30 oct 2020

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Topónimos sorprendentes

Algunos pueblos de la comarca de la Segarra, en Lleida, tienen nombres de origen curioso y polémico que son objeto de estudio de los filólogos

ROSA MATAS / GUISSONA

Malacara, Pelagalls y Ratera son algunos de los nombres de la geografía de la Segarra que sorprenden a muchos. Y es que detrás de algunos topónimos hay apodos, descripciones y apariencias que, cuando los oriundos del lugar las explican, provocan desde la sorpresa hasta una pícara sonrisa.

El filólogo Albert Turull sostiene que "en algunos pesa la situación fronteriza de la Segarra en la época de la reconquista". Es el caso de Guarda-si-venes, en Guissona, por su privilegiada situación de torre de vigía. En otros casos los nombres han originado refranes, como más vale Torrefeta que Castellserà, "con el que los habitantes de la Segarra salen victoriosos de la rivalidad con la vecina comarca de Urgell", donde está el segundo municipio. Sin embargo, algunos expertos coinciden en que Torrefeta es una de las poblaciones de la Segarra cuyo nombre de origen no es el que aparenta, ya que podría derivar de torre fracta (rota).

Ambigüedad

Turull asegura que "son muchos los pueblos de la comarca que no responden a lo que parece", como Muller, en Els Plans de Siò, que no procede del término mujer, sino de zona de humedales. O Timor, en Ribera d'Ondara, que, lejos de tener alguna relación con el tomillo, es uno de los escasos nombres femeninos medievales que designan un lugar.

En la lista de posibles apodos que han dado lugar a varios topónimos Turull incluye Amorós, en Sant Guim de Freixenet; Rubinat, en Ribera d'Ondara; Pelagalls, en Els Plans de Sió y Malacara, en Estaràs.

La ambigüedad sigue acompañando a algunos términos, como Ratera, en Els Plans de Sió, porque no hay unanimidad al explicar si el nombre tiene algo que ver con un lugar de ratas o murciélagos.

Dejando una puerta abierta también a la ambigüedad, hay nombres relacionados con los cultivos de la zona que permiten una explicación más alegre y descarada. A muy pocos kilómetros de distancia se pueden leer topónimos como La Figuerosa, hoy núcleo de Tàrrega (Urgell), La Cardosa y La Prenyanosa, ambos en el término de Cervera. Muy cerca están también Vergós, en Cervera, Pallerols, en Talavera, y La Tallada, en Sant Guim de Freixenet.