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Aguirre alega "interés general" para poner un golf en pleno Madrid

La elitista área deportiva cuenta con la oposición vecinal y la de Gallardón

OLGA PEREDA / MADRID

Es posible mejorar el swing en pleno centro urbano. Eso sí, uno tiene que vivir en Madrid. La capital inaugurará en breve un complejo deportivo tan enorme en el que, incluso, cabe un campo de golf de césped artificial. En realidad, no es un campo sino "un área para practicar o iniciarse" en el deporte. A los vecinos del castizo distrito de Chamberí no les hace mucha gracia el proyecto, llevado a cabo por la Comunidad de Madrid. Sin embargo, su presidenta, Esperanza Aguirre --la mujer con más poder en el PP-- lo defiende a capa y espada. Incluso, ha declarado la zona de "interés general" para poder seguir adelante con las obras. Lo hizo después de que el ayuntamiento ordenara parar las máquinas tras alegar trabas burocráticas en la concesión de la licencia urbanística.

Aunque las autoridades lo niegan, los madrileños no pueden dejar de ver el asunto del campo del golf como otro capítulo en la tirante relación que mantienen la presidenta autonómica y el alcalde de la ciudad, Alberto Ruiz-Gallardón. Mucho antes de que ambos mandatarios fueran nombrados, las dos instituciones firmaron un acuerdo para aprovechar las instalaciones del Canal de Isabel II, el organismo que gestiona el consumo de agua y que dispone de grandes solares que cubren depósitos de agua.

En uno de ellos, pegado al modesto parque de Santander, la Comunidad decidió en el 2004 instaurar un gran espacio verde. Para ello, apostó por ampliar la zona ajardinada y crear un campo de fútbol y un helipuerto. Sin embargo, según fuentes del departamento de Esperanza Aguirre, el proyecto se modificó en febrero del año pasado tras llegar a la conclusión de que el helipuerto "tendría un uso muy escaso" por parte de los madrileños.

NUEVE HOYOS

La Comunidad decidió entonces "ampliar el parque y la zona deportiva". De esta manera, el golf entró de lleno en el proyecto. El Ejecutivo autónomo ordenó levantar dos áreas: un campo de prácticas (con cien puestos) y un conjunto de nueve hoyos cortos para practicar el pitch and approach. La zona de golf, de 44.000 metros cuadrados, equivale a casi siete campos de fútbol y sobre ella ya se han levantado unas antiestéticas pero necesarias redes para que las bolas no causen estragos en los edificios colindantes.

El boceto incluye también ocho pistas de pádel, dos campos de fútbol y un circuito para amantes del jogging. El modesto parque de Santander ganará miles de metros cuadrados, además de un estanque, pérgolas y un área para juegos infantiles. La superficie total del complejo --en el que los jugadores tendrán que pagar-- asciende a 118.547 metros cuadrados. ¿Son muchos o pocos? Más bien parece lo primero, ya que se trata del 10% de la extensión del parque del Retiro, el principal pulmón verde de Madrid.

PARALIZACIÓN

Cuando las máquinas comenzaron a cavar, el ayuntamiento ordenó parar las obras. El consistorio opinaba que la licencia ya no servía tras el cambio del proyecto. La Comunidad debía pedir una modificación de la licencia, pero el culebrón terminó el pasado día 18 cuando Aguirre declaró el recinto de "interés general" basándose en la ley del suelo. "El recinto será disfrutado no solo por los vecinos de Chamberí sino por todos los madrileños", alegaron.

Los vecinos, sin embargo, han puesto el grito en el cielo. "La prioridad del barrio no es el golf", explicaron en la manifestación que convocaron el 19 de enero. Y no ha sido la única crítica. El concejal de Seguridad, Pedro Calvo, se declaró "personalmente en contra". Mientras, el PSOE e IU han interpuesto una denuncia contra el proyecto. "Construir un campo de golf es elitista y una estupidez". Lo dice, alto y claro, Inés Sabanés (IU).