ESTRENO EN HBO MAX

'Tiempo de victoria: La dinastía de los Lakers (temporada 2)', el básquet como nunca lo has visto

'Tiempo de victoria: La dinastía de los Lakers', días dorados para el baloncesto y el exceso

Fallece Jerry Buss, el legendario propietario de Los Ángeles Lakers

'Tiempo de victoria: La dinastía de los Lakers (temporada 2)', el básquet como nunca lo has visto

'Tiempo de victoria: La dinastía de los Lakers (temporada 2)', el básquet como nunca lo has visto / HBO Max

Juan Manuel Freire

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La propuesta de 'Tiempo de victoria: La dinastía de los Lakers' era bien difícil de rechazar: una inmersión en la construcción de un equipo mítico, un juego fascinante y un momento en el tiempo, apoyada a la vez en la férrea recreación histórica y el sentido lúdico de la narración. Lo primero lo aseguraba 'Showtime: Magic, Kareem, Riley and the Los Angeles Lakers dynasty', el best-seller de Jeff Pearlman, referencia principal para los creadores. Lo segundo, la presencia al frente del equipo del productor y director Adam McKay, exitoso cultivador de la sátira así en cine ('La gran apuesta') como en televisión (dio alas a una pequeña serie llamada 'Succession').

A nadie le amarga una segunda temporada de algo así. Por eso los seriéfilos que no hacen vacaciones en agosto (o que hacen hueco en ellas para sus visionados) están expectantes con el regreso de la serie este martes, día 8, a través de HBO Max. Si la primera entrega contó el estrechamiento de lazos entre Jerry Buss (John C. Reilly), extravagante dueño de los Lakers, y ese 'rookie' de primer orden llamado Earvin 'Magic' Johnson (revelación Quincy Isaiah), los nuevos episodios abordarán en profundidad la temporada 1983-1984, cuando Magic y su gran rival Larry Bird (Sean Patrick Small), de los Celtics de Boston, se vieron las caras en unas Finales de la NBA por primera vez

"En la primera temporada veíamos a Bird muy brevemente y era desde la perspectiva de Magic", explica por videollamada Max Borenstein, cocreador de la serie, en un junket virtual llevado a cabo en febrero, antes de las huelgas de guionistas y actores. "Ahora vamos a tener la oportunidad de conocerle mejor y descubrir cosas que mucha gente no sabe sobre él. La idea era humanizar al personaje, darle nuevas dimensiones. No existen buenos y malos en las rivalidades deportivas, aunque a los fans les guste creerlo". 

Padres e hijos

Uno de los hilos conectores entre personajes será la paternidad. Magic debuta en este terreno de forma inesperada; y ese mismo año, 1980, Kareem Abdul-Jabbar (encarnado por Solomon Hughes, antiguo Harlem Globetrotter) tiene otro hijo, Amir, que le ayuda a reordenar un poco sus prioridades vitales. Al mismo tiempo, Jerry Buss está tratando, un poco tardíamente, de ser el padre que él no tuvo para Jeanie (Hadley Robinson), Johnny (Thomas Mann) y Jimmy (McCabe Slye); en parte, por medio del obsequio de franquicias deportivas. 

"Las historias de padre e hijo están en casi cada papel", comenta a 'El Periódico' el gran John C. Reilly, uno de los mejores actores de su generación, deslumbrante en lo dramático ('Magnolia') o lo cómico ('Hermanos por pelotas'). "Todo el mundo tiene una relación con sus padres, ya sea buena o no tan buena. Pero la verdad es que no pensaba que fuéramos a indagar tanto en este asunto. En la primera temporada, Jerry pasaba mucho tiempo con su madre [Jessie Buss, encarnada por Sally Field], lo que acabó resultando terapéutico para mí. Perdí a mi madre muy de repente y superar la muerte de Jessie en la pantalla me ayudó a seguir procesándolo".

Reilly sigue excediendo las responsabilidades de la promoción y abriéndose en canal ante un periodista al que desconoce por completo. Eso es generosidad. "Últimamente había estado pensando mucho en mi padre y creo que, ahora más que nunca, le he llevado al personaje de Jerry Buss. Los dos venían de la misma época y tenían una actitud parecida ante la vida, esa obsesión por el trabajo duro y los grandes sueños. Pensé mucho en lo que ambos se perdieron como hombres de su tiempo. Por entonces, se supone que todo lo que un hombre debía hacer por un hijo era crearlo y mantenerlo. Mi experiencia con mis hijos ha sido mucho más rica que la de estos hombres". 

Como estar en la cancha

A la vez que una historia de personajes, algunos de ellos, si no todos, más grandes que la vida, 'Tiempo de victoria' es un espectáculo de acción, de acción deportiva. La directora Sally Richardson-Whitfield se ha propuesto, incluso más en estos nuevos capítulos (el 1, 6 y 7, para ser precisos), colocar al espectador en mitad de la cancha. Las cámaras se pegan a los cuerpos con efectos adrenalíticos. "Al director de fotografía Todd Banhazl y a mí nos gusta colarnos en el juego y contar el relato desde dentro", explica la fantástica cineasta. "Cuando vemos un partido desde casa o en la grada, lo estamos viendo básicamente desde fuera. Pero, ¿qué están pensando los jugadores? ¿Qué están diciendo cuando hacen piña? Eso es lo que hace nuestro baloncesto tan emocionante". 

Se recomienda degustar cualquier breve 'making-of' de la serie que encuentren por la red. Es fascinante ver en marcha las tácticas empleadas por estos cineastas, desde poner a un cámara sobre patines a filmar desde un coche teledirigido que se cuela entre los pies de los actores/jugadores. Han llegado a tener funcionando a la vez hasta seis cámaras, varias de ellas buscando el ángulo rara veces visto. "La idea es que estés ahí dentro", dice el productor Kevin Messick. "El juego cobra una nueva vida que desconocías". 

Tanto ha impactado 'Tiempo de victoria' en tantos sentidos, de la visión lúdica de la historia a su forma de capturar el deporte, que al parecer su equipo está recibiendo propuestas para hacer lo mismo con las más diversas franquicias. "Nos hacen muchas preguntas", dice Messick. "¿Se puede hacer 'Tiempo de victoria' con los Dallas Cowboys? ¿Se podría hacer con los New York Mets? ¿O, no sé, quizá con un equipo de fútbol? A nosotros nos encanta el estilo de la serie y estamos abiertos a usarlo para contar otra historia, otro deporte".