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LA GRAN CITA DEL CINE FANTÁSTICO

Kornél Mundruczó: "Hemos de estar abiertos a los milagros"

El director de 'White god' regresa con 'Jupiter's moon', drama sobrenatural sobre un refugiado sirio que adquiere el poder de volar

Juan Manuel Freire

Kornel Mundruczó, en la presentación de Jupiters moon en Sitges.

Kornel Mundruczó, en la presentación de Jupiters moon en Sitges. / PAU MARTÍ

Tras sorprender con la fábula distópica 'White god', el cineasta húngaro Kornel Mundruczó presenta 'Jupiter’s moon', sobre un inmigrante sirio que, después de ser abatido a tiros, descubre tener la capacidad de volar. Uno de los títulos más insólitos a concurso en Sitges.

'Jupiter’s moon' puede verse como una historia de orígenes de superhéroe. Las películas de superhéroes son un poco como las películas de ángeles, que son también personajes muy heroicos. A través de esta clase de personajes huimos de nuestra vida terrenal. Cuando empezamos a pensar en esta película, veíamos a nuestro héroe como un ángel, pero queríamos filmar su historia como un filme de superhéroes.

En la escena inicial de la huida, cuando Aryan (Zsombor Jéger) supera a todo el mundo corriendo, he pensado en Superman y en su carrera contra un tren en el clásico de 1978. No recuerdo bien esa escena, la verdad. El homenaje no es intencionado. ¡Pero estoy orgulloso de escucharlo! Francis Bacon decía que el mejor pintor es el que roba mejor. Nosotros teníamos muchas referencias de películas de Hollywood de los 80, como 'Blade runner' y el primer 'Terminator', sobre todo en cuestiones de escenografía urbana o tratamiento de la luz. En otros aspectos, los referentes podían ser Fassbinder y Aleksei German. Es una mezcla.

Superman, como Aryan, es un inmigrante y un refugiado. Sí, éramos conscientes de ello. La unión del personaje de un refugiado y un poder como la levitación podían dar lugar a una historia de ángel o de superhéroe. No me pareció conflictivo. Una provocación, quizá, pero no un conflicto.

¿Leía tebeos de superhéroes cuando era un niño? Muchos. Y también muchos libros de ciencia ficción, sobre todo soviética. 'Solaris' de Stanislaw Lem, los hermanos Strugatski, Beliáyev… De este último me fascinaba 'El anfibio', sobre un joven que vive bajo el agua sin máscara. Me parecía un personaje infinitamente emotivo. 

Usted suele contar historias sobre parias de la sociedad. El trasunto de Frankenstein de 'Semilla de maldad', por ejemplo. Incluso los perros de 'White god' pueden ser vistos como víctimas de la desigualdad social. Para mí estas almas perdidas sirven para que veamos nuestro verdadero rostro. Son como espejos que nos devuelven nuestro orgullo, nuestra arrogancia y nuestra comodidad.

El compañero de Aryan en su odisea, el doctor Gabor (Merab Ninidze), se lamenta en cierto momento porque la gente "ha dejado de mirar hacia arriba". Con las escenas de levitación, ¿quería usted reavivar la sensación de asombro en el espectador? Esta es una película fantástica. Por algo estoy en un festival de cine fantástico. Pero he de decir que creo en los milagros. En esa frase que ha dicho soy yo quien habla a través de Gabor. Hemos de estar abiertos a los milagros. Quizá los que veamos no sean tan llamativos como alguien flotando en el aire, pero están aquí.

"Mis raíces están en el cine de autor, pero ese cine de arte y ensayo puro y duro se ha vuelto vacío, está desconectado de la realidad"

Viendo las escenas fantásticas y de acción de 'Jupiter’s moon', he pensado: "Por favor, que alguien entregue el próximo episodio de una gran franquicia a Kornél Mundruczó". ¿Se prestaría a hacer algo así? No lo sé. He estado a punto de rodar varios proyectos en Estados Unidos. Pero cuando leo un guion y me pregunto "¿por qué me quieren a mí?", es que quizá no deba hacerlo. Mis raíces están en el cine de autor. Por otro lado, creo que ese cine de arte y ensayo puro y duro se ha vuelto vacío; está desconectado de la realidad… No puedo hacer un 'Transformers', pero puedo decir que estoy trabajando en una película americana. Trata de claustrofobia. Es bastante radical.

¿Fue muy difícil rodar esa larga persecución de coche en plano secuencia? Teníamos algunas reglas para esta película. Una de ellas era que en las escenas de levitación y acción no podíamos cortar el plano; de ese modo, te sumerges mucho más en la acción y te la crees más. Esa escena fue, sobre todo, difícil de ensayar. Alquilamos un aeropuerto y dibujamos en él las calles de la zona de Budapest que íbamos a tener que cortar, con 60 policías bloqueando cada posible apertura. Una vez llegamos allí para filmar, solo hubo que hacer dos tomas. La segunda ya me pareció buena. Pasamos de hacer otra. ¡Tampoco teníamos presupuesto para cargarnos demasiados coches!