Los mil vecinos de un pueblo de Soria se reparten 246 millones

El alcalde de Berlanga pide a los lugareños que se hagan empresarios

Una administración de Almazán lleva por primera vez el gordo a la provincia castellana

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OLGA PEREDA / BERLANGA DE DUERO

Soria es, después de Lleida, la provincia que más se gasta per cápita en la lotería de Navidad. Ayer, la suerte sonrió a sus paisanos y les recompensó tantos años de rascarse el bolsillo. Por primera vez en la historia, el gordo fue a parar a su tierra. Y dio de lleno en la comarca más deprimida. La única administración de la localidad de Almazán (6.000 habitantes) repartió 375 millones de euros. De ellos, 246 fueron a parar a un bar de Berlanga de Duero, un pueblo de mil habitantes donde ayer fue difícil encontrar a un vecino que no tuviera, al menos, un décimo del número 20.297. Además de Soria, el gordo viajó a Santiponce (Sevilla), Onil y Benidorm (Alicante), Valencia, Vitoria y Fuenlabrada (Madrid).

Cada décimo del gordo está agraciado con 300.000 euros, una cantidad que no convierte a nadie en millonario, pero soluciona de un plumazo la pesada losa que soportan la mayoría de los españoles: la hipoteca. Y los sorianos no son menos. Ayer, la palabra hipoteca fue la más escuchada en la plaza mayor de Almazán, cuya única administración vendió 1.250 décimos del gordo.

ADIÓS A LAS DEUDAS

Entre vasos de sidra y mil llamadas de teléfono, Mónica Ciria aseguró que se vive bastante mejor con 300.000 euros en el bolsillo. "La casa, la casa, me pago la casa", repetía. A su lado, María Luisa Hernández, que compartía un décimo con una amiga, brindó por sus ex deudas. "Por fin voy a poder pagar todo lo que debo", gritó. "Almazán no es un pueblo muy boyante, así que este dinero nos viene fenomenal a todos", añadió. Los agraciados fueron arropados por decenas de jóvenes que acudieron a la plaza del pueblo cantar villancicos. Todos estaban encantados con la masiva presencia de medios de comunicación.

Si Almazán fue una fiesta, Berlanga de Duero fue una bacanal. El bar J2 --que adquirió los décimos en la administración de Almazán-- declaró ayer barra libre para los mil vecinos del pueblo. La ocasión lo merecía. No todos los días se reparten 246 millones de euros, un dinero que siempre es bienvenido. Y más todavía en una comarca que sobrevive a duras penas gracias a la agricultura y la albañilería.

"El 80% del pueblo ha comprado décimos del gordo. Y el que no los ha comprado, da igual porque tienen familiares que sí lo han hecho, así que algo les caerá", explicó María Eugenia con su bebé en brazos. "Yo, de momento, me quito la hipoteca", repitió hasta la saciedad.

Los vecinos se ataviaron con gorros mexicanos y, guitarra en mano, cantaron a la señora suerte. También hubo saxofones y bombos. Y cerveza. Y sidra. De todo. "Me han llamado todas mis ex novias", dijo Antonio Aparicio, que gastará parte de su dinero en un viaje al Caribe, además de pagar la consabida hipoteca. Su hermano, que también es albañil, reconoció que a partir de ahora ambos trabajarán "poco y despacio" gracias a las "perrillas" conseguidas con sus décimos.

CONVULSIÓN ECONÓMICA

Emiliano Merino, otro vecino, se llevó el premio a la generosidad. Aseguró que él no quería nada de lo que le había tocado: 300.000 euros. "Todo para mis hijos, para que paguen la hipoteca", dijo sonriendo.

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Entre villancicos y sidra, el teniente de alcalde de Berlanga de Duero, Julián Rubio, animó a los agraciados a convertirse en empresarios para provocar un "convulsión" económica en el pueblo. "Necesitamos iniciativas nuevas", dijo. De momento, se conformó con que la lotería de Navidad haya servido para que "todos los españoles" conozcan el nombre del pueblo y se animen a visitarlo.

Almazán y Berlanga no fueron los únicos pueblos sorianos afortunados. El gordo también fue a parar a Rebollo, donde todos sus vecinos (22) compraron décimos en el Teleclub, propiedad de Octavio Yagüe. En Medinaceli, el restaurante El Rincón, repartió 96 millones.