo y en el lugar adecuado"-- y las pocas aventuras que puede permitirse a su avanzada edad.

Ya no es Aldrin ese hombre preparado para estar en una cápsula espacial pero no para que medio mundo lo agasaje a ras de suelo, ese exastronauta cuya incapacidad para reintegrarse a la vida terrenal le hizo caer en la depresión y el alcoholismo. "Le apenaba más no haber sido el primer hombre en pisar la Luna de lo que apreciaba ser el segundo", dijo de él un excompañaro. Ahora ya no. Ahora dedica su tiempo a escribir libros infantiles, a dar charlas sobre sus experiencias en la NASA y a hacer publicidad de distintos productos, cosa que hizo ayer. A fin de cuentas, tal y como dijo su propio personaje en un capítulo de Los Simpson, "el segundo es el que llega justo después que el primero".